De repente
el frío.
¿Qué habrá sido del arbolito junto al Hotel Suecia que floreció -milagrosamente- en noviembre?
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Admirable previsión. Veo un camión llevando a un colegio las urnas blanca y anaranjadas, pese a que aún queda un mes para las elecciones.
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Leo de nuevo La hoguera de las vanidades, de Tom Wolfe (1987). Comprendo cómo ha cambiado nuestra vida: no hay teléfonos móviles, hasta los ricos muy ricos tienen que ir a la cabina telefónica de la esquina si no quieren llamar desde el teléfono de casa. Y no hay ordenadores salvo en los despachos financieros.
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Halloween, Black Friday (rebajas antes de Navidad),... ¿Cuánto queda para que celebremos en Madrid el Día de Acción de Gracias o el Cuatro de Julio?
jueves, 26 de noviembre de 2015
lunes, 16 de noviembre de 2015
Frivolidad
Viernes noche. Veo la tele. Veo dos programas al mismo tiempo. La película española Las cosas del querer. Me río. El programa de imitación de cantantes Tu cara me suena. Me río.
En un intermedio veo las noticias. Ha habido un atentado en París, unos 10 muertos. Me horrorizo. "Qué horror". Al poco me canso de ver las noticias. Vuelvo a ver la película española. Me rió. Vuelvo a ver el programa de imitación. Me rió.
Vuelvo a ver las noticias. Los muertos ya son 25 o 30. Me horrorizo. "Qué horror". Me vuelvo a cansar de ver las noticias. Vuelvo a la película española. Vuelvo al programa de imitación. Vuelvo a las noticias.
...
El sábado por la mañana las radios tienen un tono fúnebre, solemne. Habla Obama. Habla Merkel. Habla Rajoy. Quito la radio para limpiar la casa. Cuando la vuelvo a poner, a última hora, el tono es divertido: en una hablan de viajes por África; en otra dan una receta de espaguetis; en otra presentan un libro de canciones.
Por la tarde paseo por la calle Serrano, cerca de la Embajada de Francia. Unas muchachas francesas contemplan el escaparate de una tienda de lujo, hacen comentarios a gritos sobre los bolsos, ríen.
En un intermedio veo las noticias. Ha habido un atentado en París, unos 10 muertos. Me horrorizo. "Qué horror". Al poco me canso de ver las noticias. Vuelvo a ver la película española. Me rió. Vuelvo a ver el programa de imitación. Me rió.
Vuelvo a ver las noticias. Los muertos ya son 25 o 30. Me horrorizo. "Qué horror". Me vuelvo a cansar de ver las noticias. Vuelvo a la película española. Vuelvo al programa de imitación. Vuelvo a las noticias.
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El sábado por la mañana las radios tienen un tono fúnebre, solemne. Habla Obama. Habla Merkel. Habla Rajoy. Quito la radio para limpiar la casa. Cuando la vuelvo a poner, a última hora, el tono es divertido: en una hablan de viajes por África; en otra dan una receta de espaguetis; en otra presentan un libro de canciones.
Por la tarde paseo por la calle Serrano, cerca de la Embajada de Francia. Unas muchachas francesas contemplan el escaparate de una tienda de lujo, hacen comentarios a gritos sobre los bolsos, ríen.
jueves, 12 de noviembre de 2015
Contaminación, otoño, Cataluña, parque
Salgo de Madrid, voy a El Escorial. A la vuelta la contaminación nubla la vista de la ciudad como si alguien hubiera pasado una brocha con agua sucia.
Milagro del otoño sin otoño. Aún hay pájaros que cantan, aún hay hojas verdes en los árboles, aún se puede tomar cerveza en las terrazas.
Días de sufrimiento por la crisis independentista de Cataluña.
Tras la cena tengo ansiedad y paseo hasta el Parque del Retiro. Miro a través de las puertas. ¿Por qué un parque cerrado tiene las farolas encendidas toda la noche? En el barrio elegante de alrededor, construido en los años 1960, las casas tienen dos portales, dos escaleras, dos ascensores, en unos no pone nada y en los otros "Servicio". Las casas nuevas de los ricos ya no tienen esa puerta, no sé por dónde entrarán los sirvientes. En las cafeterías los camareros recogen las mesas y las sillas mientras los demás ven la televisión en casa o duermen.
Milagro del otoño sin otoño. Aún hay pájaros que cantan, aún hay hojas verdes en los árboles, aún se puede tomar cerveza en las terrazas.
Días de sufrimiento por la crisis independentista de Cataluña.
Tras la cena tengo ansiedad y paseo hasta el Parque del Retiro. Miro a través de las puertas. ¿Por qué un parque cerrado tiene las farolas encendidas toda la noche? En el barrio elegante de alrededor, construido en los años 1960, las casas tienen dos portales, dos escaleras, dos ascensores, en unos no pone nada y en los otros "Servicio". Las casas nuevas de los ricos ya no tienen esa puerta, no sé por dónde entrarán los sirvientes. En las cafeterías los camareros recogen las mesas y las sillas mientras los demás ven la televisión en casa o duermen.
viernes, 6 de noviembre de 2015
Blog
El post de un párrafo,
salvación de mi blog
una vez más.
