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viernes, 17 de junio de 2016

Despedida, ideas podemitas, pobre

Cojo el Metro para despedirme de mi línea, la 1, la azul celeste. Van a cerrarla por obras hasta octubre. Quedo aislado.

Me hubiera gustado ver algo elegante para recordar este último viaje juntos. Pero lo más memorable es esto: dos marujas entran con veinte bolsas de Primark, las ponen entre los turistas japoneses que van sentados y en una curva todo se vuelca: fascinación de los extranjeros, horror mío.

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Voy a ver una película española, El olivo. Me gusta, habla de cosas buenas: la familia, el pasado, el campo, la generosidad. Pero de repente se llena de ideas podemitas [chavistas]: las empresas son malas y mentirosas y odian el medio ambiente; la propiedad puede ser injusta aunque el comprador haya pagado el precio que pidió el vendedor; está muy bien invadir la propiedad ajena para reivindicar cosas que te parecen justas; la gente es invencible si se moviliza.

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Desapareció el pobre que leía en mi barrió mientras pedía.

Es duro decirlo pero es así: la pobreza exige novedad para ser efectiva; si te habitúas a ella dejas de dar limosna.   

jueves, 5 de mayo de 2016

Caridad

Voy a ver la película The lady in the van.

No leas este post si vas a ver la película.

Cuenta la historia de una vieja dama medio loca que vive en una furgoneta. Aparca en un barrio elegante de Londres, cerca de la casa de un escritor de obras de teatro. Al principio la furgoneta está en la acera pero (para evitar líos con la policía y los gamberros) el escritor le ofrece que la aparque dentro de su jardín. Allí vive durante quince años.

Hay escenas divertidas: los servicios sociales de Londres no son capaces de encontrarle un domicilio fijo pero le regalan una furgoneta nueva. Ella se apresura a pintarla de amarillo.

El escritor y los demás vecinos intentan ser amables con ella: le regalan dulces en Navidad, le sirven té, le llevan flores al hospital cuando está enferma. Pero poco más. En realidad, desearían que ella se fuera con su furgoneta pintada de amarillo.

La frase clave de la película está al final. Desde su ventana el escritor ve cómo llega la asistenta social, abre la puerta de la furgoneta, encuentra muerta a la anciana. Luego llegan el médico, el sacerdote y  los funerarios. "Comprendí -piensa el escritor- que todos ellos fueron capaces de hacer en una hora lo que yo no había hecho en quince años: entrar en la furgoneta, tocarla, ayudarla".

Me sentí muy identificado con el escritor.

Y con los otros vecinos.

lunes, 29 de febrero de 2016

Medinaceli, cine, sábana

Ya hay gente acampada en la calle para ser los primeros en besar el pie de Jesús de Medinaceli el próximo viernes.

Como todos los años, me pregunto qué le parecería a mi amiga Ojo Humano.

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Supero la depresión cinematográfica que he tenido desde noviembre. Voy a ver una bobada, Deadpool, y lo paso muy bien.

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Se rompe la sábana azul. La he usado durante 20 años: me la regaló mi madre cuando me fui a vivir solo. Se rasga como el velo del Templo cuando muere Jesús. Hace meses la hubiera lavado, planchado y guardado como recuerdo. Ahora la tiro a la basura: tenemos demasiadas cosas.

lunes, 19 de octubre de 2015

Fin de semana en Madrid

Voy al Museo del Prado. Hay una exposición sobre un pintor español religioso, el Divino Morales. Entre otros detalles terroríficos, pinta a Jesús ya sin la corona de espinas: en su frente hay agujeros de los que salen hilos de sangre.

Veo la última película de Woody Allen. Es mediocre pero nos recuerda algo importante: la vida necesita una finalidad, sin ella somos como pájaros ciegos.

Paseo por el parque del Retiro. Llueve. En la columnata que rodea el monumento a Alfonso XII se han refugiado los jóvenes y los pájaros, todos parecen contentos. El sol sale unos segundos sobre el lago y vuelve a desaparecer.

Tengo que hacer mil cosas en casa. Es bonito tener la capacidad para complicarte la vida.

Llueve fuerte. Cojo el Metro. Por la puerta de un ascensor sale agua y forma un charco. La gente hace fotos. Abajo, entre los dos raíles de la vía, también corre el agua, no funcionan los desagües. La gente hace más fotos.

Mi equipo, el Deportivo de La Coruña, empata con un equipo difícil, el Athletic de Bilbao, y sigue en lo alto de la tabla.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Julie y Julia

No leas este post si vas a ver la película.

Gracias a la recomendación de mi blogamiga Alma fui a ver la película Julie y Julia, que me encantó y me divirtió. Narra las historias de Julia y de Julie, intercalando escenas de cada una.

Julia es interpretada por la magnífica Meryl Sreeps, estupendamente sobre-actuada, como si se parodiara a si misma. Julia es la esposa de un diplomático norteamericano destinado en París en los años 50, tras la Guerra Mundial. Allí se aburre, y tras intentar otras cosas empieza a recibir clases de cocina francesa. Pronto se vuelve una gran cocinera que hace engordar a cuantos le rodean. Decide, con dos amigas, escribir un libro de recetas francesas para amas de casa norteamericanas "desinviertadas" (o sea, sin sirvienta): como mis 1080 recetas de Simone Ortega, pero para americanos.

