Pese a que ha entrado en la agonía (política), el gobierno de Zapatero ha presentado dos Proyectos de Ley tremendos: el de Igualdad de Trato y el de Eutanasia. La próxima semana, o la otra, hablaremos de su contenido.
La tramitación del Proyecto de Ley Integral para la Igualdad de Trato y la No Discriminación ha caído, lógicamente, en la Comisión de Igualdad del Congreso. La tramitación del Proyecto de Ley Reguladora de los Derechos de la Persona ante el Proceso Final de la Vida le toca a la Comisión de Sanidad.
El procedimiento parece jugar en contra de ambos. En la Mesa del Congreso hay una mayoría (cuatro populares, un nacionalista catalán, otro vasco) poco entusiasta con estas reformas (frente a tres socialistas favorables al gobierno). Esos seis diputados pueden ir ampliando sucesivamente el plazo de enmiendas durante meses y meses: ya lo han hecho una vez, retrasando el de Igualdad de Trato hasta el inicio de julio. El Proyecto de la Eutanasia tiene un plazo amplísimo de presentación de enmiendas hasta el inicio de septiembre.
También el tiempo les perjudica. Ya expliqué que la duración media de tramitación de un Proyecto de Ley en el Parlamento español es de unos siete meses, y apenas quedan seis hasta diciembre; como muy tarde al inicio de enero hay que disolver para las elecciones de marzo de 2012. Peor aún para ellos será si Zapatero se rinde por fin, disuelve las Cortes al inicio de septiembre y votamos el último domingo de noviembre: los dos Proyectos “decaerían”, igual que ya ocurre con el ánimo del presidente Zapatero y el de España.
Rezad por nosotros.
Mostrando entradas con la etiqueta Eutanasia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eutanasia. Mostrar todas las entradas
jueves, 30 de junio de 2011
jueves, 11 de marzo de 2010
Eluana Englaro
Leo una noticia antigua, de febrero del año pasado, sobre la muerte de Eluana Englaro. La joven italiana estuvo 17 años en coma, hasta que su padre logró que dejaran de alimentarla. Fue un asunto muy parecido al de Terry Schiavo, en 2005: en aquella ocasión el familiar compasivo fue el marido, que quería cobrar un seguro de vida.
Los casos de Terry y Eluana tuvieron una gran ventaja, permitieron descubrir una falsedad de los pro-eutanasia, la de que es siempre una decisión voluntaria, el hombre libre y adulto que decide sobre su vida y su muerte. No, ni a Terry ni a Eluana se les pidió opinión ni se hizo cumpliendo su voluntad: la eutanasia no es sólo para cumplir la voluntad del enfermo, sino también para librarse de él. En España tuvimos el caso Leganés, que no es el momento de desarrollar.
Confieso que hay para mí un ámbito confuso en esta materia. Están los casos claros en que no se puede hablar de eutanasia, pues el enfermo ya no es propiamente un ser vivo, sino una prolongación de la máquina: es el encarnizamiento terapeútico, que la Iglesia autoriza a parar (creo), porque el enfermo no tiene ya solución y su vida habría llegado a su fin sin tantos tratamientos. En el otro extremo estaría la eutanasia activa, que es cuando alguien (por ejemplo, el médico) hace una acción dirigida a provocar la muerte (por ejemplo, inyectando veneno) o a adelantarla (por ejemplo, pasándose con el sedante, como en el caso Leganés). Muy cercano a esto es el suicidio asistido (caso Ramón Sampedro, en España), en que el que quien se mata es el enfermo, pero mediante un medio (por ejemplo, veneno) que ha de procurarle otra persona.
El ámbito confuso, que debo estudiar más, es cuando al enfermo (que tiene vida propia, que incluso puede estar consciente) se le retiran los tratamientos gracias a los cuales podría haber vivido más años, quizá con graves dolores, y al hacerlo se deja libre paso a la enfermedad. No entiendo muy bien este caso, he de estudiarlo (por ejemplo, en la Dignitatis personae).
No hubo confusión en los casos Terry y Eluana, como tampoco, en España, en el de Inmaculada Galván, que era plenamente consciente y que quiso que le quitaran el ventilador que le permitía vivir. En estos casos no eran personas con una vida artificial, ellas realizaban sus funciones orgánicas normales, pese a estar en coma. ¡Vivían! Durante el caso Eluana se me ocurrió un símil muy bueno: es como si alguien tiene un accidente, pierde las manos, hay que darle de comer y beber y alguien decidiera no darle más comida y bebida hasta que muriera. ¿No sería eso un cruel asesinato?
En medio de tanta tristeza, en España hay un alivio. Parece ser -yo no lo vi directamente- que en una entrevista Zapatero dio por cerrada la reflexión y discusión sobre este tema hasta la próxima Legislatura, no está en situación electoral de volver a tener broncas como la del aborto. Esto es una alegría, pero no conviene bajar la guardia: si se acercan las elecciones de 2012 y ve claro que va a perderlas, que los socialistas pueden irse del poder durante 4 u 8 años, es posible que al final tome la decisión deseperada de tramitar esto, impedir que la conquista social quede aparcada hasta que ellos volvieran a ganar en 2016 o 2020.
Los casos de Terry y Eluana tuvieron una gran ventaja, permitieron descubrir una falsedad de los pro-eutanasia, la de que es siempre una decisión voluntaria, el hombre libre y adulto que decide sobre su vida y su muerte. No, ni a Terry ni a Eluana se les pidió opinión ni se hizo cumpliendo su voluntad: la eutanasia no es sólo para cumplir la voluntad del enfermo, sino también para librarse de él. En España tuvimos el caso Leganés, que no es el momento de desarrollar.
