miércoles, 23 de junio de 2010

Media hora en Madrid

En la cafetería, la ludópata de la que os hablé gana de golpe un montón de monedas. Impasible, las ordena en montoncitos, junto a su copa de güisquy. El camarero se las cambia por dos billetes de 20 euros. Después vuelve a jugar.

...

De repente, la muerte.

En el carril del autobús se forma un atasco, el mío no puede llegar. Salgo de la parada para ver qué pasa. Allá abajo está parado, taponando, un furgón marrón del servicio funerario. De la casa de al lado sale un empleado, con guantes, le dice al conductor del primer autobús que espere un momento, y luego sale su compañero, empujando una camilla sobre la que va un bulto envuelto en una sábana blanca.

La imagen me acompañará todo el día. Paseo temeroso de que de los portales por los que paso salga otra camilla con su bulto.

...

A mi lado, en el autobús, se sienta un hombre mayor, usuario habitual de la línea, que es víctima de violencia de género, como se dice ahora en España. La agresora es una niña a la que él acompaña al colegio, pensaba que era su nieta hasta que un día ella le llamó "papá". Él le dice que se sienten en tal asiento y ella dice "no" y le obliga a ir a otro, peor. Él le dice que deje de jugar con la maquinita y ella responde "no me da la gana". Él le hace un comentario sobre el paisaje y ella le dice "pero qué idiota eres". Sin duda, la niña imita lo que hace su madre en casa.

Hoy el hombre va solo, ya acabó el cole. Siento simpatía por él. Me fijo, lleva sobres de pruebas médicas con el sello de la sanidad de Madrid. Espero de corazón que la enferma sea la niña, no él, que tenga ella una enfermedad pasajera que suavice su cruel carácter.

6 comentarios:

AleMamá dijo...

Me encantan tus dotes de observación.
La ludópata otra vez, ¡es realmente una enfermedad, y terriblemente difícil de sanar. Es como la droga.

La mocosa esa....para darle palos, pero ya sabes...los Derechos del Niño, la violencia intrafamiliar (todo unilateral, sin contrapeso en este caso), el mal ejemplo....¡qué mundo, señores! ¡que sería de nosotros sin Mundial de fútbol!

maria jesus dijo...

No ha sido un día muy agradable.Pero hace sol, hace calor, los días son largos y a la niñita maleducada no la tuviste que soportar

Juan Ignacio dijo...

¡Qué descarnado ver salir así al difunto! Una cosa es toparse con un cortejo fúnebre, que impresiona igual y motiva en las almas sensibles como la tuya alguna reflexión, pero otra verlo así tan crudo.

¿La ludópata sabrá que está su vida aquí?

Kris Kelvin dijo...

Y la vida sigue...

Por cierto, ¡qué niña más malcriada!

Un saludo

Albert dijo...

Hola Fernando, me agrada mucho la forma de narrar que tienes, lo haces de una forma muy descriptiva y sencilla(esto tiene mucho mérito), denotas una gran capacidad de observación con una buena dosis de sentido crítico. Bueno creo que por hoy los elogios han sido suficientes.
Saludos

Fernando dijo...

¿Viste?, Alemamá, en tres párrafos salieron varios defectos de la sociedad española. Sí, al menos el Mundial nos distrae un poquito de nuestros problemas.

Ya no la veré hasta septiembre, María Jesús, el autobús parecía la ruta escolar, eso se acabó. Y, sí, el sol ayuda a verlo todo con mejor humor.

Espero que no lo sepa, Juan Ignacio; y tenés razón, no es lo mismo ver pasar un elegante ataud en un hermoso coche que esto, en Madrid nos retiran como si fuéramos muebles rotos.

Es odiosa, Kris, toda mi simpatía está con el pobre padre.

¡Qué amable, Albert, si llego a estar deprimido me habrías animado, gracias!