martes, 25 de enero de 2011

Ambición

La Administración española crea hombres extraños, sin ambición, sin ilusión de futuro, sin afán de cambio. Yo soy un ejemplo de esto.

Tuve hace mucho un buen puesto de funcionario, tomaba decisiones, se me consultaba, negociaba con gente de fuera. Me lo quitaron, me llevaron a otro con el mismo sueldo pero sin ninguna influencia, ni siquiera necesitaba tarjetas de visita. Fue un gran golpe.

Pasaron los meses, los años, y acabé amando mi nuevo sitio y sus cosas: más libertad, menos responsabilidad, más tiempo para mí.

Ahora se ha convocado otro puesto con poder, con igual sueldo al que tengo. Lo dudé un par de horas y no lo pedí: prefiero mi libertad y mi irresponsabilidad.

Para llegar a esta decisión tuvo que morir, hace mucho, una superstición de funcionario joven: tener poder te da seguridad. No: tener poder te arriesga a cometer errores y a tener problemas. No quiero problemas.

Espero no arrepentirme de esta actitud cuando sea viejo.

12 comentarios:

Teresa, la de la ventana dijo...

No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita. A ti te sobra el poder, quizás porque necesitas la libertad que te da el no tenerlo.

Tu ambición está ahí, lo único que cambia es el objeto. Has elegido tu tiempo, tu libertad y el no llevarte problemas a casa.

Me parece una actitud extraña, sí, pero sólo por poco frecuente, pero muy sabia.

pater familias dijo...

Yo creo que habría optado a ese puesto, pero claro, desde aquí es como torear en el salón

Juan Ignacio dijo...

Es un dilema siempre presente en mi pensamiento, aunque en un ambiente muy distinto y con distintas posibilidades.

Muchas carreras consisten en adquirir responsabilidades (o problemas a solucionar). Todo en pos de más poder en el trabajo y en lo personal mejor pasar económico. Tiendo a estar más del lado de la comodidad (no tomo problemas porque sí ni ambicionando poder). Pero no encuentro razones de valor para no estar de ese lado.

Cuando el trabajo de uno no es plenamente una vocación uno tiende a que sea algo que le de de comer, le de un buen pasar, pero sin pagar un precio excesivo.

En fin, he hablado de mi y no de vos, pero creo que es una forma de comentar, compartiendo las experiencias.

AleMamá dijo...

Difícil dilema el tuyo, pero bastante habitual.Yo tengo bien visto que las personas nos acomodamos a casi todo.

Lo que me dejó pensando más es que haya sido el gobierno lo que te ha quitado la ilusión y no me gusta pensar que le puedas echar la culpa al empedrado si ya te has acomodado a tu libertad e "irresponsabilidad". Es una elección y quizás la hicieras en otras circunstancias también y vale, es tu vida.

Nosotros te conocemos una faceta que quizás pocos de los que te ven en el metro o en la oficina te conocen, y me gusta. No es nada estática.

Saludos, querido amigo.

Kris Kelvin dijo...

El primer párrafo es genial.

La entrada rebosa sinceridad. Me imagino que muchos no la entenderían y te podrían criticar; yo no, yo también soy funcionario.

Un saludo

Fernando dijo...

Hola, Teresa, bienvenida. La clave está en la palabra que usas, libertad, libertad con tu tiempo y libertad en tu cabeza, sin preocupaciones. Gracias por lo de la sabiduría.

Resalté que los puestos eran de igual retribución, Paterfamilias, para dejar claro que no estaba renunciando a un sueldo mayor, sólo a un poder mayor.

Así es, Juan Ignacio, usás con acierto el término vocación, nadie tiene vocación de ser funcionario. Dicho esto, yo no puedo perdonar a mis jefes de entonces que me quitaran el afán de trabajar mucho por la Administración, desde entonces concluí que no valía la pena.

Así es, Alemamá, yo no puedo echar la culpa de nada a nadie porque he optado por seguir en mi puesto. Y, sí, gracias por tu frase final: mi falta de ambición en la Administración no se da en otras facetas de mi vida, donde sí que trabajo duro para mejorar.

Kris, colega, sabrás entonces por tu propia experiencia cuánta verdad hay en el párrafo al que te refieres.

NIP dijo...

Hola Fernando, si lo consultaste con el de arriba, unas plantas más arriba, pasando las estrellas, y con él lo decidiste, no te arrepentirás jamás.Un saludo.

Fernando dijo...

Hola, NIP, bienvenido, y sí, algo le consulté a Él, ya sabes lo de los lirios del campo y los pajaritos que no amontonan y pese a ello Dios les da lo que necesitan, pues cada día tiene su afán.

Maria Jesus dijo...

Comprendo tu decisión porque algo conozco de la Administración, mi marido tambien fué funcionario, así que poco tengo que añadir.

Fernando dijo...

Todo ha cambiado a peor, María Jesús.

Atiza dijo...

Uf, pues yo en un año estaré en esa misma tesitura. La decisión ya, a veces, me quita el sueño.
Me manda el Pianista. Pasaré por aquí encantada.

Fernando dijo...

No te envidio, Atiza, porque son decisiones complicadas. Lo importante es no olvidar nunca que aunque uno se equivoque al final las cosas suelen salir bien (a medio plazo, quiero decir).