Voy a ver Macbeth en el Círculo de Bellas Artes, que es como una Iglesia del Socialismo Fino en Madrid.
La primera peculiaridad es que la obra se desarrolla dentro de una cárcel de hombres. El puesto al que todos aspiran no es el de Rey, sino el de capo del grupo de presos. Cuando Malcolm huye no lo hace desde el castillo sino que salta los muros del recinto, las sirenas anti-fugas empiezan a sonar. Las peleas no son con nobles espadas sino con vulgares navajas cortas. La segunda novedad, consecuencia de lo anterior, es que sólo salen hombres. Lady Macbeth se convierte en el recluso bibliotecario, bajita y malvada, que tiene una relación muy estrecha con Macbeth.
Los actores (un grupo desconocido) eran extraordinarios; la escenografía sencilla, como a mí me gusta: una estructura metálica que ellos movían y que se convertía en los diferentes escenarios de la obra.
Sentado en la cuarta fila sentí terror cuando al final Macbeth, gordo, sudado, loco, nos miró y dijo la tremenda frase: "La vida no es más que una sombra que pasa, un pobre cómico que se pavonea y agita una hora sobre la escena y después no se le oye más; un cuento narrado por un idiota con gran aparato y que nada significa".
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viernes, 3 de diciembre de 2010
sábado, 27 de noviembre de 2010
Vísperas
Comienza el Adviento (el domingo),
son las elecciones regionales de Cataluña (el domingo),
voy al teatro (el domingo),
es el Barça-Madrid (¡el lunes!).
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voy al teatro (el domingo),
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