sábado, 5 de diciembre de 2009

Leyes socialistas

Los obispos españoles han declarado que aquellos diputados católicos que voten a favor de la nueva Ley del Aborto no deben volver a comulgar, salvo que se confiesen y pidan perdón público. Todo el mundo, empezando por él, ha entendido que esto iba por el presidente del Congreso, el socialista José Bono, que va de super-católico; aún recuerdo cuando, en pleno veranazo, corrió al calurosísimo Toledo porque quería acompañar al Cardenal Primado en su lecho de muerte. Ahora está furioso, como los fariseos a los que Jesús desenmascaraba.

Vivo la monstruosa reforma de la Ley del Aborto con frialdad, pues no creo que casi nada vaya a cambiar realmente, otra cosa son los principios. De facto el aborto ya es un derecho en España, nadie se acuerda de que es sólo una excepción a un delito. De facto es libre, nadie se puede creer que haya 95.000mujeres cuya salud corra peligro por dar a luz cada año. De facto hay miles y miles de menores de 18 años y de 16 años que abortan, se entiende que con todo el apoyo de sus padres. Es verdad que este último cambio, que una chica de 16 años pueda tomar esta decisión sin la autorización paterna, es lo más ridículo de todo: será mucho más grave para la Ley española invitarle a tomar un güisky o venderle un paquete de cigarros que provocarle un aborto, esto da idea de los valores del gobierno y de sus votantes. Queda el tema muy-muy delicado de la objeción de conciencia de los médicos y enfermeros, ahí sí que se puede hacer un gran daño nuevo, espero que los Colegios de Médicos lo puedan corregir.

...

Es curioso: esta frialdad se cambia angustia, angustia física, nausea, cada vez que se recuerda que el gobierno va a reformar la Ley de Libertad Religiosa. Llevo semanas queriendo hacer un post sobre las cosas que hemos de temer de esta reforma, pero no soy capaz de ponerme, el tema me produce un agobio que, curiosamente, la Ley del Aborto no, hay algo muy incoherente en esto. Es como si alguien que no es de tu familia te dice que va a hacer una Ley sobre tu madre. Es posible que haya que tomarlo con calma: ¿es que los niños van a ser de mayores buenos cristianos porque haya un belén en el instituto público, o los ministros menos malvados porque prometan el cargo ante el crucifijo, o los militares mejores personas porque su graduación empiece con una Misa? Racionalmente no, pero cada vez que se toca este tema, pierdo los nervios.

Intentaré calmarme y sacar, de una vez, el post sobre lo que podemos temer. Es importante para mí desarrollarlo antes de que el gobierno presente el proyecto de Ley, en los próximos meses.

Y es importante rezar, rezar mucho.

9 comentarios:

Ramón_Lozano dijo...

Efectivamente la ley del aborto poco va a cambiar nuestras "costumbres", pero tiene un par de novedades realmente preocupantes como bien has reflejado: el aborto de una menor sin conocimiento paterno y la posible imposibilidad para que el médico se niegue a atentar contra su código deontológico. Espero que no sólo los colegios de médicos, sino la sociedad en general, se lo tomen en serio y eviten que se pervierta el sistema de manera tan flagrante.

Saludos

AleMamá dijo...

He pasado de carrerita por tu blog pues no debiera estar en el compu (tengo que ir a un matrimonio) pero igual te digo que te entiendo muy bien en tu agobio. Rezo por Uds y por todos, pues la ola homicida llega ya por estas playas. Tenemos eleccionees de presidente y parte del congreso en una semana más. Reza por Chile también, ¡hay cada candidato!

Juan Ignacio dijo...

(Echate una buena entrada, sí señor).

Pienso que vamos camino a ser como los primeros cristianos...

alejops dijo...

Ese agobio es normal. Es el que surge de observar cómo cada día te persiguen por ser cristiano de una forma astuta, sibilina, tan astuta y sibilina que pasa desapercibida, pero va calando poco a poco.

Un sacerdote nos comentó hace poco que se había encontrado con un obispo iraní. Le preguntó por la persecución religiosa en Irán, y el obispo le contestó: "mucho mejor que aquí. En Irán nos persiguen abiertamente, y resistimos; en España os persiguen indirectamente, y sucumbís".

Me preocupa que no nos preocupemos por los abortos. En el fondo, no sé qué pasa que nos cuesta darnos cuenta de que un aborto es lo mismo, en todos los sentidos, que un asesinato. Cuidado con eso.

Me ha gustado que aclares: los valores del gobierno "y de sus votantes". Ahí, y no en otro sitio, está el problema.

Fernando dijo...

Sí, Ramón, espero que al menos eso se arregle y ningún médico o enfermero se vea perjudicado por objetar, ya sabes que la gran mayoría lo hace.

Ya rezo, Alemamá, por Chile y por todos los paises hispanoamericanos, uno a uno.

Ojalá que no, Juan Ignacio, no estoy seguro de que tuviéramos su valor.

El comentario del obispo, Alejops, me parece terrible, pero supongo que de alguna forma será cierto. Y, sí, no es sólo una cuestión de los políticos, buena parte de la sociedad participa en esto.

Juan Ignacio dijo...

Pues yo creo que sería un interesante desafío.
De todos modos, no sería lo mismo.
No me refiero a ser tirados a los leones, pero sí a que las estructuras del mundo estén menos cristianizadas.
La ley de sacar imagenes religiosas (perdón que lo llame así vulgarmente) me parece del todo un atropello moderno, una dictadura encubierta, o como quieras llamarle.

Analía dijo...

te voy siguiendo, en silencio.
No hago hoy ningún comentario "especial";solo que tambien rezo. Es hoy un problema de todos, no importa donde se viva.

Fernando dijo...

Quizá exageré un poco, Juan Ignacio, si uno piensa en lo mal que lo están pasando los católicos en Cuba, en Venezuela, en Ecuador, en Bolivia, queda casi frívolo asustarse -sí, asustarse- porque vayan a quitar el crucifijo de las juras de los ministros españoles. Pero cada uno valora en exceso lo que tiene cerca, lo que toca a su país, hay cierta miopía en esto, ¿verdad?

Gracias, Analía, es lo mejor que puedes hacer por nosotros, igual que yo lo hago por la Argentina y los demás países hermanos.

Juan Ignacio dijo...

No, no te creas. Un retroceso es un retroceso por más que en otros lados estén más atrasados.