¿Por qué algunas cosas
que antes me parecían dignas de ser contadas
han dejado de ser interesantes?
salvación de mi blog
una vez más.
¿Por qué algunas cosas
que antes me parecían dignas de ser contadas
han dejado de ser interesantes?
lunes, 19 de octubre de 2015
Fin de semana en Madrid
Voy al Museo del Prado. Hay una exposición sobre un pintor español religioso, el Divino Morales. Entre otros detalles terroríficos, pinta a Jesús ya sin la corona de espinas: en su frente hay agujeros de los que salen hilos de sangre.
Veo la última película de Woody Allen. Es mediocre pero nos recuerda algo importante: la vida necesita una finalidad, sin ella somos como pájaros ciegos.
Paseo por el parque del Retiro. Llueve. En la columnata que rodea el monumento a Alfonso XII se han refugiado los jóvenes y los pájaros, todos parecen contentos. El sol sale unos segundos sobre el lago y vuelve a desaparecer.
Tengo que hacer mil cosas en casa. Es bonito tener la capacidad para complicarte la vida.
Llueve fuerte. Cojo el Metro. Por la puerta de un ascensor sale agua y forma un charco. La gente hace fotos. Abajo, entre los dos raíles de la vía, también corre el agua, no funcionan los desagües. La gente hace más fotos.
Mi equipo, el Deportivo de La Coruña, empata con un equipo difícil, el Athletic de Bilbao, y sigue en lo alto de la tabla.
Veo la última película de Woody Allen. Es mediocre pero nos recuerda algo importante: la vida necesita una finalidad, sin ella somos como pájaros ciegos.
Paseo por el parque del Retiro. Llueve. En la columnata que rodea el monumento a Alfonso XII se han refugiado los jóvenes y los pájaros, todos parecen contentos. El sol sale unos segundos sobre el lago y vuelve a desaparecer.
Tengo que hacer mil cosas en casa. Es bonito tener la capacidad para complicarte la vida.
Llueve fuerte. Cojo el Metro. Por la puerta de un ascensor sale agua y forma un charco. La gente hace fotos. Abajo, entre los dos raíles de la vía, también corre el agua, no funcionan los desagües. La gente hace más fotos.
Mi equipo, el Deportivo de La Coruña, empata con un equipo difícil, el Athletic de Bilbao, y sigue en lo alto de la tabla.
Etiquetas:
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Madrid 15,
Museo
jueves, 1 de octubre de 2015
Horario de invierno
1 de octubre.
Comienza en la oficina el horario de invierno.
Ya no saldré a las 14:30
sino a las 15:00.
Ya no cogeré el autobús de las 14:38,
ya no volveré a coincidir con las dos hermanas
jóvenes,
rubias,
delgadas,
adictas al móvil
con las que me gustaba coincidir,
que llenaban de ansiedad
mi tiempo de espera.
Comienza en la oficina el horario de invierno.
Ya no saldré a las 14:30
sino a las 15:00.
Ya no cogeré el autobús de las 14:38,
ya no volveré a coincidir con las dos hermanas
jóvenes,
rubias,
delgadas,
adictas al móvil
con las que me gustaba coincidir,
que llenaban de ansiedad
mi tiempo de espera.
viernes, 11 de septiembre de 2015
De verdad
Hay una parte de tu vida que es de verdad
y otra que no lo es.
Dos hombres trabajan en la oficina por la mañana,
dos hombres ven la televisión con su familia por la noche.
Uno de los dos, en la oficina, piensa: "Ojalá ya estuviera con mi mujer apoyada en mi hombro, con mi hijo apoyado en mi estómago, con mi hija tirada en el sofá, comiendo cacahuetes, riéndonos con el programa tonto de la tele, haciendo chistes, en vez de estar aquí perdiendo mi vida".
El otro, frente a la televisión, con su familia, callados, piensa: "Ojalá ya estuviera en la oficina, solucionando problemas, superándome, haciendo el trabajo de una forma que asombra a los demás por su perfección, lleno de ideas y de energía, en vez de estar aquí perdiendo el tiempo".
y otra que no lo es.
Dos hombres trabajan en la oficina por la mañana,
dos hombres ven la televisión con su familia por la noche.
Uno de los dos, en la oficina, piensa: "Ojalá ya estuviera con mi mujer apoyada en mi hombro, con mi hijo apoyado en mi estómago, con mi hija tirada en el sofá, comiendo cacahuetes, riéndonos con el programa tonto de la tele, haciendo chistes, en vez de estar aquí perdiendo mi vida".
El otro, frente a la televisión, con su familia, callados, piensa: "Ojalá ya estuviera en la oficina, solucionando problemas, superándome, haciendo el trabajo de una forma que asombra a los demás por su perfección, lleno de ideas y de energía, en vez de estar aquí perdiendo el tiempo".
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