Hoy cumplo 800 posts.
Gracias por seguir ahí.
...
¿Por qué abrimos un blog?
No -necesariamente- para contar las grandes cosas de nuestra vida. Llamé a varios amigos sólo para contarles lo de mi denuncia en comisaría. "¡Fabuloso!", me contestaron. El asunto les interesó, era morboso, me pidieron muchos datos. Me dieron las gracias por contárselo.
Sí para contar las pequeñas cosas de nuestra vida, para compartirlas, para recibir opiniones. "Salí de casa y el sol rebotaba en la ventana de enfrente". "No me dolía nada y me sentí feliz". "Cociné polvorones y se hicieron sopa de polvorones". No llamas a un amigo tuyo para decirle estas cosas. No quedas con él sólo para ello. Y aunque lo hicieras te podría contestar: "¿Y qué? Eso nos pasa a todos. ¿Por qué me lo cuentas?". Pero tú quieres decírselo a alguien y que te responda, aunque sea con algo que no tenga nada que ver con el post.
Las pequeñas cosas de nuestra vida que contamos en el blog dejan de ser sólo nuestras y ya no se olvidan. Dios las ve siempre, nunca son pequeñas, pero a veces no nos basta con eso.
Y ¿por qué a veces esto deja de funcionar durante un tiempo? ¿Por qué a veces nos parece que en realidad da igual si el sol rebota o no, si nos duele algo o no, si hacemos polvorones o no?
miércoles, 21 de enero de 2015
viernes, 16 de enero de 2015
Policía
Me han robado dinero. Han usado el número de mi tarjeta para sacar dinero desde un país lejano. Gracias a Dios y a la eficacia de mi banco, saltó la alarma y se bloqueó la tarjeta. Si no ahora estaría arruinado.
En el banco me indican que de he poner una denuncia para recuperar el dinero. Gracias a Dios (nuevamente) es la primera vez en mi vida que he de hacer algo así.
Voy a una comisaría de la Policía Nacional en un barrio pobre que me pilla de paso. El primer día la cosa no empieza bien: el policía de la puerta no me deja entrar porque me falta un sello del banco. Paciencia.
El segundo día no hay problemas. Paso sin tener que cruzar el detector de metales, debieron verme aspecto respetable. El edifico es antiguo y limpio. Hay una sala de espera como en el médico, una puerta ostentosamente abierta te permite ver el baño, por si vas nervioso. Varios carteles te advierten de tu responsabilidad si pones una denuncia falsa. Y si te ha desaparecido el coche te animan a que antes compruebes si se lo ha llevado la grúa municipal. Todos los policías (ellos y ellas) son jóvenes y llevan en el uniforme grandes hombreras, como si tuvieran un chaleco anti-balas.
Me hacen pasar muy pronto. La sala de denuncias es larga, dividida en tres compartimentos, me entero de los casos de los otros dos denunciantes (han entrado en el local de uno; la ex esposa del otro no le ha entregado al hijo en el turno de visitas). ¿Qué pasaría si fuéramos a denunciar casos siniestros?
Me atiende un policía joven que escribe asombrosamente rápido. Al principio me mira con sospecha pero luego se convence y me da consejos para evitar estas situaciones. La policía que recoge la denuncia del padre frustrado pasa por ahí y también da su opinión. Al acabar el atestado lo imprime y me lo pasa para que le lea y firme. Soy "el dicente", qué bonito, suena a Quevedo. Al final no sé si he de dar la mano al agente: como no me la tiende me limito a decir "adiós y gracias".
Fuera hace mucho frío.
En el banco me indican que de he poner una denuncia para recuperar el dinero. Gracias a Dios (nuevamente) es la primera vez en mi vida que he de hacer algo así.
Voy a una comisaría de la Policía Nacional en un barrio pobre que me pilla de paso. El primer día la cosa no empieza bien: el policía de la puerta no me deja entrar porque me falta un sello del banco. Paciencia.
El segundo día no hay problemas. Paso sin tener que cruzar el detector de metales, debieron verme aspecto respetable. El edifico es antiguo y limpio. Hay una sala de espera como en el médico, una puerta ostentosamente abierta te permite ver el baño, por si vas nervioso. Varios carteles te advierten de tu responsabilidad si pones una denuncia falsa. Y si te ha desaparecido el coche te animan a que antes compruebes si se lo ha llevado la grúa municipal. Todos los policías (ellos y ellas) son jóvenes y llevan en el uniforme grandes hombreras, como si tuvieran un chaleco anti-balas.
