Cruzo el parque del Retiro ya de noche. Llego a un pequeño estanque rectangular donde viven unos patos. Se ha helado la capa superior, abajo ves inmóviles las hojas caídas. Tiro una monedita que rebota, en medio del silencio hace "clin clin clin" hasta pararse en medio del estanque. Los patos, refugiados en su caseta, me ignoran.
Ando un poco más. Hay otro estanque, cerca de la calle, pero aquí no ha helado: en él desemboca una catarata, supongo que el agua está muy fría, pero al estar en movimiento no se hiela, no creo que lo haga en toda la noche.
Se me ocurre una metáfora barata. El agua del estanque es tu alma. Si ese agua se encierra en si misma, cuando venga el invierno de tu vida se congelará, encerrada en si misma, y todo detrás de ella parecerá muerto. Pero si permites que Dios entre en ella, como la catarata, aunque sea en poca cantidad, nunca llegará a estar muerta del todo, siempre tendrá un poco de movimiento que le permitirá aguantar el frío de la noche de la vida, hasta que llegue el amanecer.
Fuera del parque, los coches corrían bajo las luces de Navidad.
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lunes, 21 de diciembre de 2009
lunes, 14 de diciembre de 2009
Sorpresa
Pese al cambio climático,
pese al calentamiento global,
¡¡nieva -inesperadamente- en Madrid!!
pese al calentamiento global,
¡¡nieva -inesperadamente- en Madrid!!
viernes, 27 de noviembre de 2009
Moscosos
Dos mañanas felices de moscosos (1), libre por el centro de Madrid.
Empieza a hacer malo, llueve ligeramente.
Cola en el Gobierno Militar, la mitad son emigrantes sudamericanos en busca de trabajo. Cola en el Ministerio de Justicia, la mitad son -de nuevo- emigrantes sudamericanos en busca de papeles.
Avanza la virtud en Madrid: han cerrado un sex-shop en la Calle Mayor, han puesto una tienda de recuerdos, sevillanas bailando flamenco, paellas magnéticas y estatuas de Cibeles.
Muerte y vida: paso frente a la papelería donde encargamos los recordatorios de los difuntos de la familia, paso frente a la Catedral Militar en la que se casó uno de mis hermanos.
Por el cielo plomizo hay bandas de pájaros grandes que huyen -por fin- a África, formando como una gran cuña.
En la Catedral, solo. Un sacristán joven me mira con sospecha cada vez que nos cruzamos.
En una exposición en el Palacio real, solo: la colección de pequeños bronces que atesoraron los Reyes de España durante siglos.
Junto a la Plaza Mayor, un grupo de adolescentes, sin duda fugados del instituto, dudan si entrar en una tienda de bocadillos en cuyo escaparate pone (con letras enormes) "Bocata de calamares: 2,30 euros". Uno se asoma, pregunta "perdone, cuánto cuesta un bocata de calamares" "2,30 euros" "ah, gracias" y se van, confusos.
Manifestación ridícula de los bomberos de Madrid, en bici, con sus cascos brillantes, daban un poco de risa, tan grandes sobre sus pequeñas bicis.
Visito la librería del Círculo de Bellas Artes, recuerdo la frase de no sé quién: se publican demasiados libros.
En el Parque del Retiro, en el gran lago cuadrado, los patos aterrizan planeando, los peces rojos saltan desde lo profundo, un árabe toca cosas tristes en un acordeón. Voy a ver los pavos reales, tengo suerte y despliegan los plumajes.
Soy feliz.
..........
(1) "Moscosos": días que los funcionarios españoles podemos coger sin tener que justificar para qué los queremos y que ha degenerado en más días de vacaciones, a lo largo del año. Son, una vez más, motivo de escándalo para los empleados de la empresa privada, pero a ver quién se atreve a tocarlos. Toman su nombre del Ministro socialista que lo creó, Javier Moscoso, en torno a 1985.
Empieza a hacer malo, llueve ligeramente.
Cola en el Gobierno Militar, la mitad son emigrantes sudamericanos en busca de trabajo. Cola en el Ministerio de Justicia, la mitad son -de nuevo- emigrantes sudamericanos en busca de papeles.
Avanza la virtud en Madrid: han cerrado un sex-shop en la Calle Mayor, han puesto una tienda de recuerdos, sevillanas bailando flamenco, paellas magnéticas y estatuas de Cibeles.
Muerte y vida: paso frente a la papelería donde encargamos los recordatorios de los difuntos de la familia, paso frente a la Catedral Militar en la que se casó uno de mis hermanos.
Por el cielo plomizo hay bandas de pájaros grandes que huyen -por fin- a África, formando como una gran cuña.
En la Catedral, solo. Un sacristán joven me mira con sospecha cada vez que nos cruzamos.
En una exposición en el Palacio real, solo: la colección de pequeños bronces que atesoraron los Reyes de España durante siglos.
Junto a la Plaza Mayor, un grupo de adolescentes, sin duda fugados del instituto, dudan si entrar en una tienda de bocadillos en cuyo escaparate pone (con letras enormes) "Bocata de calamares: 2,30 euros". Uno se asoma, pregunta "perdone, cuánto cuesta un bocata de calamares" "2,30 euros" "ah, gracias" y se van, confusos.
Manifestación ridícula de los bomberos de Madrid, en bici, con sus cascos brillantes, daban un poco de risa, tan grandes sobre sus pequeñas bicis.
Visito la librería del Círculo de Bellas Artes, recuerdo la frase de no sé quién: se publican demasiados libros.
En el Parque del Retiro, en el gran lago cuadrado, los patos aterrizan planeando, los peces rojos saltan desde lo profundo, un árabe toca cosas tristes en un acordeón. Voy a ver los pavos reales, tengo suerte y despliegan los plumajes.
Soy feliz.
..........
(1) "Moscosos": días que los funcionarios españoles podemos coger sin tener que justificar para qué los queremos y que ha degenerado en más días de vacaciones, a lo largo del año. Son, una vez más, motivo de escándalo para los empleados de la empresa privada, pero a ver quién se atreve a tocarlos. Toman su nombre del Ministro socialista que lo creó, Javier Moscoso, en torno a 1985.
viernes, 30 de octubre de 2009
Madrid
Voy a dar el pésame a un vecino, un vecino intelectual ateo, de los que leen libros contra Dios, su padre ha muerto. Me dice, aliviado, que al menos le dio tiempo a ir a buscar a un confesor para que muriera ayudado.
...
