domingo, 10 de agosto de 2008

En la playa (I)

La playa resultó ser mucho menos vulgar de lo que yo suponía en el post anterior. He aquí que de Peñíscola a Benicarló, en la bahía, va una fila de hoteles y de bloques de apartamentos, sin parar, sin huecos, un paseo marítimo de kilómetros, pero con sólo una fila de edificios. Si la rodeas, si cruzas la carretera que va por detrás, al otro lado hacia el interior hay una extensión enorme que hace no mucho fue huertas y cultivos y que ahora (en general) se ha convertido en una zona de juncos salvajes. Eso hace que, cuando vas a la playa, sólo coincidas a la gente de tu hotel y de los edificios vecinos, más alguno que ha venido en coche, poca gente, en todo caso. De ahí venía la familiaridad: el niño gordo resentido que destruía los castillos ajenos, la vieja que perdió su bastón en el mar, los aragoneses que pegaban gritos con su acento peculiar. Todo familiar, todo con encanto, mucho mejor de lo que me esperaba antes del viaje.

Dos detalles cutres, como de cuando yo era niño y España era un país todavía más atrasado: unos negros altísimos, cargados de pulseras, de collares, de CD grabados, de trenzas, de bolsos, que paseaban de un lado a otro, indolentes, sin ofrecer su mercancía, como si nos hicieran un favor por estar ahí; y una fotógrafa que iba ofreciendo hacer reportajes, como si la gente no llevara ya sus máquinas digitales. Lo extraño es que la gente picaba, y hacía unos posados como de porno light, con la barriga pegada a la arena y las piernas muy abiertas y el mar de fondo, algo patético.

A cenar íbamos al pueblo, un pueblo muy turístico, con mucho bullicio, con heladerías, con tiendas de flotadores. Encontramos un sitio maravilloso, con 130 platos, lo que ya es magnífico. Pero es que además habían hecho una foto de cada uno de ellos, y las fotos habían invadido todo: los marcos de las puertas, las paredes, la parte exterior de los techos, el toldo de fuera, ... Uno podía dar un paseo como quien pasea por el Louvre, viendo los 130 platos, eligiendo desde las fotos, todas estupendas, con croissants recién amasados, filetes recién cortados, nata recién montada.

4 comentarios:

AleMamá dijo...

Es bueno tenerte de regreso. ¿Se te hizo corto el descanso marítimo? me imagino.
Saludos

Juan Ignacio dijo...

Welcome back!De vuelta al mundo blog.

(sin número) dijo...

Me alegro mucho que te resultara "menos vulgar"... :) Yo también me planteo a veces las cosas mal y luego no es para tanto.

Saludos

am dijo...

Ah, la playa...