Me hacen pasar muy pronto. La sala de denuncias es larga, dividida en tres compartimentos, me entero de los casos de los otros dos denunciantes (han entrado en el local de uno; la ex esposa del otro no le ha entregado al hijo en el turno de visitas). ¿Qué pasaría si fuéramos a denunciar casos siniestros?
Me atiende un policía joven que escribe asombrosamente rápido. Al principio me mira con sospecha pero luego se convence y me da consejos para evitar estas situaciones. La policía que recoge la denuncia del padre frustrado pasa por ahí y también da su opinión. Al acabar el atestado lo imprime y me lo pasa para que le lea y firme. Soy "el dicente", qué bonito, suena a Quevedo. Al final no sé si he de dar la mano al agente: como no me la tiende me limito a decir "adiós y gracias".
Fuera hace mucho frío.
martes, 30 de diciembre de 2014
Feliz 2015
Queridos amigos:
Espero que 2015 sea un buen año para vosotros,
para vuestras familias y amigos,
para vuestras naciones.
Hasta pronto.
Espero que 2015 sea un buen año para vosotros,
para vuestras familias y amigos,
para vuestras naciones.
Hasta pronto.
martes, 23 de diciembre de 2014
Feliz Navidad
En la noche helada cojo el autobús en el barrio pobre. Sólo vamos el conductor y yo, hasta el final. Me fijo en los adornos luminosos de las casas: pocos, qué pena. Algunos son muy elaborados, una estrella o el Nacimiento hechos de bombillas sobre los que caen luces blancas como nieve, pienso que los ha hecho un electricista jubilado. Es muy generoso adornar tu fachada para que lo disfruten los desconocidos que pasan por la calle. Lamento que el autobús no lleve de fondo un villancico; quizá podría cantarlo yo. Acabo en Carlos V, las luces de las fuentes van cambiando de color como en una discoteca.
Soy tan afortunado como los que han esperado dos horas para coger el Autobús de la Navidad en la Plaza de Colón.
...
Feliz Navidad en compañía de vuestra familia y de vuestros amigos.
Soy tan afortunado como los que han esperado dos horas para coger el Autobús de la Navidad en la Plaza de Colón.
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Feliz Navidad en compañía de vuestra familia y de vuestros amigos.
viernes, 5 de diciembre de 2014
Supermercado
Cierran mi supermercado. He ido allí durante unos 10 o 12 años, desde que cerraron el primero al que fui cuando me mudé a vivir solo.
(En realidad no lo cierran: lo trasladan 3 manzanas más abajo, lo suficiente para que ya esté demasiado lejos de mi casa.)
Intento recordar cosas que han ocurrido ahí durante estos años. Es curioso: algunos de esos hechos fueron narrados en posts (éste o éste).
Aunque dudo, decido ir la última tarde a despedirme de los armarios, de los pasillos y de las dependientas. No debí hacerlo: ya están de recogida, apenas quedan cosas, como si Madrid saliera de una guerra. Ya no hay mantequilla, arroz ni café. Han puesto unas pocas botellas de vino formando fila en el borde de la estantería, como para que no veas que el resto está vacío. El pescadero pesa los peces antes de meterlos en la nevera del traslado.
La cajera no es de las de siempre, es nueva, me da apuro decirle "ya nos veremos en el nuevo sitio" (aunque yo no vaya a ir), no tengo confianza, me limito a decir "gracias, adiós", quizá sea mejor así, si hubiera dicho "ya nos veremos en el nuevo sitio" a una de las antiguas me podría haber respondido "a mí no, estoy metida en el ERE" [despido colectivo].
(En realidad no lo cierran: lo trasladan 3 manzanas más abajo, lo suficiente para que ya esté demasiado lejos de mi casa.)
Intento recordar cosas que han ocurrido ahí durante estos años. Es curioso: algunos de esos hechos fueron narrados en posts (éste o éste).
Aunque dudo, decido ir la última tarde a despedirme de los armarios, de los pasillos y de las dependientas. No debí hacerlo: ya están de recogida, apenas quedan cosas, como si Madrid saliera de una guerra. Ya no hay mantequilla, arroz ni café. Han puesto unas pocas botellas de vino formando fila en el borde de la estantería, como para que no veas que el resto está vacío. El pescadero pesa los peces antes de meterlos en la nevera del traslado.
La cajera no es de las de siempre, es nueva, me da apuro decirle "ya nos veremos en el nuevo sitio" (aunque yo no vaya a ir), no tengo confianza, me limito a decir "gracias, adiós", quizá sea mejor así, si hubiera dicho "ya nos veremos en el nuevo sitio" a una de las antiguas me podría haber respondido "a mí no, estoy metida en el ERE" [despido colectivo].
lunes, 1 de diciembre de 2014
Depilación, Dentista, Podemos
Voy a comprar una máquina nueva de afeitar.