Calor, de nuevo. Muchos árboles tienen aún las hojas verdes; en otros, metáforas de la sociedad, sólo han perdido el color las hojas de la parte alta de la copa.
...
Plancho y plancho y plancho, oigo la radio y el programa me hace olvidar que plancho, plancho muchísimo y se me ocurre que un hombre que nunca dijera "me canso", "lo dejo", sería un hombre invencible, con una voluntad infinita.
...
Copa del Rey, el Real Madrid es arrasado (4-0) por un equipito de 3ª, el Alcorcón. Ya lo avisó San Juan Bautista: "ya está puesta el hacha en el tronco del árbol ...".
...
Tarde de ansiedad, de miedo, por la Iglesia, por la Iglesia en España, por España, por América, por Venezuela, por la Iglesia en Venezuela, por las pensiones en España, por mi pensión, por esto, por aquello, por toda la gente que va al infierno, por toda la gente que va al paro, por octubre que muere. Me calmo al llegar la noche.
...
Concierto flamenco. Tan españolazo que soy y no distingo nada (soleá, tanguillo, malagueña, seguidilla), todo es flamenco.
...
Unos polis han parado el coche de unos rumanos, les cachean, les piden la documentación, "la de verdad". ¿Por qué los polis de la tele siempre tienen glamour y los de tu ciudad parecen oler a sudor y a vino malo?
...
Como todos los años, el sol del octubre cruza las ramas de los árboles, choca contra la espesa contaminación y forma rayos como los de los cuadros de Rubens, rayos que caen sobre ti llenándote de paz.
...
Calor, de nuevo. Muchos árboles tienen aún las hojas verdes; en otros, metáforas de la sociedad, sólo han perdido el color las hojas de la parte alta de la copa.
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Plancho y plancho y plancho, oigo la radio y el programa me hace olvidar que plancho, plancho muchísimo y se me ocurre que un hombre que nunca dijera "me canso", "lo dejo", sería un hombre invencible, con una voluntad infinita.
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Copa del Rey, el Real Madrid es arrasado (4-0) por un equipito de 3ª, el Alcorcón. Ya lo avisó San Juan Bautista: "ya está puesta el hacha en el tronco del árbol ...".
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Tarde de ansiedad, de miedo, por la Iglesia, por la Iglesia en España, por España, por América, por Venezuela, por la Iglesia en Venezuela, por las pensiones en España, por mi pensión, por esto, por aquello, por toda la gente que va al infierno, por toda la gente que va al paro, por octubre que muere. Me calmo al llegar la noche.
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Concierto flamenco. Tan españolazo que soy y no distingo nada (soleá, tanguillo, malagueña, seguidilla), todo es flamenco.
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Unos polis han parado el coche de unos rumanos, les cachean, les piden la documentación, "la de verdad". ¿Por qué los polis de la tele siempre tienen glamour y los de tu ciudad parecen oler a sudor y a vino malo?
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Como todos los años, el sol del octubre cruza las ramas de los árboles, choca contra la espesa contaminación y forma rayos como los de los cuadros de Rubens, rayos que caen sobre ti llenándote de paz.
martes, 13 de octubre de 2009
Feria, Cine, Nóbel, Desfile
(Por orden cronológico)
Voy a la Feria del Libro Antiguo de Madrid, con un bendito calor que nos hace ir en mangas de camisa. ¿Por qué a estas Ferias siempre va gente que no se lava, es esto más intelectual que la limpieza? Los libreros, de toda España, se lamentan de las pocas ventas por la crisis. Aunque los libros son baratos (3 o 4 €) aplico el criterio que ya me impuse hace años: compra sólo lo que vayas a leer ya, en cuanto acabes el libro que lees ahora. La lista que voy haciendo queda recortada de 7 a 1: "Señor ex-ministro", de Luca de Tena, a mis padres les gustó mucho en su día (1976), cuenta con buen humor la vida en la España de los últimos años de Franco (más el drama, intemporal y universal, de cuando uno es cesado y pasa a ser nadie).
...
Voy al cine a ver Malditos bastardos, de Tarantino, muy violenta pero maravillosa como una obra de Shakespeare. Al igual que en las tragedias del inglés, hay largos diálogos que no pretenden dar datos sino simplemente estar ahí, frase a frase, como cuando tú hablas con tu vecino o tu primo, sin contaros nada importante. Esto explica que la peli dure 2 horas y media.
...
No puedo decir nada original sobre el ridículo Nóbel a Obama, a San Obama Mesías. La gente pierde la fe en Dios, la traslada a ciertos hombres y salen cosas patéticas como ésta. ¿Puedes fiarte de un político al inicio de su mandato, incluso aunque le hayas votado, puedes creer que no se estropeará con el paso de los años? Yo no. Siento compasión y vergüenza por la sociedad contemporánea.
...
Veo el desfile de la Fiesta Nacional ... ¡desde mi casa! Estoy leyendo con la ventana abierta (¡calor!), suena un zumbido, me asomo, empiezan a pasar escuadrillas de aviones, en grupos de 3, en grupos de 5, formando como una flecha, perfectos, y luego pesadas manadas de helicópteros, todos van dando un gran rodeo para ir a su sitio en el desfile.
Ni siquiera yo he puesto la bandera en la ventana.
Voy a la Feria del Libro Antiguo de Madrid, con un bendito calor que nos hace ir en mangas de camisa. ¿Por qué a estas Ferias siempre va gente que no se lava, es esto más intelectual que la limpieza? Los libreros, de toda España, se lamentan de las pocas ventas por la crisis. Aunque los libros son baratos (3 o 4 €) aplico el criterio que ya me impuse hace años: compra sólo lo que vayas a leer ya, en cuanto acabes el libro que lees ahora. La lista que voy haciendo queda recortada de 7 a 1: "Señor ex-ministro", de Luca de Tena, a mis padres les gustó mucho en su día (1976), cuenta con buen humor la vida en la España de los últimos años de Franco (más el drama, intemporal y universal, de cuando uno es cesado y pasa a ser nadie).
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Voy al cine a ver Malditos bastardos, de Tarantino, muy violenta pero maravillosa como una obra de Shakespeare. Al igual que en las tragedias del inglés, hay largos diálogos que no pretenden dar datos sino simplemente estar ahí, frase a frase, como cuando tú hablas con tu vecino o tu primo, sin contaros nada importante. Esto explica que la peli dure 2 horas y media.
