miércoles, 25 de mayo de 2011

Amanecer

Saliendo de casa hacia el trabajo recuerdo que no he quitado la ropa de las cuerdas del patio. Con la corbata y la americana puestas me pongo a ello y me da un poco de risa: una foto mía, ahora, ilustraría un reportaje llamado "El nuevo papel del varón en España".

Mientras hago esto empieza a sonar un teléfono, varios timbrazos, se calla, vuelve a sonar, varios timbrazos, vuelve a callar. Durante todo el día estaré preguntándome qué mensaje querría dejar alguien a esa extraña hora y por qué no lo cogió mi vecino.

Ya en la calle me cruzo con el portero de una casa cercana. Va elegante, con una corbata bonita, con el periódico bajo el brazo, cualquiera que lo viese pensaría que es un abogado o un ingeniero. Al llegar a su finca se pondrá un uniforme y una corbata de mucha peor calidad, en tonos azules mal conjuntados.

11 comentarios:

paterfamilias dijo...

Te entiendo perfectamente. Si me vieras a mí por las mañanas poniendo lavadoras cuando ya se han ido los niños al cole y de esa guisa. ¡Ya somos dos!

AleMamá dijo...

Buen reporte, Fernando, pero no veo por qué se sienten raros haciendo funcionar las máquinas o recogiendo la ropa de la soga; tiene manos y lo hacen muy bien. Uno por estar solo y el otro por tener familia grande.
¡Hurra por los dos! con mi marido a este lado del mundo son tres y vamos a cumplir 40 años de matrimonio. Fue un pionero en la colaboración en el hogar.

maria jesus dijo...

¿Como han cambiado las cosas! Eso sería impensable hace unos años, pero es estupendo que los hombres sean autosuficientes y sepan hacer de todo

Juan Ignacio dijo...

Peor sería si en realidad fuese abogado o ingeniero... Dada la crisis...

ALMA dijo...

Uhhh a la foto que te tomarían podés agregar las mías de cada mañana antes de ir a trabajar: o bien recien levantada,en pijama y pantuflas colgando la ropa o bien con tacos agujas, sacando la ropa de la terraza!! creo que formaríamos una pareja de lo mas desopilante!!
EL tema del teléfono, a veces espero que atienda el contestador automático para saber si es propaganda o amigo y de esa forma saber si contesto o no.
En cuanto al portero..... que elegancia!!!! se vé que es un hombre cuidadoso de su imagen!

Fernando dijo...

¡¡Viva la paternidad responsable!!, Paterfamilias.

Lo de tu marido tiene más mérito por la época, Alemamá, no recuerdo que mi padre tendiera una sola vez la ropa o ayudara a la mesa. Se ve siempre en tus posts que os apoyáis mucho, qué bien.

Viviendo solo no hay más remedio, María Jesús.

No hay que descartarlo en España, Juan Ignacio: hace no mucho me atendió un chico muy amable en una papelería y acabó diciéndome que era licenciado en Derecho. En cuanto a los ingenieros, tienen suerte: Alemania ha mandado gente para contratarlos y llevárselos allí, como en los años 50 del siglo XX.

Alma, tu foto colgando la ropa con los zapatos del trabajo puestos serviría para un reportaje sobre "Los retos de la mujer argentina contemporánea". Y, sí, yo hace mucho que no contesto al teléfono si no reconozco el número, es asombrosa la cantidad de gente que llama vendiendo cosas.

NIP dijo...

Disfruto mucho con las escenas costumbristas. Amanece y Dios que siempre vela nos sonríe. Un fuerte abrazo de otro paisano con corbata y americana.

maria jesus dijo...

Fernando ¿POr que no pones la opción "seguidores" para que blogger nos avise a tus lectores cuando actualizas?

Es muy cómodo para no estar entrando y saliendo para ver si has escrito

Fernando dijo...

Gracias, NIP, eres muy amable.

No tengo ni idea de qué es eso, María Jesús: lo único que sé es que hay otros blogamigos que sí que han podido enlazar mi página desde la suya, pero no sé cómo se hace.

Miriam dijo...

Me ha recordado, a otro nivel, cuando me olvido el móvil en casa.
Al volver por la noche, lo busco corriendo, para ver cuantas llamadas o mensajes he recibido.
Y me rio de mi misma cuando veo que no hay ninguna. ;O)
PEro tu llamada era real... ¿has podido averiguar quien era o te qeudará la duda para siempre?

Fernando dijo...

No me llamaban a mí, Miriam: en el silencio del patio, con muchas ventanas ya abiertas por el calor, alguien llamaba a algún vecino, que o no estaba en casa, o no se despertó, o no quería cogerlo, nunca lo sabremos.