lunes, 28 de abril de 2008

Misa sabatina

Voy a misa, sabatina y matutina, a mi parroquia.

La iglesia tiene una nave enorme, y en su parte alta hay varias vidrieras redondas, cada una con un apóstol. Aunque el edificio no es muy antiguo (unos 60 años), hay algunos cristales rotos en cada vidriera. El sábado se produjo un efecto óptico muy conmovedor. Un rayo de sol entraba por uno de esos huecos. Era un rayo como los de los cuadros de Rubens o Fray Angélico, un rayo nítido, como pintado en el aire, que se estrellaba en la pared de la izquierda, y ahí proyectaba un círculo de luz blanca, como una Sagrada Forma. Según avanzó la Misa, según el sol se iba moviendo, el círculo blanco iba avanzando hacia el altar.

La Misa tuvo su punto morboso. La ofició el párroco. Hace poco, un día laborable por la tarde, en la homilía dijo que al venir a Misa no sólo entrábamos en relación con Dios, sino también con la comunidad, con el resto de la Iglesia. Por eso (y se enfadó al decir esto) está muy mal que, nada más comulgar, haya gente que se vaya a la capilla del Santísimo, a dar gracias, sin esperar a que acabe la Misa: lo presentaba como una falta de respeto a los demás, al resto de la comunidad.

Me pareció muy mal que dijera esto, pues los que vamos a Misa algún día, aparte del domingo, somos pocos, y nos conocemos todos de vista. Pensé de inmediato en un matrimonio mayor, muy elegante, que siempre se sienta en las primeras filas y que, efectivamente, hace lo que dice el párroco. Miré: ese día no estaban. Menos mal, quizá se hubieran sentido ofendidos.

El sábado, en la Misa, sí que estuvieron. Se sentaron donde siempre, comulgaron como siempre de manos del párroco, y, como siempre, tras hacerlo se fueron a la capilla del Santísimo. Supongo que el párroco les vigilaría y se diría "Ya están estos dos, incorregibles". Pero, claro, suponiendo que él tenga razón, la forma de decírselo no era esa, sino hacerse el encontradizo con ellos y comentárselo, a ellos solos.

(Y, claro, esto también vale para mí: en vez de contarlo aquí, en público, podría habérselo dicho al párroco, en un aparte, con todo el respeto y con todo el cariño filial del mundo, en plan "corrección fraterna".)

8 comentarios:

(sin número) dijo...

Bueno. No sé si el medio sería el mejor, pero malo no es: lo dice para todos y así ya lo saben todos. Por lo demás yo estoy de acuerdo: si estamos en misa estamos en misa, con Dios y con los demás, que es una de las cosas importantes de la misa. No me ha quedado claro si estabas o no de acuerdo.

Saludos Fernando

(voy al cuarto intento de escribir la verificación de palabra)

(sin número) dijo...

Bien, he pasado la prueba!!

¿y ahora??

Juan Ignacio dijo...

He recibido la mar de consejos prácticolitúrgicos en los sermones. Depende de cómo se digan y depende de quién lo reciba, pueden caer bien o mal.

Pero más allá de eso en algunos casos quizás haya una verdad.

En este caso que presentas creo que se podría apelar a algún canon litúrgico y ver si es correcto que después de comulgar la gente pase a otra capilla. Pregunta: ¿Vuelven para cuando sigue la misa? ¿Cómo se dan cuenta?

Saludos.

teka dijo...

toda la razon!! ademas que alegría que haya gente que dedica unos minutos a dar gracias y no como pasa ahora que la gente no sabe ni que hace y se va corriendo al campo o a comer o...

Fernando dijo...

Querido Sin Número:

Por supuesto que estoy de acuerdo con la necesidad de ir a toda la Misa, pero no exactamente por la causa que decía el párroco. Todas las frases de la Misa, desde la señal de la cruz inicial al "Demos a gracias a Dios" final, son muy importantes, nada está ahí por casualidad. De la misma forma que a nadie se le ocurre llegar ni un minuto tarde a una película muy buena o a la ópera, tampoco debería recortar la Misa ni al inicio ni al final.

Más secundario me parece el tema de la comunidad, de hacerse uno con los otros. Es importante, pero aunque estuviera uno solo en Misa, con el oficiante, la regla del párrafo anterior seguiría siendo válida.

En fin, reitero mi malestar por hacerlo notar en voz alta. Imagínate que tú vas a Misa con un jersey rojo y de repente, en medio de la homilía, el cura dice "Esa gente frívola, que viene a Misa con un jersey rojo...". O que lo dice un día que tú no vas, y desde entonces las viejas te miran mal cuando vuelves, con tu jersey rojo. Todo se puede arreglar en un aparte, ¿no?

Cuídate.

F.

Fernando dijo...

Querido Juan Ignacio:

No, no vuelven: desde la Comunión al "Podeís ir en paz" apenas pasan unos minutos, no tendría sentido irse para volver a los 2 minutos. Eso es lo que molesta al párroco, creo, que podrían esperar esos 2 minutos con los demás fieles, como hacemos los demás, y luego irse a la capilla de al lado.

F.

(Te aclaro un asunto en tu correo)

Fernando dijo...

Querida Teka:

Para mí, esos minutos tras la Misa son muy importantes, con Jesús aún tan cercano. Es un momento extraordinario para rezar por tus problemas, por tus familiares, por tu país y por la gente que quieres... Por ejemplo, ¡¡¡por Teka!!!

(Lo digo en serio)

F.

(sin número) dijo...

Pues sí, llevas razón...