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No puedo decir nada original sobre el ridículo Nóbel a Obama, a San Obama Mesías. La gente pierde la fe en Dios, la traslada a ciertos hombres y salen cosas patéticas como ésta. ¿Puedes fiarte de un político al inicio de su mandato, incluso aunque le hayas votado, puedes creer que no se estropeará con el paso de los años? Yo no. Siento compasión y vergüenza por la sociedad contemporánea.
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Veo el desfile de la Fiesta Nacional ... ¡desde mi casa! Estoy leyendo con la ventana abierta (¡calor!), suena un zumbido, me asomo, empiezan a pasar escuadrillas de aviones, en grupos de 3, en grupos de 5, formando como una flecha, perfectos, y luego pesadas manadas de helicópteros, todos van dando un gran rodeo para ir a su sitio en el desfile.
Ni siquiera yo he puesto la bandera en la ventana.
lunes, 5 de octubre de 2009
Madrid 2009
Madrid es una de las mejores ciudades del mundo, ojalá todos la conozcáis algún día, pero ese tipo, el alcalde Gallardón, la ha convertido en un sitio duro para vivir. La Olimpiada que perdimos el viernes pasado hubiera sido el culmen de la degradación, todos habríamos tenido que huir, mi blog pasaría a ser EnToledo o EnSegovia.
¿Te imaginas que hay una guerra y que cien aviones bombardean tu ciudad y destruyen todo? Eso es Madrid. Si yo no fuera tan vago haría de vez en cuando fotos de las calles abiertas, de las aceras arrancadas, de los árboles talados, y los publicaría aquí, y vosotros diríais "Qué tristes fotos de cuando acabó la Guerra Civil en Madrid". El problema es que no serían de entonces, sino de ahora. El chiste famoso: "¿A usted le gusta Madrid?" "Cuando esté terminada, sí". Eso es: Madrid, ciudad de muchos siglos, sigue siendo, con ese señor, una ciudad sin terminar, abierta. ¿Por qué ese amor a las obras públicas inútiles, molestas? Adivina alguna razón maliciosa.
Se podría decir "Hace obras porque los servicios públicos funcionan bien, porque sobra el dinero". No es así. Ya conocéis los atrasos y los problemas con los autobuses o el metro. Gracias a Dios, sólo una vez tuve que llamar a la policía municipal, por una fiesta nocturna de unos vecinos. Era la 1 o las 2 de la madrugada. Me salió un contestador, "Estamos ocupados, espere un momento, enseguida le atenderemos", no me dio la gana colgar, yo pago mis impuestos, sonó música, salió el contestador, sonó música, ..., así 18 minutos, lo sé porque tenía al lado el despertador, si llego a llamar porque hay un asesino en mi casa ahora no estaría escribiendo esto.
Lo más indignante: los impuestos. Quiso la buena suerte que justo una semana antes de la votación del COI, el viernes anterior, me llegaran dos cartitas: la del impuesto municipal, 364 €, y la del nuevo impuesto de basuras, 94 €. "Enhorabuena- dirá alguien -van a empezar a recogerte las basuras, ya no tendrás que quemarlas en el patio". No, no es así, yo no tengo patio y las basuras siempre las han recogido, las pagábamos en el impuesto general, es como si ahora hacen otro impuesto por el alumbrado público, otro por la policía, otro por los jardines municipales. Si sumas esas dos cifras (= 458 €) y lo comparas con lo que pague el año pasado (330 €) comprendes que pago un 33% más, eso en tiempo de crisis. Al menos tengo suerte: vivo en un barrio de clase media, si llego a vivir en uno rico hubiera tenido que vender mi sofá para pagarlos. Lo más divertido es que estos abusos no impiden que Madrid sea la ciudad con más deuda de toda España y casi de toda Europa, 8 mil millones de €, casi billón y medio de pesetas, unos 3.000 € por cabeza.
En fin, ¿qué decir de la falta de respeto por la libertad de este señor, que va de liberal porque una vez casó a dos gays de su partido? Si vas con tu coche a visitar a alguien a un barrio que no es el tuyo, tendrás que pagar €€€ y poner un tique en tu parabrisas, qué robo, pero a las dos horas tendrás que dejar lo que estés haciendo, por muy divertido que sea, bajar, volver a echar €€€, volver a poner el tique, subir. Imagínate que estás en la opera en el Teatro Real y te pasa esto. ¿No tienes, pues, libertad para estar 5 horas seguidas, sin tener que salir a la calle? No. Y, más cutre aún, la Gestapo de la basura, cada bolsa ha de estar en su cubo vecinal de la basura, la amarilla en el amarilla, las otras en el otro, eso es lógico, pero va a pasar un inspector, de noche, revolviendo en tus bolsas, y si ve una mal puesta en el cubo que no es, hará una foto y te pondrá una multa. ¿Qué seguridad jurídica es esa? ¿Qué pasa si la ha echado uno que vive en otra casa y que nos odia? ¿Habrá de poner un vecino de guardia, uno cada noche, con una pistola, para evitar la multita?
Deuda, impuestos, obras, desorden, caos, ... Todo ello hubiera seguido, multiplicado por 100, si nos hubieran dado las Olimpiadas. "¡Pero Barcelona quedó muy bonita, en 1992!" ¿Qué tiene eso que ver? Barcelona es, o era entonces, una ciudad de comerciantes, que saben bien lo que hacen. Madrid es una ciudad de funcionarios y de políticos, y la Olimpiada que habría salido hubiera sido pesada, espesa, faraónica, más parecida a la de Hitler en 1936 que a la de Barcelona en 1992. Que nadie llore por ello, pues.
Me salió un post como los que odio leer, largo, pesado, sin estructura, poco esculpido, pero quería desahogarme.
Y ahora, tras perder las Olimpiadas, como dijo Ortega y Gasset a los argentinos, "A las cosas, señores, a las cosas" (a las cosas reales, quería decir, quiero decir yo a los de Madrid, a los de España).
¿Te imaginas que hay una guerra y que cien aviones bombardean tu ciudad y destruyen todo? Eso es Madrid. Si yo no fuera tan vago haría de vez en cuando fotos de las calles abiertas, de las aceras arrancadas, de los árboles talados, y los publicaría aquí, y vosotros diríais "Qué tristes fotos de cuando acabó la Guerra Civil en Madrid". El problema es que no serían de entonces, sino de ahora. El chiste famoso: "¿A usted le gusta Madrid?" "Cuando esté terminada, sí". Eso es: Madrid, ciudad de muchos siglos, sigue siendo, con ese señor, una ciudad sin terminar, abierta. ¿Por qué ese amor a las obras públicas inútiles, molestas? Adivina alguna razón maliciosa.
