El joven rico de mi novela tuvo una vida larga y feliz. Se casó con la chica alta de la ciudad vecina, tuvieron muchos hijos que les dieron muchos nietos, como a los patriarcas del Antiguo Testamento. Lejos de Jerusalén y de las revueltas contra los romanos, sus años transcurrieron prósperos y moderados, capítulo tras capítulo.
El joven rico de mi novela nunca se convertiría, nunca se haría cristiano, sería un judío devoto hasta el final, gran lector de los Libros sagrados, cumplidor serio de sus obligaciones. No habría en mi novela un final apologético, como en los libros de romanos que leíamos de niños. Él vería con admiración la conversión de amigos suyos a la nueva religión, quizá ayudara a alguno a huir de la excomunión de los rabinos, pero el hecho de que aquel Hombre, Jesús, hubiera muerto en la cruz le convencería para siempre de que Él no era el Mesías, pese a las historias que circulaban sobre su resurrección, y que hizo bien en no seguirlo.
Y, sin embargo, al final de su vida, ya viudo tras muchos años de buen matrimonio, el Espíritu Santo le rozaría con su ala en el capítulo final. Iría un día a la cima de un monte, a visitar una nueva tierra que comprar, y desde allí vería la puesta de sol del verano, y pensaría en su vida, en su vida tranquila, con desengaños y con alegrías, todo había pasado muy deprisa, de repente era viejo, no había aprovechado tantos años; y pensaría en aquella lejana charla con Jesús que podría haberlo cambiado todo, cómo habría sido su vida si se hubiera atrevido a dar el paso, y en aquel Hombre, distinto a todos los que conoció después.
jueves, 25 de noviembre de 2010
miércoles, 24 de noviembre de 2010
La novela del joven rico (III)
Han pasado meses, quizá años, desde el breve encuentro del joven rico con Jesús.
Una tarde de marzo pasea por sus campos. El tiempo va mejorando, no hay una nube en el cielo, pronto será primavera. Está contento, sus padres le han arreglado una buena boda con una chica alta de una ciudad vecina. A lo lejos ve a su amigo Esdrás, que estuvo en Jerusalén en la reciente Pascua.
-¿Sabes la noticia? Los romanos mataron a Jesús de Nazaret.
Y le cuenta todos los detalles sangrientos, él pasó por ahí de camino a la ciudad cuando el nazareno ya estaba muerto.
El joven rico se queda triste. Jesús le pareció bueno, sincero, y muchas veces ha vuelto a recordar lo que le dijo en aquella breve charla. Desde luego, evitó volver a verlo. Le apena mucho que le hayan matado, siempre matan a los pobres. Detesta a los romanos, una vez más. La tarde ya no le parece tan bonita.
Y, sin embargo, cuando lleva una hora caminando empieza a notar alivio. ¡Tantas veces se ha preguntado si realmente Él no sería el Mesías! Los milagros, las ideas luminosas, ... Si le mataron, eso significa que al final no era más que un hombre normal, como tantos que ahora hablan y hablan. Siente que todo vuelve a estar en orden en su vida.
Pronto empezará a crecer el trigo.
Una tarde de marzo pasea por sus campos. El tiempo va mejorando, no hay una nube en el cielo, pronto será primavera. Está contento, sus padres le han arreglado una buena boda con una chica alta de una ciudad vecina. A lo lejos ve a su amigo Esdrás, que estuvo en Jerusalén en la reciente Pascua.
-¿Sabes la noticia? Los romanos mataron a Jesús de Nazaret.
Y le cuenta todos los detalles sangrientos, él pasó por ahí de camino a la ciudad cuando el nazareno ya estaba muerto.
El joven rico se queda triste. Jesús le pareció bueno, sincero, y muchas veces ha vuelto a recordar lo que le dijo en aquella breve charla. Desde luego, evitó volver a verlo. Le apena mucho que le hayan matado, siempre matan a los pobres. Detesta a los romanos, una vez más. La tarde ya no le parece tan bonita.
Y, sin embargo, cuando lleva una hora caminando empieza a notar alivio. ¡Tantas veces se ha preguntado si realmente Él no sería el Mesías! Los milagros, las ideas luminosas, ... Si le mataron, eso significa que al final no era más que un hombre normal, como tantos que ahora hablan y hablan. Siente que todo vuelve a estar en orden en su vida.
Pronto empezará a crecer el trigo.
lunes, 22 de noviembre de 2010
La novela del joven rico (II)
La escena principal de mi novela sobre el joven rico sería, claro está, su conversación con Jesús. Me limitaría a copiar el Evangelio, sin añadir nada, cogiendo los matices de los tres evangelistas: llegó corriendo y se arrodilló (Marcos), Jesús le miró con amor (Marcos).