Me sentí muy identificado con ella en el amor por la cocina: el cuidado, la preocupación por los tiempos y por los ingredientes, como cuando al preparar un plato de carne guisada limpia cuidadosamente, uno a uno, los trozos de carne cruda, para que no tengan grasa. También me identifiqué con una idea suya: si tus invitados te dicen qué buena es esta salsa o esta carne, no lo dudes, ¡es porque le has echado mantequilla!, y se la ve echando un corte de mantequilla, dos cortes de mantequilla, tres cortes de mantequilla en la cazuela en la que va a cocinar.

Julie es una mujer de nuestro tiempo, casada, que trabaja en la oficina en la que se atienden todos los temas relativos a los atentados del 11 de septiembre en Nueva York. Esto le deprime un poco, así que decide buscar algo que la distraiga. La ocurrencia es ésta: coger el libro de recetas que escribió Julia, ir elaborándolas todas, por su orden, sin asustarse ante ninguna; y al mismo tiempo abrir un blog de duración limitada, sólo un año, e ir contando diariamente la elaboración del plato. Esto da lugar a escenas tronchantes, como cuando entabla dura batalla con varias langostas vivas que se resisten a dejarse cocer.

También me sentí identificado con Julie: por su confianza, paso a paso, en su libro de cocina, y por su amor al blog.

Su hobby le absorbe tanto tiempo, le hace gastarse tanto dinero, deprimirse tanto cuando una receta le sale mal (¡¡¡), que su marido se harta de ella y le abandona. Como es buena persona, acaba volviendo y ayudándole a que acabe, en el año, todas las recetas de libro de Juia.

Encantadora película, pues.

martes, 13 de octubre de 2009

Feria, Cine, Nóbel, Desfile

(Por orden cronológico)

Voy a la Feria del Libro Antiguo de Madrid, con un bendito calor que nos hace ir en mangas de camisa. ¿Por qué a estas Ferias siempre va gente que no se lava, es esto más intelectual que la limpieza? Los libreros, de toda España, se lamentan de las pocas ventas por la crisis. Aunque los libros son baratos (3 o 4 €) aplico el criterio que ya me impuse hace años: compra sólo lo que vayas a leer ya, en cuanto acabes el libro que lees ahora. La lista que voy haciendo queda recortada de 7 a 1: "Señor ex-ministro", de Luca de Tena, a mis padres les gustó mucho en su día (1976), cuenta con buen humor la vida en la España de los últimos años de Franco (más el drama, intemporal y universal, de cuando uno es cesado y pasa a ser nadie).

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Voy al cine a ver Malditos bastardos, de Tarantino, muy violenta pero maravillosa como una obra de Shakespeare. Al igual que en las tragedias del inglés, hay largos diálogos que no pretenden dar datos sino simplemente estar ahí, frase a frase, como cuando tú hablas con tu vecino o tu primo, sin contaros nada importante. Esto explica que la peli dure 2 horas y media.

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No puedo decir nada original sobre el ridículo Nóbel a Obama, a San Obama Mesías. La gente pierde la fe en Dios, la traslada a ciertos hombres y salen cosas patéticas como ésta. ¿Puedes fiarte de un político al inicio de su mandato, incluso aunque le hayas votado, puedes creer que no se estropeará con el paso de los años? Yo no. Siento compasión y vergüenza por la sociedad contemporánea.

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Veo el desfile de la Fiesta Nacional ... ¡desde mi casa! Estoy leyendo con la ventana abierta (¡calor!), suena un zumbido, me asomo, empiezan a pasar escuadrillas de aviones, en grupos de 3, en grupos de 5, formando como una flecha, perfectos, y luego pesadas manadas de helicópteros, todos van dando un gran rodeo para ir a su sitio en el desfile.
Ni siquiera yo he puesto la bandera en la ventana.

lunes, 7 de julio de 2008

Párrafos de Julio. Sexo en NY

(No leas este párrafo si vas a ver la peli)

No sé cómo era la serie, pero la peli es una delicia de glamour: glamour de los infinitos trajes de las cuatro chicas, glamour de los pisazos en que viven, glamour de las tiendas a las que van, glamour de los restaurantes en los que comen, glamour de las calles que pisan. Lo raro es que nunca aparezcan trabajando o leyendo o llorando o yendo al banco, todo es charlar, comprar, comer, viajar a México, enamorarse y desenamorarse, charlar, comprar, comer, pasear al perro por la playa, charlar, comprar, comer (ah, y una vez una hace jogging). Pero da igual: hay escenas divertidas y hay escenas muy serias, como cuando una cruza todo Nueva York, nevado, en Nochevieja, para que su amiga separada no empiece el año sola. Gran mensaje 1: la única vida interesante es la que pasa en NY, con mucho dinero, con muchos trajes, con muchos amigos; quizá haya otros tipos de existencia (por ejemplo, en California), pero no se les puede llamar, propiamente, vida. Gran mensaje 2: no estamos hechos para el matrimonio, pero (curiosamente) sí para las relaciones sentimentales eternas.