Se podría decir "Hace obras porque los servicios públicos funcionan bien, porque sobra el dinero". No es así. Ya conocéis los atrasos y los problemas con los autobuses o el metro. Gracias a Dios, sólo una vez tuve que llamar a la policía municipal, por una fiesta nocturna de unos vecinos. Era la 1 o las 2 de la madrugada. Me salió un contestador, "Estamos ocupados, espere un momento, enseguida le atenderemos", no me dio la gana colgar, yo pago mis impuestos, sonó música, salió el contestador, sonó música, ..., así 18 minutos, lo sé porque tenía al lado el despertador, si llego a llamar porque hay un asesino en mi casa ahora no estaría escribiendo esto.
Lo más indignante: los impuestos. Quiso la buena suerte que justo una semana antes de la votación del COI, el viernes anterior, me llegaran dos cartitas: la del impuesto municipal, 364 €, y la del nuevo impuesto de basuras, 94 €. "Enhorabuena- dirá alguien -van a empezar a recogerte las basuras, ya no tendrás que quemarlas en el patio". No, no es así, yo no tengo patio y las basuras siempre las han recogido, las pagábamos en el impuesto general, es como si ahora hacen otro impuesto por el alumbrado público, otro por la policía, otro por los jardines municipales. Si sumas esas dos cifras (= 458 €) y lo comparas con lo que pague el año pasado (330 €) comprendes que pago un 33% más, eso en tiempo de crisis. Al menos tengo suerte: vivo en un barrio de clase media, si llego a vivir en uno rico hubiera tenido que vender mi sofá para pagarlos. Lo más divertido es que estos abusos no impiden que Madrid sea la ciudad con más deuda de toda España y casi de toda Europa, 8 mil millones de €, casi billón y medio de pesetas, unos 3.000 € por cabeza.
En fin, ¿qué decir de la falta de respeto por la libertad de este señor, que va de liberal porque una vez casó a dos gays de su partido? Si vas con tu coche a visitar a alguien a un barrio que no es el tuyo, tendrás que pagar €€€ y poner un tique en tu parabrisas, qué robo, pero a las dos horas tendrás que dejar lo que estés haciendo, por muy divertido que sea, bajar, volver a echar €€€, volver a poner el tique, subir. Imagínate que estás en la opera en el Teatro Real y te pasa esto. ¿No tienes, pues, libertad para estar 5 horas seguidas, sin tener que salir a la calle? No. Y, más cutre aún, la Gestapo de la basura, cada bolsa ha de estar en su cubo vecinal de la basura, la amarilla en el amarilla, las otras en el otro, eso es lógico, pero va a pasar un inspector, de noche, revolviendo en tus bolsas, y si ve una mal puesta en el cubo que no es, hará una foto y te pondrá una multa. ¿Qué seguridad jurídica es esa? ¿Qué pasa si la ha echado uno que vive en otra casa y que nos odia? ¿Habrá de poner un vecino de guardia, uno cada noche, con una pistola, para evitar la multita?
Deuda, impuestos, obras, desorden, caos, ... Todo ello hubiera seguido, multiplicado por 100, si nos hubieran dado las Olimpiadas. "¡Pero Barcelona quedó muy bonita, en 1992!" ¿Qué tiene eso que ver? Barcelona es, o era entonces, una ciudad de comerciantes, que saben bien lo que hacen. Madrid es una ciudad de funcionarios y de políticos, y la Olimpiada que habría salido hubiera sido pesada, espesa, faraónica, más parecida a la de Hitler en 1936 que a la de Barcelona en 1992. Que nadie llore por ello, pues.
Me salió un post como los que odio leer, largo, pesado, sin estructura, poco esculpido, pero quería desahogarme.
Y ahora, tras perder las Olimpiadas, como dijo Ortega y Gasset a los argentinos, "A las cosas, señores, a las cosas" (a las cosas reales, quería decir, quiero decir yo a los de Madrid, a los de España).
viernes, 2 de octubre de 2009
Madrid 2016
Queridos amigos:
Yo no quería que dieran la sede olímpica de 2016 a Madrid; no creía (y sigo sin creer) que fuera bueno para nosotros, con los graves problemas que tenemos. Había preparado un post cruel, riéndome del alcalde, alegrándome.
Hasta hace una hora he estado en la Plaza de Oriente, junto al Palacio Real, donde han puesto unas grandes pantallas para seguir la votación. Hemos bailado, hemos cantado, hemos aplaudido, nos hemos asombrado de que Chicago y Tokio cayeran y nosotros llegáramos hasta la final, frente a Río. Por unos largos minutos, mi cabeza sabía que no nos convenía, pero mi corazón deseaba que nos los dieran.
No pudo ser.
Menos mal.
¡¡Nos vemos en Río!!
Yo no quería que dieran la sede olímpica de 2016 a Madrid; no creía (y sigo sin creer) que fuera bueno para nosotros, con los graves problemas que tenemos. Había preparado un post cruel, riéndome del alcalde, alegrándome.
Hasta hace una hora he estado en la Plaza de Oriente, junto al Palacio Real, donde han puesto unas grandes pantallas para seguir la votación. Hemos bailado, hemos cantado, hemos aplaudido, nos hemos asombrado de que Chicago y Tokio cayeran y nosotros llegáramos hasta la final, frente a Río. Por unos largos minutos, mi cabeza sabía que no nos convenía, pero mi corazón deseaba que nos los dieran.
No pudo ser.
Menos mal.
¡¡Nos vemos en Río!!
martes, 15 de septiembre de 2009
Septiembre
Pillo un resfriado porque no me da la gana aceptar que ya se ha acabado el verano y sigo durmiendo con la ventana abierta.
En el autobús, en Misa, por la calle, la gente me mira aterrada cuando estornudo, piensan que soy un agente secreto de la gripe A.
En el autobús, en Misa, por la calle, la gente me mira aterrada cuando estornudo, piensan que soy un agente secreto de la gripe A.
viernes, 11 de septiembre de 2009
La ludópata (y II)
¿Te has cruzado alguna vez por la calle con Martín Fierro, con Sherlock Holmes, con madame Bovary, con Sancho Panza? En ese caso ¿te ha dado miedo?