Este brevísimo capítulo habría sido preparado por dos elementos previos muy importantes. Por un lado, el joven rico ya conocería personalmente a Jesús, le habría visto al menos una vez, aunque no hubiera hablado aún con Él. Yo evitaría cualquier escena de milagros, el interés del joven rico por Jesús debería ser intelectual, religioso, nada de la fascinación por un ciego que ve o un tullido que anda. ¿Qué tal ponerle entre la multitud que oyó el Sermón de las Bienventuranzas? O mejor aún ¿por qué no situarle en la sinagoga de Cafarnaún, durante el discurso tremendo del Pan de Vida? Fuera cual fuera la escena elegida, el joven quedó impresionado y se formó un gran concepto (personal e intelectual) de Jesús.
El segundo elemento en las semanas previas al encuentro sería el desasosiego interior del joven, buen cumplidor (como su familia) de la Ley de Moisés. ¿Quién no ha sentido en la adolescencia que la Misa con la familia, el ayuno de Cuaresma, las imágenes religiosas en el hogar, la bendición de la mesa, eran prácticas formales, insuficientes, sin la plenitud que se supone en la fe viva? Así, el joven, sin dudar nunca de la verdad de todo, debía sentir desde hacía tiempo que su vida se malgastaba, que quizá faltaba algo que ni sus padres ni el rabino de la ciudad eran capaces de señalar. ¿Es que Dios había elegido a Israel sólo para que cumplieran la Ley?
Ahí oyó a Jesús por primera vez y pensó que Él le iba a resolver la confusión.
...
Si difícil es describir la inseguridad previa a la escena, mucho más complejo es desarrollar, en los días y semanas siguientes al encuentro con Jesús, el "se fue triste": quedó deprimido, diríamos hoy. El joven volvería a su tranquila ciudad de provincias, a su vida plácida en el campo, a su casa cómoda: ¿cómo iba a renunciar a todo eso? Hizo bien en ser realista, pero ... Una vez que se convenciera de que hizo lo correcto, volvería el agobio previo, a la sensación de malgastar sus años sin un sentido claro, la evidencia de que había una vida auténtica pero que él no había sido capaz de intentarlo. Había fallado a Dios.
Poco a poco se iría calmando.
Este brevísimo capítulo habría sido preparado por dos elementos previos muy importantes. Por un lado, el joven rico ya conocería personalmente a Jesús, le habría visto al menos una vez, aunque no hubiera hablado aún con Él. Yo evitaría cualquier escena de milagros, el interés del joven rico por Jesús debería ser intelectual, religioso, nada de la fascinación por un ciego que ve o un tullido que anda. ¿Qué tal ponerle entre la multitud que oyó el Sermón de las Bienventuranzas? O mejor aún ¿por qué no situarle en la sinagoga de Cafarnaún, durante el discurso tremendo del Pan de Vida? Fuera cual fuera la escena elegida, el joven quedó impresionado y se formó un gran concepto (personal e intelectual) de Jesús.
El segundo elemento en las semanas previas al encuentro sería el desasosiego interior del joven, buen cumplidor (como su familia) de la Ley de Moisés. ¿Quién no ha sentido en la adolescencia que la Misa con la familia, el ayuno de Cuaresma, las imágenes religiosas en el hogar, la bendición de la mesa, eran prácticas formales, insuficientes, sin la plenitud que se supone en la fe viva? Así, el joven, sin dudar nunca de la verdad de todo, debía sentir desde hacía tiempo que su vida se malgastaba, que quizá faltaba algo que ni sus padres ni el rabino de la ciudad eran capaces de señalar. ¿Es que Dios había elegido a Israel sólo para que cumplieran la Ley?
Ahí oyó a Jesús por primera vez y pensó que Él le iba a resolver la confusión.
...
Si difícil es describir la inseguridad previa a la escena, mucho más complejo es desarrollar, en los días y semanas siguientes al encuentro con Jesús, el "se fue triste": quedó deprimido, diríamos hoy. El joven volvería a su tranquila ciudad de provincias, a su vida plácida en el campo, a su casa cómoda: ¿cómo iba a renunciar a todo eso? Hizo bien en ser realista, pero ... Una vez que se convenciera de que hizo lo correcto, volvería el agobio previo, a la sensación de malgastar sus años sin un sentido claro, la evidencia de que había una vida auténtica pero que él no había sido capaz de intentarlo. Había fallado a Dios.
Poco a poco se iría calmando.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
La novela del joven rico (I)
Si yo tuviera la energía y la ilusión de los 20 años escribiría la vida novelada del joven rico, el que habla con Jesús sobre la salvación.
El joven rico somos cada uno de nosotros, o al menos lo soy yo: llamados a una vida grande con Jesús pero satisfechos con el simple cumplimiento de la Ley, con evitar el infierno, y a veces ni eso.
