viernes, 16 de enero de 2015

Policía

Me han robado dinero. Han usado el número de mi tarjeta para sacar dinero desde un país lejano. Gracias a Dios y a la eficacia de mi banco, saltó la alarma y se bloqueó la tarjeta. Si no ahora estaría arruinado.

En el banco me indican que de he poner una denuncia para recuperar el dinero. Gracias a Dios (nuevamente) es la primera vez en mi vida que he de hacer algo así.

Voy a una comisaría de la Policía Nacional en un barrio pobre que me pilla de paso. El primer día la cosa no empieza bien: el policía de la puerta no me deja entrar porque me falta un sello del banco. Paciencia.

El segundo día no hay problemas. Paso sin tener que cruzar el detector de metales, debieron verme aspecto respetable. El edifico es antiguo y limpio. Hay una sala de espera como en el médico, una puerta ostentosamente abierta te permite ver el baño, por si vas nervioso. Varios carteles te advierten de tu responsabilidad si pones una denuncia falsa. Y si te ha desaparecido el coche te animan a que antes compruebes si se lo ha llevado la grúa municipal. Todos los policías (ellos y ellas) son jóvenes y llevan en el uniforme grandes hombreras, como si tuvieran un chaleco anti-balas.

Me hacen pasar muy pronto. La sala de denuncias es larga, dividida en tres compartimentos, me entero de los casos de los otros dos denunciantes (han entrado en el local de uno; la ex esposa del otro no le ha entregado al hijo en el turno de visitas). ¿Qué pasaría si fuéramos a denunciar casos siniestros?

Me atiende un policía joven que escribe asombrosamente rápido. Al principio me mira con sospecha pero luego se convence y me da consejos para evitar estas situaciones. La policía que recoge la denuncia del padre frustrado pasa por ahí y también da su opinión. Al acabar el atestado lo imprime y me lo pasa para que le lea y firme. Soy "el dicente", qué bonito, suena a Quevedo. Al final no sé si he de dar la mano al agente: como no me la tiende me limito a decir "adiós y gracias".

Fuera hace mucho frío.

7 comentarios:

Luisa dijo...

Así es. Poca intimidad. En los juzgados pasa igual. Claro que también pasa en centros de salud o en Hacienda. No sé.

Por lo demás y respecto al robo, también nosotros fuimos víctimas de uno. Vaciaron la cuenta. El banco tardó 20 días en devolvernos el dinero. La policía no estuvo muy afortunada en su toma de denuncia. En casa de herrero...

Me alegro que estés de vuelta.

Besos, muchos.

ojo humano dijo...

Lo interesante sería saber cómo hicieron para poder resguardarse.
Y la poli...eso sí es un cuento de Kafka, ellos querrían que les llevaras los ladrones atados, identificados hasta con el carnet de la abuelita.
En cada país parece que es parecido.
Lamento el contratiempo, Dios proveerá lo que necesites.

Juan Ignacio dijo...

Pues te ha quedado un relato muy pintoresco, que hace pensar que has asumido la situación muy cristianamente. Me gustó eso de Quevedo.

yeste lima dijo...

Vaya, Fernando, una vuelta un poco accidentada, siento lo del robo, confiemos en la eficacia de la policía y que te lo resuelvan pronto..

Me alegra verte de nuevo.

Besos

ALMA dijo...

Me alegra tu vuelta, aunque no las circunstancias que cuentas. La denuncia, aunque algo engorrosa, es muy útil en estos casos porque evita males mayores, como es tener que pagar por consumos no realizados. Creo que vale la pena ver la parte positiva y que muy pronto será un no muy grato recuerdo.

Fernando dijo...

Me alegro de que todo acabara bien, Luisa.

Fue un formulismo que me pidió el banco, Ojo Humano, por supuesto que nadie espera que la Policía haga nada en casos así. Es un mero requisito del banco.

Así es, Juan Ignacio, hay que dar gracias a Dios de que pese a esto uno pueda seguir viviendo hasta fin de mes.

Confiemos en la eficacia del seguro del banco, Yeste.

Así es, Alma, es algo que se da tanto que ya tienen un procedimiento previsto, paso a paso.

tomae dijo...

Hola Fernando,


Yo trabajo en un banco (no hablo mucho de ello, pero eso no viene a cuento)

La Denuncia para estos casos es un requisito indispensable, porque se ha cometido un fraude y como delito que es se debe proceder ante las autoridades. Yo digo a mis clientes que evidentemente no puedo dudar de su palabra, pero la aceptación de tarjetas como medio de pago implica que los usos fraudulentos deben ponerse en conocimiento como tales.

También comento que si todo lo que se reclama en el caso de pago de tarjetas fuera inmediatamente reembolsable, las tarjetas poco a poco dejarían de ser sistemas de pago aceptados.

Aún estamos sometidos a la prueba documental, por eso la policía quiere que ese resguardo de la operación que te facilita el banco, sea legítima y como mínimo necesita una cierta validez; (por aquello del sello de la entidad y firma del empleado o apoderado de la sucursal) Suelo facilitar ese "resguardo" a mis clientes antes que vayan a hacer la denuncia.

Otro requisito que se suele utilizar, (repito si hay operación fraudulenta imprescindible la denuncia) Es que el titular de la tarjeta realice o adjunte una carta manuscrita sino es manuscrita ha de estar firmada, explicando los hechos.

Sí, es un procedimiento algo engorroso ...pero se puede simplificar bastante si sabes como funciona. No estoy seguro, pero me suena que determinadas denuncias se pueden tramitar por internet y eso agiliza las trámites.

Siento que pasaras ese engorro, y reconozco que muchas veces puede alterar el presupuesto; no digo que cuanto mejor cliente o mas dinero tenga un cliente mejor se le puede atender. Siempre va bien que tengas un conocido o alguien de confianza en la sucursal; no es por nada todos somos humanos y aunque todo el mundo merece el mismo trato, la empatía o el simple conocimiento de saber con quien tratas es una herramienta muy útil (es lo que digo para contrarestar la competencia de la banca ON Line)

Un abrazo y Feliz año.