jueves, 16 de febrero de 2017

Post

Leo el post que publiqué ayer. Desde luego, no es el mejor de mi blog.

Lo escribí sin entusiasmo, por obligación. Me sentía culpable por no haber publicado desde hace mucho. Me puse frente al ordenador, dispuesto a no moverme hasta haber escrito algo. La tarde era invernal templada, ya con mucha luz. Intenté varios temas, ninguno me convencía. El post que salió es mediocre pero podía haber sido mucho peor.

¿Por qué cambiamos? ¿Por qué hace nueve años yo publicaba un post cada dos días y ahora ya no? No es, desde luego, porque ya no me interese la vida cotidiana. Paseo por Madrid y todo me asombra. Pero, no sé por qué, no veo que casi nada sea conveniente para el blog.

...

Ya ha florecido el primer almendro.

7 comentarios:

ojo humano dijo...

Mientras te leo recuerdo al Eclesiastés. Pareciera que uno desea recibir algo más que el placer de escribir. Pero ese "algo más" lo da la posteridad. Uno trabaja con agrado en algo, a veces nos parece futil y vaya que sirve a otros.
No sé, la vida me parece tan espectacular, cualquier detalle, solo que pareciera que todo está escrito. Lo que quede en el tiempo Dios sabe a quién servirá.
Escribo para mi Gran Lector y Jefe. Su aprobación vale todo.
(Por cierto, tu post anterior era pequeño pero me gustó mucho. Solo que me recordó mi futuro -ay- helado de nieve).

Luisa dijo...

Fernando. Creo que escribimos porque nos gusta hacerlo y creo que cuando nos cuesta hacerlo es por múltiples factores, desde luego siempre por alguna razón interna. Yo conozco mis razones pero no las tuyas jejejeje
¡¡ánimo!!

Coincido con Ojo humano en que la anterior entrada era chiquita pero bonita.

Besos, muchos

Fernando dijo...

Gracias, Ojo Humano. Quizá a Dios le agradara que escribiera más sobre mis lecturas del Evangelio.

Gracias, Luisa. Sí, todo en mi vida va cambiando, nada es como hace un año, es difícil decir qué influye en qué.

ALMA dijo...

Mi querido Fer, fui a tu post anterior solo por curiosidad y me pareció maravilloso.

Antes yo escribía post interminables, investigaba, pasaba horas buscando fotos y ocupaba muchisimo tiempo en el Almacén,. Luego opté por andar en otras redes (donde también andan los bloguer de esas epocas) donde la inmediatez, la rapidez y lo mínimo ocupa el lugar del blog de antaño.

Me gusta el blog, me gusta leer a los bloguer que aun escriben, me gustan que sigan vivos, así que nada de excusas y a seguir escribiendo que lo haces muy bien, aunque no estes conforme con tus textos.

Fernando dijo...

Yo me he quedado anclado aquí, Alma: el tuiter y el guasap me son tan ajenos como la escritura en sánscrito. Noto que el mundo del blog está menos vivo que antes, quizá por esto que tú apuntas.

Y... aunque sean posts de pocas líneas (como los míos), espero volver a leer en tu blog.

dijo...

Todos experimentamos algo parecido al seleccionar qué escribir. Pero la meditación que haces es trascendental, no encuentro mediocridad ninguna: Dios sabe bien que las intervenciones severas, digamos que la que parecen radicalmente buenas al hombre son violentas, drásticas y bruscas y detienen el crecimiento normal de la planta en estado de impacto que puede no volver a echar una yema, por eso es tan paciente y suave con nosotros, nada de podas drásticas ni talas excesivas. La intervención del hombre que aún no sabe ver las del Creador, muchas veces no son ni semejantes a Él. Abrazo fraterno.

Fernando dijo...

Bueno, Kim, eso es así en general pero no siempre: a veces Dios nos poda de un día para otro, impetuosamente, igual que se podan los sarmientos de la vid.