La novela empezaría, claro, por la niñez y la adolescencia del joven rico. Debería investigar bien cómo era la vida de los ricos en Israel en aquella época, bajo el Imperio Romano: cómo eran sus casas, cómo era su alimentación, cómo era su vida, cómo era su muerte, cómo eran sus vacaciones, qué les distinguía de los demás judíos. Pondría en mi novela, quizá, que el padre del joven rico era propietario de muchos campos, con ello podría contar en un estilo ameno cómo eran la agricultura y el comercio de los productos. "Un día que Uriel paseaba con su padre junto al bosque de olivos vio a un trabajador que limpiaba el suelo ...".
En el pasaje del Evangelio se aclara que el joven rico cumplió con los preceptos de la Ley desde joven. Esto me permitiría hablar de su formación religiosa y pintar, en tonos simpáticos, la vida espiritual de Israel. A través de conversaciones con sus padres, con el rabino, con sus amigos, se iría comprendiendo el porqué del descanso del sábado, de la limpieza de las manos antes de comer, de la prohibición de comer cerdo. El lector comprendería la lógica y el amor a Dios que había de fondo en todo ello.
Desde luego, el joven rico serían un rico de provincias. Por el Evangelio de Juan sabemos que Jesús subía y bajaba a Judea, a Jerusalén, y por ello el encuentro entre el joven y Jesús pudo ser en cualquier lugar de Tierra Santa. Pero yo me quedaría con la visión, algo esquemática, de los tres primeros Evangelios, en que parece que Jesús -adulto- no fue a Jerusalén hasta la víspera de la Pasión. Sí, en mi novela el joven rico sería un rico de provincias, en Galilea, lejos de la capital. Esta distancia sería un punto importante del libro.
El joven rico somos cada uno de nosotros, o al menos lo soy yo: llamados a una vida grande con Jesús pero satisfechos con el simple cumplimiento de la Ley, con evitar el infierno, y a veces ni eso.
La novela empezaría, claro, por la niñez y la adolescencia del joven rico. Debería investigar bien cómo era la vida de los ricos en Israel en aquella época, bajo el Imperio Romano: cómo eran sus casas, cómo era su alimentación, cómo era su vida, cómo era su muerte, cómo eran sus vacaciones, qué les distinguía de los demás judíos. Pondría en mi novela, quizá, que el padre del joven rico era propietario de muchos campos, con ello podría contar en un estilo ameno cómo eran la agricultura y el comercio de los productos. "Un día que Uriel paseaba con su padre junto al bosque de olivos vio a un trabajador que limpiaba el suelo ...".
En el pasaje del Evangelio se aclara que el joven rico cumplió con los preceptos de la Ley desde joven. Esto me permitiría hablar de su formación religiosa y pintar, en tonos simpáticos, la vida espiritual de Israel. A través de conversaciones con sus padres, con el rabino, con sus amigos, se iría comprendiendo el porqué del descanso del sábado, de la limpieza de las manos antes de comer, de la prohibición de comer cerdo. El lector comprendería la lógica y el amor a Dios que había de fondo en todo ello.
Desde luego, el joven rico serían un rico de provincias. Por el Evangelio de Juan sabemos que Jesús subía y bajaba a Judea, a Jerusalén, y por ello el encuentro entre el joven y Jesús pudo ser en cualquier lugar de Tierra Santa. Pero yo me quedaría con la visión, algo esquemática, de los tres primeros Evangelios, en que parece que Jesús -adulto- no fue a Jerusalén hasta la víspera de la Pasión. Sí, en mi novela el joven rico sería un rico de provincias, en Galilea, lejos de la capital. Esta distancia sería un punto importante del libro.
domingo, 14 de noviembre de 2010
Coincidencias argentinas
Ayer fui a visitar la Iglesia Arzobispal Castrense con el amigo con el que viajé a Marruecos. Nos acordamos del señor de Córdoba, Argentina, que iba en el grupo: en uno de sus visitas a Madrid estuvo en esta iglesia y coincidió con la toma de posesión de un nuevo Arzobispo Castrense. El espectáculo de Cardenales, Generales y la Ministra de Defensa le impresionó.
Hoy, yendo a Misa, un coche tenía una pegatina en el cristal trasero: en grande ponía "Córdoba" y en pequeño "Argentina".
...
Anoche el escritor Juan Manuel de Prada (que prologó un libro propiedad de Juan Ignacio) dirigía una tertulia en la tele. Todos se lamentaban de la pérdida de tradiciones y de valores en España. De Prada dijo que esta preocupación no era exclusiva de nuestro país, y dio paso al vídeo Dégénérations, del grupo canadiense Mes aïeux, uno de los favoritos de Juan Ignacio.
