miércoles, 9 de julio de 2008

El libro de Job

Nos conviene leer con cierta frecuencia el Libro de Job, al menos su parte inicial en prosa.

Nos es fácil creer en Dios cuando todo va bien. Cuando no es así, cuando (por ejemplo) te angustia que la gente a la que quieres tome decisiones erróneas con su vida, puede aparecer la distancia entre Dios y tú. Es la típica queja de los ateos: ¿por qué Dios no evitará estas cosas? Casi diría que es como un test: si vienen mal dadas y sientes a Dios más cerca, es porque Él es el auténtico centro de tu vida; si lo sientes más lejos es, quizá, porque el centro de tu vida sigues siendo tú, por muchas Misas y Rosarios que haya.

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Para un niño de ciudad, como yo, la Naturaleza, incluso la pequeña Naturaleza envasada de las calles de Madrid, siempre vuelve a llevar a Dios. Me pasa como a Rousseau, pero no con el Ser Supremo, sino con Dios. El mes de julio provoca grandiosos atardeceres aquí, como el que vi antes de ayer, toda una avenida de árboles altísimos junto a la calzada, todos en fila, justo en el momento en que se iba a poner el Sol tras las casas. Cada uno producía una sombra gigante y larga, todas ellas concéntricas con el Sol que se iba, como en un sueño. Al instante recordé el Salmo, el fácil y conocido Salmo de las canciones de Misa: “El Señor es mi pastor, nada me falta, en verdes praderas me hace reposar, hacia fuentes tranquilas me conduce”.

5 comentarios:

Jesús Sanz Rioja dijo...

Qué le vas a hacer. Hasta el lila de Bécquer se descolgó con aquello de "Hoy la he mirado y me ha mirado... ¡Hoy creo en Dios!"

Fernando dijo...

Espero que mi post no sea tan cursi como el poema de Bécquer, que tanto me gustaba de joven.

F.

Juan Ignacio dijo...

Muy bueno lo del test.

(Y un test para el cual pdoemos prepararnos, pero lo más llamativo es que el resuktado positivo depende de un don. Sólo que da pedirlo sin desfallecer.)

Myriam dijo...

A mi me gustaba ese poema,sera que soy un poco cursi je je.

Gracias por la visita a mi blog.

Fernando dijo...

Myriam, yo lo leí mil veces, me lo sabía de memoria, eso me demuestra lo mucho que cambiamos con los años.

F.