Descubro con asombro que hay máquinas para que los hombres se depilen todo. Debe ser un producto de éxito pues hay varias marcas y modelos.
....
Algo falla en la sociedad cuando no te puedes fiar de tu médico o de tu abogado.
Voy al dentista temeroso de que quiera hacer actividades innecesarias para cobrarme más. Me convence fácilmente para hacerme varios empastes: me hace una radiografía de la boca, señala con el puntero varias manchas feas, me advierte del riesgo de dejar estar las caries, me ofrece un precio razonable.
...
Voy al mercado de Navidad en la Plaza Mayor de Madrid.
Dos señoras van discutiendo sobre si Podemos (el nuevo partido inspirado en Hugo Chávez) va a ganar las elecciones del año 2015. Dos vendedores de belenes hablan sobre el programa económico de Podemos, presentado unos días antes. El barrendero y un vendedor de arbolitos navideños opinan sobre los primeros casos de corrupción de Podemos.
Descubro con asombro que hay máquinas para que los hombres se depilen todo. Debe ser un producto de éxito pues hay varias marcas y modelos.
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Algo falla en la sociedad cuando no te puedes fiar de tu médico o de tu abogado.
Voy al dentista temeroso de que quiera hacer actividades innecesarias para cobrarme más. Me convence fácilmente para hacerme varios empastes: me hace una radiografía de la boca, señala con el puntero varias manchas feas, me advierte del riesgo de dejar estar las caries, me ofrece un precio razonable.
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Voy al mercado de Navidad en la Plaza Mayor de Madrid.
Dos señoras van discutiendo sobre si Podemos (el nuevo partido inspirado en Hugo Chávez) va a ganar las elecciones del año 2015. Dos vendedores de belenes hablan sobre el programa económico de Podemos, presentado unos días antes. El barrendero y un vendedor de arbolitos navideños opinan sobre los primeros casos de corrupción de Podemos.
lunes, 17 de noviembre de 2014
Guerra
Vivimos una guerra mortal: el Ayuntamiento de Madrid contra los árboles de Madrid y los amigos de los árboles de Madrid. El Ayuntamiento siempre gana. Los árboles van desapareciendo.
Hace tres semanas fue la batalla en mi manzana [cuadra]. El resultado fue fúnebre: sólo sobrevivieron 3 árboles antiguos, de los que tienen 3 o más pisos de altura. Los talados llevaban ahí desde que compré mi casa, hace 20 años. Qué pena. Pero siempre hay que ver el lado bueno de las cosas: ahora se ve muy bien la bonita fachada de ladrillo de un edificio antiguo.
La semana pasada se anunció la batalla en la manzana [cuadra] vecina a mi casa. Me puse muy triste. Cuando vuelvo andando del centro de Madrid me gusta caminar por la calzada, entre esos árboles. La copa de los de la derecha tocan la de los de la izquierda y forman un túnel (verde, amarillo) que tapa el cielo. Por unos momentos estoy en Versalles o en Aranjuez. ¿Iba esto a desaparecer tras tantos años? ¿Iban a dejar sólo 2 o 3 árboles en cada lado?
Paso revista tras la batalla. Ha habido suerte: sólo han cortado 2 a la izquierda y 3 a la derecha. Sigue habiendo túnel. Sigo en Versalles.
Hace tres semanas fue la batalla en mi manzana [cuadra]. El resultado fue fúnebre: sólo sobrevivieron 3 árboles antiguos, de los que tienen 3 o más pisos de altura. Los talados llevaban ahí desde que compré mi casa, hace 20 años. Qué pena. Pero siempre hay que ver el lado bueno de las cosas: ahora se ve muy bien la bonita fachada de ladrillo de un edificio antiguo.
La semana pasada se anunció la batalla en la manzana [cuadra] vecina a mi casa. Me puse muy triste. Cuando vuelvo andando del centro de Madrid me gusta caminar por la calzada, entre esos árboles. La copa de los de la derecha tocan la de los de la izquierda y forman un túnel (verde, amarillo) que tapa el cielo. Por unos momentos estoy en Versalles o en Aranjuez. ¿Iba esto a desaparecer tras tantos años? ¿Iban a dejar sólo 2 o 3 árboles en cada lado?
Paso revista tras la batalla. Ha habido suerte: sólo han cortado 2 a la izquierda y 3 a la derecha. Sigue habiendo túnel. Sigo en Versalles.
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