lunes, 20 de junio de 2011

Marcha sobre Madrid

Ayer fue la marcha de los indignados sobre Madrid o, mejor dicho, las marchas: de 6 extremos de la ciudad partieron manifestaciones que acababan en la Plaza de Neptuno, al lado del Congreso de los Diputados.

Los días previos las radios conservadoras (que son las que yo oigo) habían alarmado sobre esto, decían que recordaba la marcha sobre Roma de miles de camisas negras, que atemorizaron al Rey de Italia y dieron el poder a Mussolini. ¿Ocurriría ayer igual? No ayudó mucho a la tranquilidad previa que los convocantes no las llamaban "manifestaciones" sino "columnas" ("únete a la columna que pasa por Colón"), y esa palabra me suena a las Juventudes Hitlerianas, o algo así.

Fui a ver la que pasaba a pocas manzanas [cuadras] de mi casa, la que venía de Vallecas Villa. El ambiente era festivo, con alegres bandas de música. Coreaban las canciones y lemas que ya se han hecho famosos: "que no, que no, que no nos representan" o "lo llaman democracia y no lo es, lo llaman democracia y no lo es". Iba junta gente de aspecto revolucionario con respetables familias de clase media, muy aseadas, con los niños y el perrito. A su paso se unieron los indignados de mi barrio, los más limpios y elegantes de todos.

La mejor pancarta: "Yo quiero ser islandés" (pues en Islandia han procesado a los polícos culpables de la crisis). Lo más divertido: un chico que iba con una reproducción perfecta de la camiseta de la selección de fútbol, estrella incluida, pero adaptada con el escudo y los colores (rojo, amarillo y morado) de la República.

...

A primera hora de la tarde fui hacia Neptuno, donde habían acabado las 6 "columnas". Desde el Jardín Botánico a Cibeles la gente había ocupado las zonas de césped y había creado un gigantesco y amable pícnic veraniego. En la plaza quedaba poca gente, pude llegar a tocar la gran muralla azul que impedía acercarse al Congreso de los Diputados. Al otro lado, una fila de policía nacionales enormes, con los brazos cruzados. Los pocos manifestantes que quedaban les gritaban "insolación, insolación", pues hacía más de 30 grados y ellos estaban a pleno sol.

Fui a la cercana iglesia de Jesús de Medinaceli, estaba abierta. A su lado un grupo de manifestantes insultaba a los banqueros y al ministro del Interior, con grandes tambores. En la puerta de la iglesia no había ni vigilantes de seguridad ni sacristanes ni laicos ni nadie. Me quedé sorprendido: los buenos frailes franciscanos parecían confiar mucho en la divina Providencia o en la bondad de los indignados.

7 comentarios:

AleMamá dijo...

¡Qué buen resumen de un hecho que, dependiendo de lo que acontezca, puede ser un hito para cambios importantes. Es raro poder decir luego: pensar que estuve ahí...

Saludos, Fer.

Juan Ignacio dijo...

Seguimos le relato con interés.
Y muy curioso el último párafo.

Miriam dijo...

Muy buen relato. Me han dado pena los polis al sol; achicharrarme es algo que no aguanto.
¡Geniales los franciscanos! Tres hurras por su confianza.

Fernando dijo...

Así fue, Alemamá, hacía mucho calor, no apetecía salir de casa, pero sentí que algo importante podía ocurrir y que era necesario verlo (y contarlo). Luego no fue para tanto.

Yo habría puesto a alguien vigilando, Juan Ignacio: parere ser que al final todo estuvo tranquilo.

Era patético, Miriam, no sólo estaban al sol sino cargando con los cascos anti-disturbios. Pero mantenían el tipo muy chulos, como dicendo "aquí estoy yo".

NIP dijo...

Ellos saben de quién se han fiado Fernando además conviven con su Dama Pobreza y el de Medinaceli, ya muerto don Jesús que en el infierno está, sigue reinando. Maravillosa crónica costumbrista hasta que vuelvan al poder con fuerza los que ahora agonizan.En provincias corre el rumor de que las radios conservadoras gastan menos mea-pilas laicos que las otras ;)

Un abrazo de un copeadicto.

ALMA dijo...

Con cuanto detalle nos cuentas sobre estas marchas que en forma parcial muestra la tv por estos lares.

Me gustó lo de los franciscanos y esa acotación que los "indignados" de tu barrio eran los mas elegantes, ja!!


Buena semana

Fernando dijo...

Por mucha fe que tengas en la Providencia nunca está de más poner un segurata en la puerta, NIP, sólo así se evitan barbaridades como las que oímos a veces.

Es la verdad, Alma, parecía que después de pegar unos gritos en Neptuno se iban a visitar el Museo del Prado, que está a pocos metros. Desde luego, estos no fueron de los que luego comieron tirados en la yerba.