jueves, 21 de octubre de 2010

Crisis de gobierno

Hay 3 noticias buenas, 1 ridícula y 1 tenebrosa. Empecemos por las buenas.

Cesa la ministra del Aborto. Su gran aportación al pensamiento español es que un feto es un ser vivo pero no un ser humano, en las últimas semanas ha insistido en este hallazgo; su gran éxito, la lucha contra la violencia doméstica: en lo que llevamos de 2010 ya han muerto tantas mujeres como en todo el 2009.

Cesa el ministro de Asuntos Exteriores, cómplice y apoyo de toda la gente que ha atacado a España, a sus intereses o a los derechos humanos: Hugo Chávez, los Castro, Rafael Correa, Evo Morales, Cristina K., el Rey de Marruecos y (últimamente) los ingleses de Gibraltar, todos han encontrado siempre su comprensión. Ayer, al enterarse de la noticia, se echó a llorar. ¡Le quedaban tanta cosas por hacer!

Cesa la vicepresidenta primera, abogada de las ultra-feministas, de los resentidos de la Guerra Civil, de los homosexuales radicales y de los enemigos de la Iglesia. Su cese y el de la Secretaria de Organización del Partido Socialista demuestran algo importante: en España, el auténtico poder sigue siendo masculino, el que ejerza una mujer (por muy grande que llegue a ser) siempre es vicario, delegado por un hombre, efímero.

La noticia ridícula es el nombramiento de la hasta ahora ministra de Sanidad como ministra de Asuntos Exteriores, pese a haber sido derrotada hace poco en las primarias madrileñas por el ex-alcalde. ¿No valió para candidata socialista a la Comunidad de Madrid y vale para Exteriores? Su gran mérito para el nuevo cargo parece ser que es haber estado casada unos años con un diplomático.

Y, en fin, la noticia tenebrosa es que el ministro de Interior, Señor de la Noche, Príncipe de la Tiniebla, jefe de la Policía, asciende a vicepresidente primero y portavoz del gobierno. Suya es la terrorífica frase que recibió un diputado popular que le había interrogado en el Congreso,"sé todo lo que hacéis, oigo todo lo que decís". Su ascenso a número dos del gobierno tiene un punto novelesco, como una representación a alto nivel del Fausto, de Goethe.

7 comentarios:

AleMamá dijo...

Dios se apiade de España, pues con esos hijos......

Saludos, querido Fernando

Maria Jesus dijo...

Yo venía a comentarte en el post anterior....

Se te ha olvidado Leire Pajin...

Y los presupuestos salen adelante.

Dios nos asista

Juan Ignacio dijo...

¡De tan pintoresco por poco me olvido que es real! (Felicitaciones por lo primero, Dios los ayude por lo segundo).

No soy un experto de redacción, ya sabrás, pero me permito, con todo respeto, una sugerencia.

Donde dice:

"Hugo Chávez, los Castro, Rafael Correa, Evo Morales, Cristina K., el Rey de Marruecos y (últimamente) los ingleses de Gibraltar han encontrado siempre su comprensión".

Confunde el "últimamente" con el "han encontrado siempre". Si bien entiendo, al leerlo lento, que "últimamente" es para los ingleses y "siempre" para los enumerados antes.

Mi sugerencia es:

"Hugo Chávez, los Castro, Rafael Correa, Evo Morales, Cristina K., el Rey de Marruecos y (últimamente) los ingleses de Gibraltar, todos han encontrado siempre su comprensión".

Fernando dijo...

Reza por nosotros, Alemamá, y publica en tu blog aunque sea un "¡Hola!".

Pues comenta ahí, María Jesús, los posts en mi blog siempre siguen abiertos.

¡Tenés razón, Juan Ignacio, el mal vicio de escribir frases de más de 15 palabras!

ALMA dijo...

Aqui en Argentina tuvo repercusión el hecho de la Ministra de Salud, que tenía puesta una pulsera que según dice armonisza el cuerpo y el alma y al asumir alguien le recordó que debía sacársela, porque había una disposición expresa del Ministerio de Salud mediante la cual esa pulsera está prohibida en España,glup!!!!

Beso y buena semana

Juan Ignacio dijo...

Eso que cuenta Alma es realmente tragicómico... ¿lo habías notado?

Fernando dijo...

Hola, Alma, no sabía esa anécdota, se montó una gran discusión sobre si esa chica tiene cara de actriz porno o no, y eso ocultó lo de la pulsera prohibida.

Para mí, lo importante es lo que dije en el post, aunque sin citarla: esa chica era la número 3 del Partido Socialista y Zapatero la cesó de repente, para poner a otro hombre.

No lo sabía, Juan Ignacio, está acorde con el tono ridículo del gobierno.