lunes, 8 de noviembre de 2010

Benedicto en España (y II)

Metáfora española perfecta: en Galicia había una niebla muy espesa cuando Benedicto aterrizó.

En el aeropuerto de Santiago de Compostela fue recibido por los Príncipes. Fue divertido ver a la Princesa Letizia, agnóstica y socialista hasta su boda, agachándose para besar el anillo de Cardenales y Arzobispos. Por allí estaba, muy contento, el Cardenal Rouco, que era Arzobispo de Santiago cuando fue llamado a Madrid, en 1995.

Cruzó Benedicto en su papamóvil los verdes prados gallegos, la ciudad nueva y la ciudad vieja hasta llegar a la Catedral. Saludó al Santísimo Sacramento, saludo a la gente que abarrotaba el templo, saludó a la gente que estaba en la Plaza del Obradoiro, admiró el Pórtico de la Gloria, le pusieron una capita de peregrino (con una concha como la de su escudo), entró por la Puerta Santa, le quitaron la capita de peregrino, bajó a la cripta, rezó ante la tumba del Apóstol, subió, abrazó (discretamente) la imagen, admiró el vuelo del botafumeiro (gran inciensario manejado por varios hombres fuertes), se fue.

(Por la tarde no pude ver la Misa)

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Al día siguiente Benedicto fue llevado en el papamóvil desde el Palacio Arzobispal de Barcelona (donde había dormido), en la parte vieja de la ciudad, al Templo de la Sagrada Familia que iba a consagrar. Ahí estaban los Reyes, el Presidente del Congreso, el Ministro de Presidencia, el President del gobierno regional, el Alcalde de Barcelona, todas las autoridades menos una, el Presidente Zapatero, que exhibió -una vez más- su bajeza personal y política.

Durante la Misa se realizaron los ritos de consagración del templo, nunca los había visto, me gustaron. El Papa empujó la puerta principal, entregó las llaves al clérigo responsable de la nueva basílica, echó agua bendita, untó con aceite el altar (antes le habían puesto un elegante delantal y unos manguitos para no ensuciar la casulla), mandó a 12 obispos a ungir otras tantas columnas, echó incienso en un brasero sobre el altar (su humo subió hasta las asombrosas cúpulas en forma de girasoles) y encendió la velas del altar. El día era luminoso en Barcelona, el sol entraba por los miles de cristales de colores.

Durante toda la ceremonia se usó generosamente el catalán, un poco más y prohiben el castellano; se salvaron el Padrenuestro (en latín) y el Evangelio y la homilía de Benedicto (en castellano). En ésta, el Papa hizo un hermoso paralelismo entre la construcción del templo que se consagraba, el edificio de la Iglesia y el edificio de la vida espiritual de cada uno de nosotros. Hubo una breve defensa del matrimonio entre hombre y mujer y de la vida.

Tenía gran morbo yo por ver el momento de la Comunión: ¿se acercaría el Presidente del Congreso, pese a haber votado a favor de la Ley del Aborto? No; comulgó de manos del Papa la Reina Sofía, no lo hizo el Rey, y en la fila que se formó sólo había gente normal (monjas y laicos).

...

Por la tarde Benedicto fue a visitar una obra social (Nen Dèu) vinculada al Arzobispado de Barcelona. El Papa fue feliz saludando a niños y jóvenes con síndrome de Down. La locutora explicó que la intención de esta visita fue doble: recordar la obra social que hace la Iglesia española (siempre y especialmente en estos malos momentos) y apoyar a los padres que deciden seguir con el embarazo pese a haberse detectado enfermedades en el feto.

(No pude ver la despedida en el aeropuerto)

11 comentarios:

Maria Jesus dijo...

Menuda síntesis has hecho

Andy dijo...

Fernando, tendrias que ser periodista. Has hecho una síntesis muy buena.

Pues precisamente en la despedida del Santo Padre es donde estuvo Zapatero... para despedirlo si sacó tiempo. (Por cierto, muy buena la coartada que se ha buscado, la de visitar a nuestros soldados en Afganistán...)

Parece ser que la reina se cayó al suelo, pero eso las cámaras no lo captaron, ha sido un chivatazo.

Un saludo.

Juan Ignacio dijo...

Lindo resumen. Con información y detallitos cholulos (en el buen sentido) en su justa medida.

Fernando dijo...

Me puse el bloc de notas junto a la tele, María Jesús.

Gracias, Andy, Zapatero debió ir a asegurarse de que Benedicto se iba, el muy malvado. ¿Se cayó la Reina? Debió ser al ver a Zapatero, creo que le odia.

Voy a buscar qué es cholulo, Juan Ignacio, espero que sea algo bueno.

AleMamá dijo...

¡Buen reportaje en resumen, Fernando! gracias

Fernando dijo...

Gracias a ti, Alemamá.

Juan Ignacio dijo...

Milagro no esté en la RAE.
Ver esta definición: clic.

Fernando dijo...

Será que el corresponsal peronista del que hablaba en tu blog no se tomó la molestia de escribirla, JI.

Me hizo gracia el origen de la palabra. Ya debió tener éxito la vieja serie para quedar incorporada al habla común.

Jackpot dijo...

A mi todo esto del Vaticano se me hace un poco gay, que clase de persona anda presumiendo de anillos para que se los besen y para que decir las faldas con las que se visten...

mjbo dijo...

Me he tranquilizado al saber que a comulgar se acercaron sólo "la gente normal, monjas y laicos".
Es que no lo pude ver y siempre te queda la espinita de si perdieron la vergüenza los que normalmente atacan a la Iglesia y defienden lo indefendible.
Tiene razón sus comentaristas: podría ser un buen periodista. Ha hecho un muy buen resumen de la visita del Papa.
Saludos

Fernando dijo...

Gracias, MJBO.

Tenía auténtico morbo por ver si Bono se acercaba o no, tras votar la Ley del Aborto. En su momento se enfadó mucho cuando los Obispos señalaron la contradicción entre ambas cosas, lo cual da idea de cómo el valor de la vida se ha devaluado incluso entre los católicos.