Hoy, al llegar al café de la ludópata, coincidí con ella, que llegaba. Me puse un poco nervioso. Le cedí el paso, ella me sonrió, pasó, me sujetó la puerta, le sonreí, pasé, entré temeroso de que me dijera "Oye, desgraciao, yo no soy como me pusiste en ese post tan malo". Pero no, no dijo nada y se fue a su ceremonia.
De alguna forma, tras salir en mi blog ella ya ha transmutado su naturaleza, ya no es (sólo) una señora de verdad que vive en Madrid, sino un personaje literario, igual que vosotros, en este caso concreto, ya no sois (sólo) blogamigos sino seres presentes en Madrid, en mi cafetería, en mi cabeza: cuando el billete de 50 € pasó ante mis ojos me acordé de la tía rica de Alemamá; cuando empezó a caer el JB en la copa recordé la mención de Juan Ignacio al puritanismo ; cuando al salir la vi tan concentrada en la maquinita pensé en la reflexión de Alejops sobre la virtud.
Todo se transforma, gracias al blog.
...
(Hummm... Mientras venía el autobús repasé la escena, y me imaginé que a lo mejor ella también tiene su blog, y que a lo mejor antes de ayer escribió un post sobre mí, "El tipo aburrido (I)", "Todos los días que voy a jugar entra un tipo aburrido, de traje aburrido, seguro que es funcionario, pide siempre el mismo tipo de café, mira siempre igual la tele, dice lo mismo al camarero ... Su vida debe ser tan tediosa como esos 5 minutos del café".
A lo mejor, al cruzarnos en la entrada, también ella se acordó de su post, también ella se puso nerviosa)
Hoy, al llegar al café de la ludópata, coincidí con ella, que llegaba. Me puse un poco nervioso. Le cedí el paso, ella me sonrió, pasó, me sujetó la puerta, le sonreí, pasé, entré temeroso de que me dijera "Oye, desgraciao, yo no soy como me pusiste en ese post tan malo". Pero no, no dijo nada y se fue a su ceremonia.
De alguna forma, tras salir en mi blog ella ya ha transmutado su naturaleza, ya no es (sólo) una señora de verdad que vive en Madrid, sino un personaje literario, igual que vosotros, en este caso concreto, ya no sois (sólo) blogamigos sino seres presentes en Madrid, en mi cafetería, en mi cabeza: cuando el billete de 50 € pasó ante mis ojos me acordé de la tía rica de Alemamá; cuando empezó a caer el JB en la copa recordé la mención de Juan Ignacio al puritanismo ; cuando al salir la vi tan concentrada en la maquinita pensé en la reflexión de Alejops sobre la virtud.
Todo se transforma, gracias al blog.
...
(Hummm... Mientras venía el autobús repasé la escena, y me imaginé que a lo mejor ella también tiene su blog, y que a lo mejor antes de ayer escribió un post sobre mí, "El tipo aburrido (I)", "Todos los días que voy a jugar entra un tipo aburrido, de traje aburrido, seguro que es funcionario, pide siempre el mismo tipo de café, mira siempre igual la tele, dice lo mismo al camarero ... Su vida debe ser tan tediosa como esos 5 minutos del café".
A lo mejor, al cruzarnos en la entrada, también ella se acordó de su post, también ella se puso nerviosa)
martes, 8 de septiembre de 2009
La ludópata (I)
Todos los vicios son censurables, aunque la mayoría sean divertidos; entre estos últimos creo que no está la ludopatía, la ludopatía cutre de las tragaperras.
En la cafetería en la que paro de camino al trabajo hay una ludópata, una señora de unos 60 años, de clase media. Todos los días llega, saluda al camarero (Pedro), pide que le active la máquina del tabaco, compra una cajetilla mientras el camarero le pone su guisky (JB), le da al camarero un billete de 50 € [39.000 pesos chilenos, 275 pesos argentinos], él le da dos de 20, uno de 5 y monedas, y entre sorbito y sorbito y entre calada y calada empieza a echar en la maquinita las monedas, luego las monedas que le da a cambio del billete de 5 euros, luego las que le da por el primer billete de 20, ...
No la veo todos los días: eso le costaría 50 € * 5 días laborables * 4 semanas = 1.000 € mensuales, el sueldo medio en España, y no tiene aspecto de rica.
Me voy un poco triste pensando en lo que ella podría hacer con esos 50 € diarios, cosas más divertidas o más santas que las partiditas de la maquinita.
¿En qué los emplearías tú?
En la cafetería en la que paro de camino al trabajo hay una ludópata, una señora de unos 60 años, de clase media. Todos los días llega, saluda al camarero (Pedro), pide que le active la máquina del tabaco, compra una cajetilla mientras el camarero le pone su guisky (JB), le da al camarero un billete de 50 € [39.000 pesos chilenos, 275 pesos argentinos], él le da dos de 20, uno de 5 y monedas, y entre sorbito y sorbito y entre calada y calada empieza a echar en la maquinita las monedas, luego las monedas que le da a cambio del billete de 5 euros, luego las que le da por el primer billete de 20, ...
No la veo todos los días: eso le costaría 50 € * 5 días laborables * 4 semanas = 1.000 € mensuales, el sueldo medio en España, y no tiene aspecto de rica.
Me voy un poco triste pensando en lo que ella podría hacer con esos 50 € diarios, cosas más divertidas o más santas que las partiditas de la maquinita.
¿En qué los emplearías tú?
jueves, 3 de septiembre de 2009
País violento
España, país de hombres violentos. Siempre lo hemos sido, sin saber por qué: la pobreza, el clima duro, la fiesta de los toros, el exceso de aceite y de ajo en la comida, la importancia del honor, ...
Cogí el autobús para ir al trabajo, lo llevaba un conductor habitualmente amable y paciente. Al poco, un coche lujoso se le cruzó en el camino, pues quería entrar en el garaje de una casa. El autobusero hubo de frenar en seco. Abrió la puerta y empezó a gritar, "¡Hijodeputa, cabrón, tendría que haberte arrollado y haberte matado!". Se quedó mirando fijamente al coche, ya a la puerta del garaje, y de repente pegó un salto y bajó del autobús, gritando más fuerte: "Hijodeputa, cabrón, el dedo se lo metes a tu madre por ahí". Creo, sinceramente, que si el coche no se llega a meter corriendo en el garaje, hubiera pegado a su dueño.
Se subió gritándonos, "Qué cobarde, qué hijodeputa, qué cobarde", ninguno de los pasajeros nos atrevimos a decir nada. Es fácil imaginar el estado en el que fue durante el viaje, saltándose semáforos en rojo, bocinando a todo el mundo, riñendo a los que subían, invadiendo el carril contrario para adelantar incluso en zonas prohibidas. Respiré tranquilo al llegar a mi parada.
"Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la Tierra".
..............
Leo con pasión la historia de la República y de la Guerra Civil españolas, de Hugh Thomas, un libro escrito por un inglés para lectores ingleses. Llego al 18 de julio de 1936, cuando empezó la Guerra, con las atrocidades cometidas en todos los sitios en los primeros días: cómo en los pueblos fieles a la República se torturó y asesinó a los párrocos, a los frailes, a los ricos, y cómo en los pueblos en que ganó enseguida el Alzamiento de Franco se hizo lo mismo con los sindicalistas o los liberales. El autor se recrea en el detalle, y luego explica el espanto que todo esto provocó en los extranjeros (empresarios, cónsules, periodistas) que estaban en aquellos días en España: ¿cómo un país europeo del siglo XX podía tener tanto odio, tanto afán de sangre?
Cogí el autobús para ir al trabajo, lo llevaba un conductor habitualmente amable y paciente. Al poco, un coche lujoso se le cruzó en el camino, pues quería entrar en el garaje de una casa. El autobusero hubo de frenar en seco. Abrió la puerta y empezó a gritar, "¡Hijodeputa, cabrón, tendría que haberte arrollado y haberte matado!". Se quedó mirando fijamente al coche, ya a la puerta del garaje, y de repente pegó un salto y bajó del autobús, gritando más fuerte: "Hijodeputa, cabrón, el dedo se lo metes a tu madre por ahí". Creo, sinceramente, que si el coche no se llega a meter corriendo en el garaje, hubiera pegado a su dueño.
Se subió gritándonos, "Qué cobarde, qué hijodeputa, qué cobarde", ninguno de los pasajeros nos atrevimos a decir nada. Es fácil imaginar el estado en el que fue durante el viaje, saltándose semáforos en rojo, bocinando a todo el mundo, riñendo a los que subían, invadiendo el carril contrario para adelantar incluso en zonas prohibidas. Respiré tranquilo al llegar a mi parada.
"Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la Tierra".
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Leo con pasión la historia de la República y de la Guerra Civil españolas, de Hugh Thomas, un libro escrito por un inglés para lectores ingleses. Llego al 18 de julio de 1936, cuando empezó la Guerra, con las atrocidades cometidas en todos los sitios en los primeros días: cómo en los pueblos fieles a la República se torturó y asesinó a los párrocos, a los frailes, a los ricos, y cómo en los pueblos en que ganó enseguida el Alzamiento de Franco se hizo lo mismo con los sindicalistas o los liberales. El autor se recrea en el detalle, y luego explica el espanto que todo esto provocó en los extranjeros (empresarios, cónsules, periodistas) que estaban en aquellos días en España: ¿cómo un país europeo del siglo XX podía tener tanto odio, tanto afán de sangre?
sábado, 18 de julio de 2009
Nueva York en Madrid
Subo por una calle ancha, muy en cuesta, camino de Callao. Una de la tarde, 40 grados.
En la acera en cuesta hay una enorme rejilla de la que sale aire, y sobre la rejilla, tumbado, con los brazos en cruz como un Cristo de Nigeria, un niño negro-negro, totalmente inmóvil. Me asusto, ¿estará muerto? Abre los ojos, ve mi cara de miedo y me sonríe con unos dientes blancos como la nata. Le saludo con la mano.
Sigo paseando hacia los rascacielos de la Gran Vía, los primeros que hubo en Madrid.
En la acera en cuesta hay una enorme rejilla de la que sale aire, y sobre la rejilla, tumbado, con los brazos en cruz como un Cristo de Nigeria, un niño negro-negro, totalmente inmóvil. Me asusto, ¿estará muerto? Abre los ojos, ve mi cara de miedo y me sonríe con unos dientes blancos como la nata. Le saludo con la mano.
Sigo paseando hacia los rascacielos de la Gran Vía, los primeros que hubo en Madrid.
jueves, 9 de julio de 2009
En la tintorería
Noté algo raro al recoger los pantalones. "¿No te llevas también la manta?" [de la cama], me preguntó la tintorera con cierta ansiedad. "No, voy cargado, vendré otro día". "Ah, vale". Pareció quedar desilusionada, y esto me sorprendió.
Intuí que era mejor volver pronto. Ella hablaba con una clienta, me atendió la adjunta, pero al verme con la manta interrumpió su charla y me dijo, muy contenta: "¡Te cosí los bordes!" [gratis]. Sonreí. Cuando se la dejé para la limpieza de verano, ella se dio cuenta de que los bordes iban descosidos, me lo hizo notar y yo, con mi habitual torpeza para improvisar, respondí "Da igual, sólo la uso yo".
Salí muy contento de la tienda, recordando una España mejor en que nos hacíamos favores unos a otros, sin estar tan atentos a dónde llega mi obligación, en dónde acaban mis deberes.
Intuí que era mejor volver pronto. Ella hablaba con una clienta, me atendió la adjunta, pero al verme con la manta interrumpió su charla y me dijo, muy contenta: "¡Te cosí los bordes!" [gratis]. Sonreí. Cuando se la dejé para la limpieza de verano, ella se dio cuenta de que los bordes iban descosidos, me lo hizo notar y yo, con mi habitual torpeza para improvisar, respondí "Da igual, sólo la uso yo".
Salí muy contento de la tienda, recordando una España mejor en que nos hacíamos favores unos a otros, sin estar tan atentos a dónde llega mi obligación, en dónde acaban mis deberes.
viernes, 3 de julio de 2009
Julio: blablablabla
¿Para qué decir nada sobre Honduras, si ya hay quien lo ha dicho perfecto?
Vivan los pueblos que defienden su libertad,
vergüenza a los gobiernos (como el español) muy valientes para retirar al Embajador en Tegucigalpa, pero no al de Teherán, al de Pekín, al de La Habana, al de Moscú.
...
Huyo del calor de Madrid, visito a unos amigos en la montaña cercana. En medio de la velada llega su nieto. El niño es un amor, como de anuncio de colegio de élite, con pelo dorado como el trigo dorado, con naricilla perfecta, guapo. Al principio me huye, se pone en la otra punta de la mesa y mira fijamente su plato. Luego coge confianza y me cuenta su visita al zoo, sus baños en la piscina, sus dibujos de la tele.
