miércoles, 9 de enero de 2013

Optimismo

Se me ocurrió un post para empezar el año, pero era triste y lo destruí.
La tristeza y el pesimismo son anti-cristianos. Nacen de dos defectos: no tener suficiente fe en la Providencia (cuidado) de Dios y dar mucha importancia a cosas que no deberían tenerla. Un cristiano serio vive confiado en Dios y –al mismo tiempo- entiende que aunque Dios permita un daño (como le ocurrió a Job), lo que se pierde nunca es imprescindible.
No es mi caso: por ahora soy pesimista pues no tengo suficiente confianza en Dios y tengo demasiado amor a las cosas. Pero al mismo tiempo soy optimista: algún día, con la gracia de Dios, todo cambiará.
Decidí empezar 2013 con optimismo.  

13 comentarios:

Miriam dijo...

Y yo que empiezo el 2013 casi casi igual que tu. Y va y me doy cuenta de mi falta de confianza, nueve dias después de iniciado el año, al leer esta entrada
Me añado un propósito al 2013, aumentar la esperanza. Mejor dicho, pedir aumentar la esperanza.
Gracias

paterfamilias dijo...

Con lo pesimista que soy yo muchas veces ... Muchas gracias por esta entrada

Inmaculada Moreno H. dijo...

Me gusta esta entrada. Siempre me ha parecido injusta esa frase de que el cristiano tiene que estar alegre en todo momento... Que yo no estoy hecha de esa materia heroica, que estoy aquí y me duelen las cosas, que no soy de cartón piedra. Eso sí, la esperanza, como bien dices, la bendita esperanza nos salva de los abismos.
Un abrazo

ojo humano dijo...

"Me despierto muy contento: sigo vivo, tengo salud, tengo trabajo, hay gente que me quiere." Lo escribiste en octubre, me alegra mucho que mantengas ese buen propósito. Un día a la vez, disfrutar, Dios siempre presente, no hay nada mejor...bue...y cantarle la mejor música.

Anónimo dijo...

os aconsejo este libro, me cautivo!

http://www.casadellibro.com/libro-la-libertad-interior/9788432134555/917774

Juan Ignacio dijo...

Empezaste negando el pesimismo, buen paso optimista.

ALMA dijo...

Por estos lares diríamos: Pum p'arriba!!!!! o sea pase lo que pase, siempre con el ánimo en lo alto,para apechugar lo que venga, con la confianza en Diosito, porque eso...también pasará

Buen año, nuevamente

xtobefree dijo...

Buenos días Fernando y muy feliz inicio. Comparto tu optimismo y apego, en este 2013 espero confiar más en los asombrosos proyectos que nuestro Pastor tiene delineados. Un abrazo.

Fernando dijo...

Eso es exacto, Miriam: "pedir aumentar la esperanza". Eso es, exactamente.

Nadie lo diría leyendo tu alegre blog, Páterfamilias.

La alegría constante, Inmaculada, al menos en su sentido habitual, es bien difícil, supongo que Dios se la dará a los santos. No es mi caso, por ahora.

La cita es un honor, Ojo Humano: demuestra la atención y el amor que pusiste al leer el post.

Gracias, Anónimo, eres muy amable.

Pasito a pasito, Juan Ignacio, como decimos en España.

Buena expresión, Alma, y tú sabes que es así: por muy dura que sea la tormenta, siempre acaba amainando.

Que Él nos ayude a estar abiertos a sus planes, NIP, superando nuestras pequeñas mediocridades.

yeste lima dijo...


Tienes toda la razón del mundo, ahora leyéndote, me avergüenzo de haber empezado el mio tan mal.

Me hace falta un poco o un mucho de tu optimismo, Fernando...leyéndote, espero el contagio.

Besos.

Fernando dijo...

Ya lo dije en tu blog, Yeste: 2012 fue tan malo que 2013, sin duda, mejorará.

tomae dijo...

...yo no estoy convencido que la tristeza sea del todo anticristiana Fernando, hasta Jesús estuvo triste y lloró cuando murió su amigo Lázaro. Puedo incluso que hasta la tristeza puede ser una buena compañía compartida con Él.

Lo que sí tanto como en el pesimismo, supongo que no nos hemos dejar llevar, ni que nuestro orgullo prevalezca sobre esos momentos, que los encuentro muy humanos.

Un abrazo Fernando, y feliz año!!

Fernando dijo...

Así es, Tomae: Jesús lloró al ver a su querida Jerusalén, o cuando murió Lázaro, y en el huerto de los olivos lo pasó mal. Pero su tristeza era por motivos elevados, santos, no porque no nos llegue el dinero para comprar un auto o cosas así, que es lo que me pasa a mí a veces.

Feliz año, claro.