Confieso que hay para mí un ámbito confuso en esta materia. Están los casos claros en que no se puede hablar de eutanasia, pues el enfermo ya no es propiamente un ser vivo, sino una prolongación de la máquina: es el encarnizamiento terapeútico, que la Iglesia autoriza a parar (creo), porque el enfermo no tiene ya solución y su vida habría llegado a su fin sin tantos tratamientos. En el otro extremo estaría la eutanasia activa, que es cuando alguien (por ejemplo, el médico) hace una acción dirigida a provocar la muerte (por ejemplo, inyectando veneno) o a adelantarla (por ejemplo, pasándose con el sedante, como en el caso Leganés). Muy cercano a esto es el suicidio asistido (caso Ramón Sampedro, en España), en que el que quien se mata es el enfermo, pero mediante un medio (por ejemplo, veneno) que ha de procurarle otra persona.
El ámbito confuso, que debo estudiar más, es cuando al enfermo (que tiene vida propia, que incluso puede estar consciente) se le retiran los tratamientos gracias a los cuales podría haber vivido más años, quizá con graves dolores, y al hacerlo se deja libre paso a la enfermedad. No entiendo muy bien este caso, he de estudiarlo (por ejemplo, en la Dignitatis personae).
No hubo confusión en los casos Terry y Eluana, como tampoco, en España, en el de Inmaculada Galván, que era plenamente consciente y que quiso que le quitaran el ventilador que le permitía vivir. En estos casos no eran personas con una vida artificial, ellas realizaban sus funciones orgánicas normales, pese a estar en coma. ¡Vivían! Durante el caso Eluana se me ocurrió un símil muy bueno: es como si alguien tiene un accidente, pierde las manos, hay que darle de comer y beber y alguien decidiera no darle más comida y bebida hasta que muriera. ¿No sería eso un cruel asesinato?
En medio de tanta tristeza, en España hay un alivio. Parece ser -yo no lo vi directamente- que en una entrevista Zapatero dio por cerrada la reflexión y discusión sobre este tema hasta la próxima Legislatura, no está en situación electoral de volver a tener broncas como la del aborto. Esto es una alegría, pero no conviene bajar la guardia: si se acercan las elecciones de 2012 y ve claro que va a perderlas, que los socialistas pueden irse del poder durante 4 u 8 años, es posible que al final tome la decisión deseperada de tramitar esto, impedir que la conquista social quede aparcada hasta que ellos volvieran a ganar en 2016 o 2020.
jueves, 12 de febrero de 2009
Eluana
La radio de los obispos españoles dedica un programa a Eluana, tras su muerte. Tienen el gran acierto de no plantearlo desde un punto de vista ético, o médico, o político, sino humano. Eluana no estaba enchufada a una máquina, no era un vegetal, sino que -nos cuentan- respiraba ella sola, hacía sus funciones vitales ella sola, digería ella sola. El programa, la corresponsal de la radio en Roma, habló con las monjas que la cuidaron durante casi 15 años: contaron cómo a veces reaccionaba cuando iba a visitarla un familiar querido, o las sorellas le demostraban cariño, ahí se notaba un distinto ritmo de respiración o algún gesto peculiar en la cara, igual que nos pasa a los conscientes, aunque queramos reprimirlo. Añadían las monjas que a veces era capaz de tragar ella sola un yógur, o una sopa. En fin, la monja se emocionó cuando contó que se despidieron de ella, cuando se la llevaron para matarla, y que les pareció ver un rastro de dolor en su cara.
Todo esto me emocionó, y me sorprendió, mientras lavaba los platos, porque durante estas semanas de discusión no había oído ninguna explicación de su situación real: se había dado la imagen de que Eluana era ya, poco menos, una flor o un árbol. No: lo ocurrido es como si a alguien se le han cortado las manos, hay que darle de comer, y se le dice "mira, como no te puedes alimentar a ti mismo, será mejor dejarte morir".
...
Yo no voy a entrar en el tema moral o político del asunto, porque ya hay mucha gente, muchos blogueros, que lo han hecho muy bien. Sólo querría apuntar que este caso, y el de la sedaciones masivas que hubo en el hospital de Leganés, en Madrid, demuestran una cosa: que no es cierto que la eutanasia sea una decisión libre de una persona libre sobre su futuro, como nos venden, sino la decisión de otros (por ejemplo, la familia o los médicos) sobre la vida ajena. Y esto es muy tremendo: ¿cuántos meses ha de estar un enfermo en estado vegetativo para que ya su familia sea dueña de su vida y pueda decidir dejar de alimentarla?
Todo esto me emocionó, y me sorprendió, mientras lavaba los platos, porque durante estas semanas de discusión no había oído ninguna explicación de su situación real: se había dado la imagen de que Eluana era ya, poco menos, una flor o un árbol. No: lo ocurrido es como si a alguien se le han cortado las manos, hay que darle de comer, y se le dice "mira, como no te puedes alimentar a ti mismo, será mejor dejarte morir".
...
Yo no voy a entrar en el tema moral o político del asunto, porque ya hay mucha gente, muchos blogueros, que lo han hecho muy bien. Sólo querría apuntar que este caso, y el de la sedaciones masivas que hubo en el hospital de Leganés, en Madrid, demuestran una cosa: que no es cierto que la eutanasia sea una decisión libre de una persona libre sobre su futuro, como nos venden, sino la decisión de otros (por ejemplo, la familia o los médicos) sobre la vida ajena. Y esto es muy tremendo: ¿cuántos meses ha de estar un enfermo en estado vegetativo para que ya su familia sea dueña de su vida y pueda decidir dejar de alimentarla?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)