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jueves, 4 de febrero de 2016

Amigo

Quedo con un amigo al que no veía desde hace siete u ocho años. Temo encontrarle más gordo, más calvo, pero está como siempre.

Habla y habla: sus viajes, su casa, su coro, su moto. De repente me pregunta: "¿Y tú? ¿En qué ha cambiado tu vida en estos años?". Lo pienso y le digo: "En nada". La respuesta me deja triste. "He perdido mi vida". Después, ya solo, quedo en paz: los nuevos libros, las nuevas molestias, los nuevos platos, los nuevos paseos. No era el momento para contarlos.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Viajero

El hombre que vive solo y que hace un viaje con otras personas siente que está en una obra de teatro, obra de teatro feliz e interesante, pero obra de teatro. Y que la vida sólo vuelve a ser real cuando vuelve a su casa, señor de su tiempo.

viernes, 12 de abril de 2013

Sudor

Entro en el ascensor de la oficina. Huele fuerte a sudor. ¿Qué haré si entra alguien en otra planta y piensa que el olor es mío? Le diré: "El olor ya estaba antes que yo". Eso está bien si sube alguien de confianza, pero ¿y si es alguien desconocido o uno de los Grandes Jefes? ¿No quedaría ridículo? Van pasando plantas, no se para en ninguna, menos mal. Si sube alguien desconocido o un Gran Jefe no diré nada, quedará más digno decir un simple "Buenos días" que decir "Buenos días, el olor ya estaba antes que yo", si sube un Gran Jefe soportaré para siempre la cruz de que me catalogue como maloliente. Ya voy llegando a la planta destino, me pongo más nervioso, es la planta de entrada a la calle, es muy posible que haya alguien esperando, las reglas que he pensado empeoran, ni siquiera tiene sentido decir "El olor ya estaba antes que yo" si al mismo tiempo estoy yéndome del ascensor. Llego, gracias a Dios no hay nadie esperando, salgo corriendo.

jueves, 4 de abril de 2013

Un párrafo

El post de un párrafo,
solución para la depresión bloguera.

jueves, 21 de marzo de 2013

Almendros

Demasiado pronto
oscurecieron los almendros rosados.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Conductora

Cojo el autobús a las 11 de la noche. Me sorprende: el conductor es una conductora, esto es raro en Madrid. Es un poco mayor que yo, unos 50 años, y lleva el pelo con mechas elegantes. Va metida en la caja de cristal que les protege de los atracos. Conduce bien, suave. Pasamos por un barrio pobre. Suben una emigrante sudamericana y su hija. Ya se conocen de otras noches. Por una ventanita la conductora saca la mano, le da a la niña los dos billetes, le tiende la mano, la niña se la estrecha, me fijo en la mano, lleva anillos en varios dedos y una cadena suelta que hace clin clin al chocar con el borde de la ventanita. Al llegar al final salgo (indebidamente) por la puerta de entrada, "Adiós" le digo, "Adios joven" me responde ella.

sábado, 9 de marzo de 2013

Líder

Yo quisiera
tener un líder
al que llorar
el día de su muerte,
como los chavistas a Chávez.

viernes, 8 de marzo de 2013

Madrid

llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve, llueve,

jueves, 7 de marzo de 2013

Lectura

Necesito un tema de lectura que me ocupe varios meses. Pienso en leer la obra completa de algún novelista español (Ramón del Valle-Inclán, Camilo José Cela), pero sé que no voy a perseverar. Mejor algo de pensamiento o de historia. Saco de la biblioteca pública un gran tomo, "Historia de España. 1808-1874".

miércoles, 6 de marzo de 2013

Supermercado

Sólo compro líquido limpia-cristales y pan de sándwich. En la caja espera una señora con un carro rebosante con mil productos. Me mira, duda, decide fingir que no me ve. Desde el fondo de las cajas me llaman: "caballero, caballero". Es la jefa del súper, una emigrante sudamericana con la que siempre soy amable. Ha ordenado que se ponga una segunda cajera. Voy allá. Doy las gracias a ambas. Vuelvo a ser feliz.