viernes, 7 de octubre de 2011

Aviones

Un país arruinado es muy parecido a una familia arruinada: todo lleva al sentimiento de culpa y al enfado.

Voy por Madrid, cruzan el cielo varios reactores militares, ensayan el desfile del próximo miércoles, Fiesta Nacional de España. Otros años me hubiera puesto contento, pero ayer me enfadé. "¿Cuánto cuesta este ensayo? ¿2.000 euros? ¿Era necesario hacerlo? ¿No se podrían emplear esos 2.000 euros en contratar a un profesor o en abrir un quirófano? En realidad ¿es necesario hacer este año el desfile? ¿Cuánto va a costar? ¿En qué se podría emplear todo ese dinero?"

Es muy importante distinguir entre familia (o país) pobre y familia (o país) arruinada. La familia pobre ingresa poco dinero, pero no pasa nada si gasta menos dinero aún. Nunca tendrá deudas, siempre vivirá sin agobios, en paz. La familia arruinada puede ganar mucho dinero, pero ha gastado mucho más de lo que ingresaba, da igual que ahora viva austeramente, carga con su deuda como quien carga con una cruz, en cualquier momento le pueden quitar la casa.

España es esa familia arruinada.

La familia pobre y la familia arruinada dudan si comprar una tarta de postre,
el país pobre y el país arruinado dudan si montar un desfile o si ensayarlo antes,
pero la familia pobre, si no toma tarta, está contenta porque sabe que llega a fin de mes,
mientras que la familia arruinada sabe que aunque prescinda del postre será incapaz de salir adelante.

11 comentarios:

AleMamá dijo...

¡Qué buena comparación has hecho, Fernando! tienes toda la razón, me has hecho pensar en serio.
Saludos, amigo

paterfamilias dijo...

¡Buena entrada!

Añadiría que la familia (país) arruinada no vive en armonía. Hay muchas discusiones y peleas.

maria jesus dijo...

¡Que buena entrada!Lo malo es que la mayoría de las familias estan arruinadas y que se va a tardar en convertirnos simplemente en pobres.

Juan Ignacio dijo...

Aún estando arruinado o siendo pobre no hay que pensar todo con el dinero.
No sé si es el caso del desfile, pero hay síbolos que mantener. Deben alentar el corazón y unir a la familia.
Como digamos, no sé, seguir festejando lso cumpleaños aunque no tengamos mucha plata. No voy a dejar de festejar un cumpleaños...

Fernando dijo...

Gracias, Alemamá, ojalá España estuviera -en muchas cosas- como está Chile.

Así es, Paterfamilias, ya nos llevábamos mal cuando no había sacrificios, pero ahora todo son envidias entre los hermanos.

Ay, María Jesús, confíemos en Dios y en lo que pueda ocurrir el 20-noviembre.

Así es, Juan Ignacio, el cumpleaños es sagrado, pero no es igual festejarlo con un banquete en un restaurante que con una sobria merienda en casa.

Juan Ignacio dijo...

Fernando,
Me hubiera respondido lo mismo que vos me respondiste.
Quizás me falte saber si es muy desproporcionado lo de los 2000 euros.
¿Seguro lo es para una fiesta nacional? No parece mucho.

Nodisparenalpianista dijo...

Hola Fernando. Con todos mis respetos, discrepo en parte sobre lo que nos has contado. Creo que aciertas totalmente en la ruina de España y en la ruina de una familia. Además de la ruina económica estamos padeciendo una ruina moral y esa si que no nos la curan ni con todo el oro del mundo.
Discrepo en lo de la Patrulla Águila. El fin de semana pasado tuve el honor de volverles a ver volar en Barcelona. Es difícil explicar cuán grande es el placer de ver dibujada una bandera española en el cielo barcelonés y aún más, escuchar los aplausos de todos los que por no comulgar con el régimen somos, pasito a pasito cada vez más de "segunda". Ver la bandera, los patrulleros y oír los aplausos también combate la crisis moral de los españoles.

Y perdón por el rollo.

ALMA dijo...

Me encanta la comparación propuesta entre padre rico y padre pobre, con el gobierno.

Hace ya un tiempo en el Almacén publiqué algo similar, respecto a que cuando sale la Presidente de la sede del gobierno (Casa Rosada) rumbo al helicóptero que la transporta a la residencia presidencial, lo hace acompañada por varios vehículos y una ambulancia de un servicio de salud público, a pesar que la distancia que tiene que recorrer es muy corta. Yo planteaba el hecho que esa ambulancia que pagamos todos, en vez de estar allí, ociosa, puediera salvar alguna vida de los contribuyentes y la Sra. Presidente si necesita de un servicio de asistencia lo haga desde su obra social, que seguramente debe ser muy bueno. Que tiene que ver con el post? el gasto del dinero público en cosas innecesarias u ociosas. Creo que el desfile y la ambulancia están en una misma línea

Buena semana, Fer

Fernando dijo...

Como en toda crisis, Juan Ignacio, ninguna cantidad es mucho por separado, pero todas juntas son un drama. Gastar 2000 € en un ensayo de aviones, gastar 5000 € en un viaje inútil de un ministro, regalar 10000 € a una asociación de pintores, nada de ello por separado es dramático, pero todo junto nos ahoga más y más.

Gracias por el rollo que no es rollo, Nodisparen. Me gusta el Ejercito y sus desfiles y más aún si los hacen en Cataluña o el País Vasco, pero ante cualquier pequeño gasto uno se pregunta si es el mejor uso que se podría dar al dinero. Pero, desde luego, es mejor gastar 2000 € en ensayar el desfile que en subvencionar a TV3.

Así es, Alma, en España se ha desfilfarrado el dinero a lo grande, y sólo ahora que hay una crisis terrorífica nos planteamos si muchos gastos públicos tienen sentido o si podría haber una gestión más racional, como la que apuntas de la ambulancia de Doña Cristina.

NIP dijo...

Buenos días Fernando. Muy buena distinción, hemos de volver a la cuchara y dejar para las fiestas la carne porque con sólo el postre no salimos. Las familias pobres arruinadas de derechas aprovechan el sacrificio para crecer como personas las otras incrementan su violencia y malestar, la envidia y el deseo de poseer haciendo mala sangre. Saldremos en 2016 pero espero que no sea para caer en los mismos errores.Un fuerte abrazo.

Fernando dijo...

Hola, NIP, no se puede decir más con menos palabras, gracias. Lo único es que no estoy seguro de que todas las familias de derechas lleven (o llevemos) la crisis con santa resignación ni espíritu deportivo, no sé.