lunes, 24 de febrero de 2014

Realidad

Para ella la realidad era cuando estaba con él: las cenas, los paseos, los cines. Lo otro (el trabajo, las amigas, los museos) era un entretenimiento.


Para él la realidad era cuando estaba sin ella: el trabajo, los amigos, el fútbol. Lo otro (las cenas con ella, los paseos con ella, los cines con ella) era un entretenimiento.


Ella acabó dándose cuenta. Pero la pareja siguió adelante. Les salvó la conversación:
ella necesitaba que él le contara todo,
a él no le bastaba con vivir, quería narrárselo, que ella escuchara atenta.

viernes, 21 de febrero de 2014

Llamadas

Darte cuenta de que tienes menos llamadas de tus amigos,
comprender que si habláis es porque llamas tú,
sentirte culpable
("mi vida es aburrida y tengo poco que contar"),
decidir no darlo (mucha) importancia,
aprovechar el silencio,
vivir.

lunes, 17 de febrero de 2014

Santa María de la Cabeza

Camino por el paseo de Santa María de la Cabeza.

Veo el primer almendro florido.

Oigo el primer canto de pájaro.

En el cuartel de bomberos, en su torre alta, han escrito con letras gigantes "Hasta los güevos de políticos, banqueros y demás ladrones". Me hace gracia la perfección del neologismo güevos, con su diéresis: se me ocurre que lo ha pintado un bombero de mi edad, anterior a las reformas socialistas de la educación.

Encanto del 14 de febrero: en la plaza del barrio pobre, frente al kiosco de flores de los gitanos, los obreretes y los dependientes jóvenes, con el pelo muy muy corto, hacen cola para comprar una rosa (a 3 €) para su chica.  

martes, 11 de febrero de 2014

Regalo

Es el cumpleaños de un amigo. He de hacerle un regalo pero no se me ocurre nada. Quisiera decirle "felicidades, ya te compraré el regalo cuando me apetezca", pero no me atrevo.

(Recuerdo con cariño el trabajo del año pasado. Desde el primer día vi claro que el regalo sería un reloj que pareciera caro, sin serlo. Fui a varias relojerías hasta que lo encontré: pantalla color crema clara, como los relojes viejos, y varias manillas girando todas al mismo tiempo. Fue un acierto, desde entonces lo lleva siempre y la gente -ignorante- se queda asombrada, creyendo que es una pieza carísima).

Voy a la librería religiosa y le compro dos libros religiosos. Es fácil: es un hombre religioso y le gusta leer. Ni siquiera tiene el mérito del esfuerzo, pues la librería religiosa está a pocas paradas del Metro de mi casa.

Con mucha caridad finge que le entusiasman, lee el índice de cada uno, dice "ya te los prestaré" y los guarda en el maletero del coche.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Hospital

Queridos amigos:

La operación de mi madre (prótesis de rodilla) fue bien. Gracias por vuestro interés y por vuestras oraciones.

...

Hospital (de la sanidad pública de Madrid) modernísimo. Fachadas acristaladas. Pero de las ventanas de las habitaciones colgaban bolsas: los pacientes aireaban así los chorizos o las botellas que les traía la familia del pueblo.

Coquetería de mi madre, maquillándose en la habitación para  recibir a los médicos.

Capilla: a los pies de la imagen de la Virgen María se depositaban fotos de los enfermos, y de sus manos colgaban varios rosarios. Pasaba a ser así Nuestra Señora de las Curaciones Milagrosas.

Un cartel advierte: el Colegio de Enfermeros perseguirá penalmente a todo el que golpee o insulte a los enfermeros o las enfermeras.

Inseguridad de los primeros días, ambiente extraño. Pero todo pasa, y un buen día -melancolía- te ves tomando el último café en la cafetería del hospital, usando por última vez el aseo, comprando por última vez el periódico en su kiosco, y recuerdas -una vez más- que vivir es ir muriendo poco a poco.

viernes, 17 de enero de 2014

Paréntesis

Queridos amigos:

Van a operar a mi madre, así que estaré unos días lejos del blog.

Rezad por ella.

Hasta pronto.

martes, 14 de enero de 2014

Evangelii gaudium

Leo con mucho arrepentimiento la exhortación del Papa Francisco Evangelii gaudium (Alegría del Evangelio). Su tema principal es la evangelización que hemos de hacer todos los cristianos.

"Aunque recen, muchos agentes pastorales desarrollan una suerte de complejo de inferioridad que les lleva a relativizar u ocultar su identidad cristiana y sus convicciones. Se produce entonces un círculo vicioso, porque así no son felices con lo que son y con lo que hacen, no se sienten identificados con su misión evangelizadora, y esto debilita la entrega" (párrafo 79).

Veo denunciados en el texto mi tibieza, mi falta de conversión profunda, mi egoísmo.

"Si uno de verdad ha hecho una experiencia del amor de Dios que lo salva, no necesita mucho tiempo de preparación para salir a anunciarlo, no puede esperar que le den muchos cursos o largas instrucciones. Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús" (párrafo 120).

Es posible que Francisco no sea tan intelectual como Benedicto: pero en este texto claro nos pega un fuerte aldabonazo para la conversión, para tomarnos la evangelización en serio, en un mundo que vive de espaldas a Dios. Es un grito para la reforma radical de cada uno de nosotros.

"¿Qué amor es ese que no siente la necesidad de hablar del ser amado, de mostrarlo, de hacerlo conocer? Si no sentimos el intenso deseo de comunicarlo necesitamos detenernos en oración para pedirle a Él que vuelva a cautivarnos. Nos hace falta clamar cada día, pedir su gracia para que nos abra el corazón frío y sacuda nuestra vida tibia y superficial" (párrafo 264).

El texto es optimista del principio al final. ¿No cumplimos con lo que Dios quiere? Francisco llama (en los párrafos 25 a 33) a una conversión de las parroquias, de las diócesis, de los movimientos, del propio Papa.

"¡Qué dulce es estar frente a un crucifijo, o de rodillas ante el Santísimo, y simplemente ser ante sus ojos!" (párrafo 264).

"Si logro ayudar a una sola persona a vivir mejor, eso ya justifica la entrega de mi vida" (párrafo 274).