Me fui un poco triste, la verdad: cuando su madre se quedó embarazada decidió, firmemente, abortarlo. Sólo la presión desesperada de su hombre logró evitarlo. ¿Se acordará ella ahora de aquella decisión? ¿Le dará vértigo recordar aquel momento?
...
"Sostengo la tesis (falsa) de que si uno anda suficiente rato por Madrid acaba viendo siempre algo extraordinario".
De noche voy en el 14 y al pasar frente al Museo del Prado hay un gran despliegue de luces azules (la policía) y de luces naranjas (las ambulancias), gente mirando y un tremendo atasco.
Hoy leo en el periódico que dos motoristas en una moto arrollaron en el paso de cebra a dos hermanas, y que todos están graves, más o menos graves.
Si no se curan, si alguno muere, recordaré siempre esta escena y este post al cruzar ese paso.
....
Las agencias internacionales de calificación financiera revisan la situación de los bancos y cajas españoles, empeoran el nivel de todos ellos y hacen una tabla ordenándoles de mejor a peor. Busco mi Caja, donde hace meses yo tenía todos mi ahorros y ahora sólo parte: es la última de la tabla, la peor clasificada, la más expuesta a la quiebra. Me asusto. Saco parte de lo ahorrado y paseo por Madrid como un rico de pueblo, temeroso de que se me acerque alguien con rayos x en los ojos.
...
Mi jefe deniega las vacaciones de los dos secretarios del Servicio. Ellos van al médico (cada uno al suyo, claro) y les dan la baja indefinida por depresión. El Servicio se queda paralizado, sin manos que hagan las cosas.
¡¡Viva la Administración española!!
Vivan los pueblos que defienden su libertad,
vergüenza a los gobiernos (como el español) muy valientes para retirar al Embajador en Tegucigalpa, pero no al de Teherán, al de Pekín, al de La Habana, al de Moscú.
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Huyo del calor de Madrid, visito a unos amigos en la montaña cercana. En medio de la velada llega su nieto. El niño es un amor, como de anuncio de colegio de élite, con pelo dorado como el trigo dorado, con naricilla perfecta, guapo. Al principio me huye, se pone en la otra punta de la mesa y mira fijamente su plato. Luego coge confianza y me cuenta su visita al zoo, sus baños en la piscina, sus dibujos de la tele.
Me fui un poco triste, la verdad: cuando su madre se quedó embarazada decidió, firmemente, abortarlo. Sólo la presión desesperada de su hombre logró evitarlo. ¿Se acordará ella ahora de aquella decisión? ¿Le dará vértigo recordar aquel momento?
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"Sostengo la tesis (falsa) de que si uno anda suficiente rato por Madrid acaba viendo siempre algo extraordinario".
De noche voy en el 14 y al pasar frente al Museo del Prado hay un gran despliegue de luces azules (la policía) y de luces naranjas (las ambulancias), gente mirando y un tremendo atasco.
Hoy leo en el periódico que dos motoristas en una moto arrollaron en el paso de cebra a dos hermanas, y que todos están graves, más o menos graves.
Si no se curan, si alguno muere, recordaré siempre esta escena y este post al cruzar ese paso.
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Las agencias internacionales de calificación financiera revisan la situación de los bancos y cajas españoles, empeoran el nivel de todos ellos y hacen una tabla ordenándoles de mejor a peor. Busco mi Caja, donde hace meses yo tenía todos mi ahorros y ahora sólo parte: es la última de la tabla, la peor clasificada, la más expuesta a la quiebra. Me asusto. Saco parte de lo ahorrado y paseo por Madrid como un rico de pueblo, temeroso de que se me acerque alguien con rayos x en los ojos.
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Mi jefe deniega las vacaciones de los dos secretarios del Servicio. Ellos van al médico (cada uno al suyo, claro) y les dan la baja indefinida por depresión. El Servicio se queda paralizado, sin manos que hagan las cosas.
¡¡Viva la Administración española!!
miércoles, 1 de julio de 2009
Julio
Comienza julio, el mejor mes del año.
...
En el autobús va un conductor nuevo que no se sabe el trayecto que lleva cara de susto. La señora en primera fila le va indicando ahora a la derecha ahora de frente ahora a la izquierda, qué será de él cuando ella se baje? Se pasa las paradas, los viajeros han de reclamarlas a gritos, sin mayor violencia.
Te recuerda el joven conductor a alguien????
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En el autobús va un conductor nuevo que no se sabe el trayecto que lleva cara de susto. La señora en primera fila le va indicando ahora a la derecha ahora de frente ahora a la izquierda, qué será de él cuando ella se baje? Se pasa las paradas, los viajeros han de reclamarlas a gritos, sin mayor violencia.
Te recuerda el joven conductor a alguien????
viernes, 26 de junio de 2009
En el tren
Hoy voy al trabajo en tren: he de comprar billetes en la estación de Atocha. El celular de la chica que me atiende no deja de vibrar, qué nervios.
Espero el tren en el andén 4. A muy pocos metros, en el andén 2, murieron 34 personas el 11 de marzo de 2004 en muy pocos segundos. No hay ni placa ni flores ni nada, los hombres y las sociedades necesitan olvidar para seguir adelante. Dos chicas ríen ahí.
El tren pasa al lado de una casa, la casa tiene un gran alero blanco, bajo ese alero blanco estuve yo anoche en una terraza tomando una cerveza, miré ese alero blanco y pensé "si ahora se cae, me voy de cabeza al cielo".
El tren pasa al lado de una comisaría de policía, aquí vino un niño emigrante sudamericano de la parroquia a poner una denuncia, me lo contaba luego como algo heroico, como un viaje a la Antártida, asustado; los polis no les hicieron ningún caso.
El tren cruza barrios viejos, humildes, que iban siendo demolidos para hacer casas nuevas; la crisis ha parado todo, las flores crecen en los solares abandonados.
Voy cantando para mí: "Im bad, im bad, tarata tata ...". Yo era más de Madonna que de Michael Jackson, eso no impide que su muerte me impresione. "Si hubiera sido un hombre resignado, si hubiera aceptado su raza, si no hubiera buscado afectos raros, habría llegado a los 80, habría seguido componiendo grandes cosas, habría sido feliz".
Voy contento. Hoy es San Josemaría Escrivá, hoy es un día distinto, hoy es fiesta, hoy iré a Misa en la Basílica Pontificia de San Miguel.
