viernes, 11 de julio de 2008

El Amigo del Blogger

Escribo en el blog con santa libertad, porque ningún conocido mío conoce su existencia. A veces, cuando cuento algo de alguien, o algún viaje o alguna reflexión en la que ha participado algún amigo, algún familiar, algún compañero de trabajo, me pregunto: “¿Qué pasaría si esta persona leyera algún día este post?”

Doy un paso al frente y me imagino un cuento, en que un Blogger lleva un blog en que escribe con santa libertad, pues ningún conocido suyo conoce su existencia. Un buen día, un Amigo del Blogger descubre casualmente el blog, quizá buscando alguna palabra en el Google. Aunque no figura el nombre del Blogger, este post le resulta familiar (el mismo viaje que ambos hicieron juntos), el otro también (la discusión que tuvieron sobre tal libro), y el de más allá (la duda que el Blogger tuvo sobre qué coche comprar, que planteó al Amigo y también a los amigos lectores del blog): comprende que el dueño del blog es sus amigo, el Blogger. Se pone a leer todos los posts, del primero al último, y descubre una faceta desconocida del Blogger, que siempre ha escrito con santa libertad, que siempre ha mostrado su auténtico yo: aquella película que vieron juntos y que el Blogger dijo que le había gustado pero realmente no le había gustado; aquel viaje que el Blogger dijo que había sido muy interesante pero que realmente le había defraudado; aquella opinión que el Amigo le dijo y que el Blogger le alabó, pero que luego comentó en el blog diciendo “Un amigo mío me ha dicho la siguiente tontería ...”. Y, sí, el Amigo ve pronto que ese “Un amigo mío” que es él sale en muchos posts.

Desde ese día, el Amigo se hace adicto al blog del Blogger. Quiere saber lo que realmente opina el Blogger sobre las pelis, las charlas, los viajes, las comidas que ambos comparten. No sólo eso: empieza a vivir las experiencias con el Blogger como un espejismo, como si lo realmente importante fuera lo que va a decir el blog al día siguiente: “¿Qué dirá mañana el blog sobre esta montaña que estamos subiendo? Ojalá ya estuviéramos arriba, ojalá ya bajáramos, ojalá ya fuera mañana para ver cómo lo cuenta”.

Un día, el Amigo, en su locura, da un paso más, y empieza a entrar como comentarista en el blog del Blogger. Se inventa un nombre, Comentarista, con el que siempre entra. Y así, si el Blogger cuenta: “Un amigo mío tuvo ayer un arranque de ira incomprensible con un viejo”, Comentarista comenta “Hay que comprender a ese amigo tuyo, quizá su abuelo le pegaba de pequeño y odia a los viejos”, cosa que -efectivamente- le ocurrió al Amigo. O bien, el Blogger cuenta “Un amigo mío me invitó ayer a cenar a su casa y dejó quemar el pollo”, a lo que Comentarista, o el Amigo, ya no sé, dice “Hay que comprenderle, quizá alguien le llamó durante la preparación”, que es lo que realmente ocurrió.

Semanas antes de caer en la locura total, el Comentarista abre su propio blog, Elblogdelcomentarista, y empieza a contar las experiencias comunes desde otro punto de vista, y el Blogger entra en Elblogdelcomentarista y descubre que Comentarista realmente es el Amigo, que descubrió hace tiempo su blog, el blog del Blogger, y desde ese día empieza a autocensurarse, a poner muy bien siempre al Amigo, ya no le critica por quemar el pollo, y él también empieza a comentar en Elblogdelcomentarista como Bloggerman, y el Amigo, quiero decir, Comentarista, no se da cuenta de que Bloggerman es el Blogger, y van al cine, y el Amigo piensa “¿Qué comentará mañana el blog del Blogger sobre la peli, que pondrá Comentarista en el suyo?”, y el Blogger piensa “¿Qué responderá mañana Bloggerman cuando Comentarista comente esta peli en Elblogdelcomentarista?”, y .....................................

16 comentarios:

Comentarista dijo...

Moraleja: hay que ser sincero, hasta donde se pueda ser, dentro y fuera del blog. Y no tomarse en serio los blogs, que permiten licencias poéticas.

luis dijo...

comentarista tiene razón...es lo que venía yo a comentar

Fernando dijo...

Comentarista, ¿no serás, realmente, el Amigo? Qué miedo.

Hola, Luis, gracias por tu comentario.

F.

maria jesus dijo...

