viernes, 22 de junio de 2012

Metáfora de la obra

En mi barrio están haciendo una obra en un solar enorme. Tiraron la casa, empezaron a excavar y a excavar, sin duda quieren hacer un garaje de varias plantas. Si te asomas, ves allá abajo, lejos, la excavadora, más chica cada semana que pasa.

Al otro lado del solar hay un gran edificio cuya fachada principal da a la calle paralela. En su planta baja hay un patio que los vecinos del piso bajo usan como jardín. Desde donde yo estoy sólo se ve una valla metálica con una tela pegada que les separa de la obra y dos farolas y una sombrilla que sobresalen por encima.

Pensé en la familia propietaria. Me los imaginé en las noches de verano, felices, cenando a la luz de las dos farolas, riendo, olvidados de la obra del solar de al lado, olvidados del agujero que crece y crece, oscuro en la tiniebla, mucho más grande ya que el edifico en el que viven, sólo una pequeña tela les hace olvidar la fosa infinita.

10 comentarios:

yeste lima dijo...

Hay obras por todas partes, si no es haciendo esos agujeros negros que con certeza no se saben para qué sirven hasta última hora, son carreteras abiertas para nuevas instalaciones de tuberías o aceras levantadas no se sabe por qué.

Esperemos que cuando esté levantado el edificio de tu barrio, no deje a esa familia sumida en un jardín oscuro y sin demasiada ventilación.

Un abrazo Fernando.

dolega dijo...

Es cierto lo de las obras es terrible y sumamente desagradable.
ya verá a los de la terracita cuando tengan cientos de ojos mirando.:)
Saludos

AleMamá dijo...

Es de dulce y de agraz la cosa. Si construyen, se mueve la econocmía y hay empleos, pero el costo que pagan los vecinos es alto, por suerte tiene plazo fijo.

Saludos

Nodisparenalpianista dijo...

Da rabia que una excavadora les entierre sus vistas, su patio y sus cosas. Pero a ver quién le tose a una excavadora.

Inmaculada Moreno Hernández dijo...

Tu metáfora sobrecoge. Si se le aplica a la situación española, ya estamos viendo el profundísimo foso y la farola y las sombrillas empiezan a enmohecer. Pero se me ocurren otras muchas lecturas. Tu mirada, que conoce el abismo y la debilidad de la valla que lo separa el jardincito es la mirada del hombre sabio.

Javier Vicens dijo...

¡guau!

Fernando dijo...

No se me había ocurrido verlo así, Yeste, es una perspectiva llena de caridad. A lo mejor antes de que demolieran el antiguo vivían en esa oscuridad que dices y ahora tengan unos meses de luz.

Así es, Dolega, a lo mejor tienen ahora unos meses de intimidad y luego la pierden, ojalá la aprovechen.

Así es, Alemamá, es admirable que hoy en día en España alguien tenga el valor de pedir un crédito y ponerse a hacer una gran obra: admirable.

Ésta no da miedo, Nodisparen, ya está tan abajo que es pequeña como un juguete.

Ay, Inmaculada, eres muy amable, yo no soy nada sabio sino sólo atento a lo que pasa en Madrid.

Hola, Don Javier.

hna. josefina dijo...

¡¡!!
Ojalá que el enorme boquete no afecte al hermoso jardín.

ALMA dijo...

Coincido con Yeste, ya que he visto malograr hermosas casa, al construir torres enormes, que afectan el aire, la luz y el verdor

Buena semana, Fer

Fernando dijo...

Hermana, quizá lo que les preocupe más sea el nuevo edificio, a lo mejor hacen una torre de 20 plantas que les deja encerrados.

Esto ocurre en el centro de Madrid, Alma, en mi barrio, los únicos arbolitos son los plantados en la calle, cada vez peor cuidados, cada vez menos regados.