jueves, 3 de julio de 2008

Ingrid Bentancourt

El admirable Ejercito colombiano ha liberado a Ingrid Betancourt, secuestrada por los terroristas de las FARC durante seis años. Ha sido una operación limpia, sin muertos ni pagos, en que también se ha rescatado a otros rehenes.

El caso Betancourt ha sido seguido en España con interés: los periódicos y las teles hablaban de vez en cuando del tema. Lo hacían no porque fuera el único caso de secuestro, ni siquiera el más prolongado o el más inhumano, sino porque la prensa francesa se ocupaba del asunto: estuvo casada con un francés y sus hijos tienen esa nacionalidad. Esto ha permitido que la opinión pública española supiera que hay un país llamado Colombia, que están en una guerra civil de facto entre el Estado constitucional y la narcoguerrilla de las FARC y que hay cientos de inocentes secuestrados durante años y años, como era el caso de Betancourt. Es posible que si esta guerra de facto no acaba pronto, la opinión pública española olvide pronto el caso Colombia.

Sí, creemos que vivimos en un mundo en paz, donde todo va bien, salvo en Irak, pero qué malo que fue Aznar, y en algunos países hambrientos del África negra, cuyos nacionales perturban nuestras playas con sus pateras. Es preciso que haya casos tristes, de los que salen en la tele, para que nos enteramos (durante poco tiempo, eso sí) de que en otros sitios del mundo la gente lo pasa mal. Gracias al caso triste del niño Elián González nos enteramos de que en Cuba hay dictadura y hambre, y que hay gente que prefiere salir a nado, en una bañera de plástico, entre los tiburones, antes que seguir viviendo allí. Gracias a los viajes de la Princesa Diana supimos que en ciertas partes del mundo hay guerras con niños soldados, y minas que no se limpian, y niños que pierden los brazos y las piernas por pisar minas personales. Gracias al espía al que envenenaron con plutonio en Londres y a la periodista a la que mataron a tiros en Moscú supimos que Rusia no es, precisamente, el Estado más respetuoso con los derechos humanos.

Afortunadamente, todo eso ocurrió hace mucho, y ya se nos ha olvidado, el mundo vuelve a estar bien construido, de nuevo.

Me pregunto: ¿harán falta otra Ingrid Betancourt, otro Elián González, para que nos enteremos de las atrocidades cotidianas que se cometen en Sudán, en Líbano, en la China de los Juegos Olímpicos, en ...?

3 comentarios:

Alemamá dijo...

Uno se pregunta en qué momento el presidente Uribe pasará de héroe a villano. Los extremistas no perdonan las humillaciones como éstas, y tienen todos las mass media a su favor.

Es increíble que, además del olvido de los sufrimientos -que no les entorpecen sus beneficios- Europa, y el primer mundo en general, acusan rápidamente de crímenes a la legítima defensa de los ciudadanos y países que quedamos más lejos, y de ahí ¡sácate el estigma!

¡Viva Colombia!

Un chilena

(sin número) dijo...

Seguirán ocurri3ndo cosas como las qu3 dic3s y seguirán olvidándos3... Es lo trist3...

saludos

Pedro Martín dijo...

Uno siempre se pregunta por qué todo el mundo se mira al ombligo en vez de ayudar al que necesita.
A veces la respuesta es cuanto queremos hacer para ayudar al otro. Si nos vamos a hacer los tontos (o los boludos, como decimos acá) preferible no ver.

Si ahora Europa va a echar a todos los inmigrantes ilegales. Lo mejor es no ver ni preguntar porque existe ese fenómeno (o se piensan que uno quiere ser ilegal, por gusto?). O también resulta mejor no tener memoria.

Pero por todo el mundo pasan cosas. Queremos ayudar a cambiarlas?

Saludos!!!