Conclusion, como mola bloguear, engancha

Juan Ignacio dijo...

Fernando, la verdad es que buenísimo, enganchado hasta el final.

(Por cierto, la verdad es que yo soy tu amigo de la infancia, ese de rulos con el que jugabas en el colegio primario).

(Por cierto, por si acaso: no lo soy).

(Ah, y no tengo rulos. Nunca los he tenido).

Fernando dijo...

Querida María Jesús, ¿volviste ya de la playa? Bienvenida¡¡

Querido Juan Ignacio:

Admite que si el Amigo, encima de ser el Amigo, se hubiera ido a vivir a la Argentina, el lío ya sería fantástico, como de Borges.

Yo tampoco he tenido rulos nunca, lo siento; no sólo eso, voy teniendo cada vez menos pelo normal, lo siento también (bueno, no mucho, la verdad).

F.

CARLOS dijo...

Hay que ser siempre noble y decir la verdad siempre. Un blog no puede servir para verter en él lo que no nos atrevemos a decir. En parte, yo también tengo ceirto miedo a que cosas que he dicho en mi blog personal, sean malinterpretadas por determinadas personas. Pero de eso somos menos culpables los bloggers.

San Goque, Pego de dijo...

Fernando, hace año y medio que tengo creado este blog, y la verdad, al principio me daba vergüenza que supieran que publicaba, quien era y demás, tanto es así, que cuando tomé la decisión de dar a conocer mi identidad borré todas las entradas anteriores.

Todavía sigue siendo embarazoso para mi, más aún cuando dicen que me leen. Pero si es cierto que aunque lo pase mal, encuentro que la gente me va conociendo mejor, empieza a entender el porqué de tantas cosas y eso simplifica las relaciones.

Javier.

Alter ego (el otro yo) dijo...

hola vengo del blog de maria jesusu y he aprovechado para saludarle y a más visitar su blog.

pienso que hay que ser sincero y decir o escribir lo que uno siente,pero a veces sin darnos cuenta podemos ofender sin querer ¿por? por decir la verdad que uno piensa de ptro.
saludos cordiales a todos uds.

Pedro Martín dijo...

Esta bueno, porque de golpe una relación de 2 se transforma en una relación de 4!!!

ME parece que todo suma!!!

Tenes la vista de A, la del blog de A la de B y la del blog de B!!

María dijo...

yo saco la misma conclusión que el comentarista primero: lo importante es decir siempre la verdad. A mi ya me ha pasado, que la gente que, en principio, no debía saber que escribo en blog (mis padres y algun amigo) no por nada, sino porque me da coerte que me lean.... me han descubierto, a veces exagero pero nunca digo mentiras, asi que en el fondo no pasa nada ppor que me lean.... es importante decir la verdad incluso en el blog!

AleMamá dijo...

El que te conozcan, te autolimita. Si quieres decir lo que se te ocurra, debes tener uno que no conozca nadie que es tuyo.

Fernando dijo...

Todos vuestros comentarios son muy buenos, gracias¡¡¡¡

Me quedo con la conclusión de Alemamá:en el momento en que tus conocidos empiezan a saber que tienes un blog y te leen, te empiezas a autocensurar; es, sí, lo mismo que le pasó al Blogger cuando descubrió que, en realidad, Comentarista era el Amigo.

También lo dijo San Goque, muy bien: si ciertos conocidos míos descubrieran este blog, quizá yo querría borrar algunas entradas.

Gracias, de verdad.

F.

Ramón_Lozano dijo...

Me ha encantado la idea. Si un día finalmente me decido a rodar un corto te avisaré para que aparezcas en los créditos (eso como poco). Siempre he querido rodar un corto pero nunca acabo de encontrar una idea que me ilusione, y sin embargo ésta la veo con muchas posibilidades. Aunq en 15 minutillos no daría para enrevesarlo tanto, o sí?

Bueno no lo sé, pero en cuanto a la moraleja supongo q depende de lo q escriba cada uno, pues es más fácil autocensurarse si se habla de temas personales que si uno se dedica a dar su opinión política (como yo) o cosas del estilo. El anonimato da libertad pero no te permite ser realmente fiel a ti mismo.

un saludo

Orisson dijo...

Si simplificas un poquito la trama puedes escribir una novela bestial. En serio.

Casan's dijo...

Si, supongo que el anonimato hace que te expreses con más naturalidad.
Has escrito un relato delicioso y agradable de leer.
Gracias.