viernes, 5 de diciembre de 2014

Supermercado

Cierran mi supermercado. He ido allí durante unos 10 o 12 años, desde que cerraron el primero al que fui cuando me mudé a vivir solo.


(En realidad no lo cierran: lo trasladan 3 manzanas más abajo, lo suficiente para que ya esté demasiado lejos de mi casa.)


Intento recordar cosas que han ocurrido ahí durante estos años. Es curioso: algunos de esos hechos fueron narrados en posts (éste o éste).


Aunque dudo, decido ir la última tarde a despedirme de los armarios, de los pasillos y de las dependientas. No debí hacerlo: ya están de recogida, apenas quedan cosas, como si Madrid saliera de una guerra. Ya no hay mantequilla, arroz ni café. Han puesto unas pocas botellas de vino formando fila en el borde de la estantería, como para que no veas que el resto está vacío. El pescadero pesa los peces antes de meterlos en la nevera del traslado.

La cajera no es de las de siempre, es nueva, me da apuro decirle "ya nos veremos en el nuevo sitio" (aunque yo no vaya a ir), no tengo confianza, me limito a decir "gracias, adiós", quizá sea mejor así, si hubiera dicho "ya nos veremos en el nuevo sitio" a una de las antiguas me podría haber respondido "a mí no, estoy metida en el ERE" [despido colectivo].

8 comentarios:

yeste lima dijo...

Sí que da un poco de penica cuando se está acostumbrado a comprar en el mismo sitio tantos años, con los mismos empleados con las que ya tienes otra confianza.

Eso pasa en todos los barrios, yo tengo uno es la esquina que ha pasado por ser cuatro marcas distintas de supermercados muy conocidos. Lo peor fue con el primero, lo recordaba desde jovencita.

Lo bueno, es que hay muchos sitios donde escoger más o menos cerca de casa.

Besos

tomae dijo...

Es ciertamente triste, y como dices lo de las estanterías vacías suena a saqueo o preguerra. El súper de siempre no solo es la cesta de la compra, sino que mucho más.

Sin que sea un "tópico" a mi me gusta pasear estos días dentro de esas superficies, que suene algún villancico y ver como están adornados algún que otro jamón.

Saludos Fernando, Felices días.

Luisa dijo...

La cuestión es...¿dónde comprarás ahora?

Un hombre de costumbres como tú, necesita cubrir este tipo de necesidades.

Yo, como compro mucho, porque mis hijos comen mucho, voy aquí y allá y creo que me conocen en todos :)

Besos, muchos.

ALMA dijo...

Cuando leí el título del post, imagine que te ibas a referir a la chica del mercado que hacías referencias en uno de los enlaces. Que fue de ella? dejó el trabajo después de su embarazo? no recuerdo si lo mencionaste.

Es difícil volver a relacionarse con otra gente en otro mercado. Al anterior - al menos a mi me pasa - ya se conoce que mercadería ofrece y en que lugar se encuentra, y hasta se puede hacer un comentario con los empleados sobre el tiempo o el futbol.

Seguramente muy pronto nos comentarás sobre las adquisiciones en tu "nuevo" mercado, que espero no sea de los chinos, como hay en estos lares que ocupan todos los sitios posibles.

Buen fin de semana, Fer.

ojo humano dijo...

Tal vez se instale uno mejor cerca de tu hogar, tú sabes que el mercado siempre ofrece opciones.
Y acostumbrarse con otras personas es un cambio que nos ayuda.
Que tengas una excelente semana.
Estos días de fe son grandiosos para compartir.

Fernando dijo...

Así es en Madrid, Yeste: pero creas unas relaciones sentimentales con las tiendas que es una pena perder, aunque tengas otros súper cerca.

Eso tiene mucho encanto, Tomae: será consumismo, pero nos ata con un tiempo feliz que ya pasó.

Hay otro cercano, Luisa, es que el que tenía ahora para emergencias y que ahora asciende a súper normal. Espero que no cierre en pocos meses.

Ella volvió tras el embarazo, Alma, y como suele ocurrir acabó desapareciendo del todo. Les hacen contratos de 3 años, que no dan derecho a indemnización de despido, ninguna pasa de ese tiempo. Una pena.

Ya tengo uno nuevo, Ojo Humano, pero pasarán meses hasta que coja cariño a las estanterías y a las dependientas.

María jesus dijo...

Es un fastidio, ya se sabe donde están las cosas, las marcas, los dependientes conocen tus gustos... Pero es algo que ocurre cada dos por tres?

Feliz Navidad Fernando.. Un abrazo

Luisa dijo...

Fernando, paso a desearte una entrañable y feliz Navidad.

Besos, muchos y que Dios te bendiga.