Hoy, yendo a Misa, un coche tenía una pegatina en el cristal trasero: en grande ponía "Córdoba" y en pequeño "Argentina".
...
Anoche el escritor Juan Manuel de Prada (que prologó un libro propiedad de Juan Ignacio) dirigía una tertulia en la tele. Todos se lamentaban de la pérdida de tradiciones y de valores en España. De Prada dijo que esta preocupación no era exclusiva de nuestro país, y dio paso al vídeo Dégénérations, del grupo canadiense Mes aïeux, uno de los favoritos de Juan Ignacio.
jueves, 11 de noviembre de 2010
Milagro español
"El Gobierno considera que la reforma de la Ley orgánica de libertad religiosa es conveniente pero no urgente. Además, esa reforma de una ley orgánica que regula un derecho fundamental y la libertad religiosa exige el mayor consenso político y social necesario. (...) No hay una urgencia y una necesidad imperiosa porque en nuestro país, afortunadamente, la libertad religiosa se ejerce sin ningún problema. (...) La preeminencia del principio de la aconfesionalidad del Estado funciona con normalidad. ¿Exige actualización? Sí. ¿Qué quiere el Gobierno? Consenso político y social. Cuando ese consenso político y social entienda que se puede producir, fundamentalmente en esta Cámara, actuaremos en coherencia con el planteamiento de la necesidad de la reforma de la Ley orgánica de libertad religiosa". (El Presidente Zapatero, ayer en el Congreso de los Diputados, posponiendo sine díe la nueva Ley de Libertad Religiosa)
¡Gracias a Dios! ¡He rezado tanto para que se produjera este milagro! ¡He estado tan angustiado!
(En su discurso de investidura de 2008 Zapatero anunció tres Leyes: la del Aborto (ya se aprobó), la de la Eutanasia (ya se anunció hace meses su olvido) y la de Libertad Religiosa; si de las 3 sólo sale 1 el balance es malo pero no pésimo)
Ahora, a seguir rezando hasta el final de la Legislatura (2012): para que Zapatero no vuelva a cambiar de opinión y para dar gracias por este milagro español.
¡Gracias a Dios! ¡He rezado tanto para que se produjera este milagro! ¡He estado tan angustiado!
(En su discurso de investidura de 2008 Zapatero anunció tres Leyes: la del Aborto (ya se aprobó), la de la Eutanasia (ya se anunció hace meses su olvido) y la de Libertad Religiosa; si de las 3 sólo sale 1 el balance es malo pero no pésimo)
Ahora, a seguir rezando hasta el final de la Legislatura (2012): para que Zapatero no vuelva a cambiar de opinión y para dar gracias por este milagro español.
Etiquetas:
Cristianismo,
Libertad religiosa,
Política
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Manuel Pellegrini
Manuel Pellegrini, el compatriota de Alemamá, vuelve a España: ha sido contratado como entrenador por el Málaga, el equipo de la ciudad de Andy.
Al aceptar el cargo demuestra que tiene más valor que los 33 mineros sepultados. El equipo fue comprado en verano por un jeque de Qatar, que tenía un capricho: que el equipo acabara esta Liga entre los 10 primeros y en la próxima (2011-12) estuviera en la cabeza de la tabla, junto al Real Madrid y el Barcelona. Por ahora, las cosas no van como él esperaba: el domingo pasado, tras perder con el Español, el Málaga quedó en el puesto 20º, el último de la tabla. Aquí es donde se llama al chileno, para que haga un milagro similar al que hizo hace dos años con el Villarreal.
Ingeniero Pellegrini, ¡bienvenido y mucha suerte! Si usted me lo permite, quisiera ponerle como ejemplo a mi equipo, el Deportivo de La Coruña, que hace unas pocas semanas ocupaba ese puesto, el 20º, y que con mucho trabajo ha logrado subir al 15º, alejándose de la zona de peligro.
Al aceptar el cargo demuestra que tiene más valor que los 33 mineros sepultados. El equipo fue comprado en verano por un jeque de Qatar, que tenía un capricho: que el equipo acabara esta Liga entre los 10 primeros y en la próxima (2011-12) estuviera en la cabeza de la tabla, junto al Real Madrid y el Barcelona. Por ahora, las cosas no van como él esperaba: el domingo pasado, tras perder con el Español, el Málaga quedó en el puesto 20º, el último de la tabla. Aquí es donde se llama al chileno, para que haga un milagro similar al que hizo hace dos años con el Villarreal.
Ingeniero Pellegrini, ¡bienvenido y mucha suerte! Si usted me lo permite, quisiera ponerle como ejemplo a mi equipo, el Deportivo de La Coruña, que hace unas pocas semanas ocupaba ese puesto, el 20º, y que con mucho trabajo ha logrado subir al 15º, alejándose de la zona de peligro.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)