Espero el tren en el andén 4. A muy pocos metros, en el andén 2, murieron 34 personas el 11 de marzo de 2004 en muy pocos segundos. No hay ni placa ni flores ni nada, los hombres y las sociedades necesitan olvidar para seguir adelante. Dos chicas ríen ahí.
El tren pasa al lado de una casa, la casa tiene un gran alero blanco, bajo ese alero blanco estuve yo anoche en una terraza tomando una cerveza, miré ese alero blanco y pensé "si ahora se cae, me voy de cabeza al cielo".
El tren pasa al lado de una comisaría de policía, aquí vino un niño emigrante sudamericano de la parroquia a poner una denuncia, me lo contaba luego como algo heroico, como un viaje a la Antártida, asustado; los polis no les hicieron ningún caso.
El tren cruza barrios viejos, humildes, que iban siendo demolidos para hacer casas nuevas; la crisis ha parado todo, las flores crecen en los solares abandonados.
Voy cantando para mí: "Im bad, im bad, tarata tata ...". Yo era más de Madonna que de Michael Jackson, eso no impide que su muerte me impresione. "Si hubiera sido un hombre resignado, si hubiera aceptado su raza, si no hubiera buscado afectos raros, habría llegado a los 80, habría seguido componiendo grandes cosas, habría sido feliz".
Voy contento. Hoy es San Josemaría Escrivá, hoy es un día distinto, hoy es fiesta, hoy iré a Misa en la Basílica Pontificia de San Miguel.
sábado, 13 de junio de 2009
Junio
Voy al Jardín Botánico. Un gato duerme la siesta entre árboles frescos, de vez en cuando golpea al aire con las patas o el rabo. Los pajaritos respetan su sueño.
...
Voy a la biblioteca pública. Un gran cartel en la entrada: "Al no funcionar el aire acondicionado, esta tarde sólo abre la sección infantil". Y añaden los funcionarios, con malicia: "Hay hojas de reclamaciones a disposición de los señores lectores". Le pido explicaciones al guardia de seguridad; me pone la mano en el hombro y me dice "Pero venga usted por las mañanas, hombre, con la fresca".
...
Paseo por Madrid a las 4 de la tarde, sin una nube en el cielo. Todo el mundo va por la acera de la sombra, yo por la del sol, como hoy no he quedado con nadie me puedo permitir el lujo de sudar; me compro una botellita de agua, así que logro sudar todavía más. El asfalto brilla por el sol de muerte.
Cuando por la noche me quito la camisa, la huelo y siento "¡por fin, el verano!".
...
Empiezo a dormir con la ventana abierta. Esto para mí es algo importante. Vivo solo, ya sabéis, por lo que en las noches de invierno en mi casa hay un silencio de cementerio, que a veces me da hasta miedo. Por eso ahora, al llegar el verano, como mi dormitorio da al patio interior de vecinos, es como volver a los campamentos de la infancia. ¿Te acuerdas que aunque en tu tienda todos durmieran, siempre había alguien lejos que tosía o se reía? Aquí igual. Aunque tenga insomnio, aunque no pueda dormir por el calor, cada rato hay un vecino que tose, otro que dice "ay", el perro de la vecina gruñe, un niño gime y se calla enseguida.
Por fin, el verano.
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Voy a la biblioteca pública. Un gran cartel en la entrada: "Al no funcionar el aire acondicionado, esta tarde sólo abre la sección infantil". Y añaden los funcionarios, con malicia: "Hay hojas de reclamaciones a disposición de los señores lectores". Le pido explicaciones al guardia de seguridad; me pone la mano en el hombro y me dice "Pero venga usted por las mañanas, hombre, con la fresca".
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Paseo por Madrid a las 4 de la tarde, sin una nube en el cielo. Todo el mundo va por la acera de la sombra, yo por la del sol, como hoy no he quedado con nadie me puedo permitir el lujo de sudar; me compro una botellita de agua, así que logro sudar todavía más. El asfalto brilla por el sol de muerte.
Cuando por la noche me quito la camisa, la huelo y siento "¡por fin, el verano!".
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Empiezo a dormir con la ventana abierta. Esto para mí es algo importante. Vivo solo, ya sabéis, por lo que en las noches de invierno en mi casa hay un silencio de cementerio, que a veces me da hasta miedo. Por eso ahora, al llegar el verano, como mi dormitorio da al patio interior de vecinos, es como volver a los campamentos de la infancia. ¿Te acuerdas que aunque en tu tienda todos durmieran, siempre había alguien lejos que tosía o se reía? Aquí igual. Aunque tenga insomnio, aunque no pueda dormir por el calor, cada rato hay un vecino que tose, otro que dice "ay", el perro de la vecina gruñe, un niño gime y se calla enseguida.
Por fin, el verano.
martes, 12 de mayo de 2009
Viejos en el balcón
Paso por la terraza (1) en la que en primaveras y veranos pasados quedaba con mi amiga, la enferma de cáncer. Ya no habrá terraza, ni este año ni ningún otro: ella murió hace meses, y yo no me voy a sentar solo.
Miro a una casa cercana, y ahí están los viejos, él y ella, sentados en su balcón. A mi amiga y a mí nos hacían mucha gracia: gordos, empotrados en el diminuto balconcito de la casa vieja, con los brazos al aire, él con la boina, ella con el pañuelo en la cabeza, hablando y hablando después de tantos años de convivencia, abanicándose con hojas de periódico, viendo pasar a la gente. Es posible, no sé, que mi amiga pensara lo que yo pensé algunas veces: “estos viejos reviejos están ahí en su balcón, pero algún año se morirán, mi amiga y yo seguiremos viniendo aquí pero ellos ya no estarán”.
Me equivoqué.
A lo mejor ellos se fijaron en nosotros, ibamos todas las semanas; a lo mejor se dijeron “esos dos que están ahí se creen que nosotros nos vamos a morir antes que ellos, pero nosotros vamos a aguantar más, que se jodan”; a lo mejor nos han echado en falta esta primavera, y al verme pasar el otro día se dijeran: “¡ya te lo dije yo!”.
((1) Terraza: en España, espacio de acera junto a una cafetería o bar, en la que en el tiempo de calor se ponen mesitas y sillas para uso de la clientela.)
Miro a una casa cercana, y ahí están los viejos, él y ella, sentados en su balcón. A mi amiga y a mí nos hacían mucha gracia: gordos, empotrados en el diminuto balconcito de la casa vieja, con los brazos al aire, él con la boina, ella con el pañuelo en la cabeza, hablando y hablando después de tantos años de convivencia, abanicándose con hojas de periódico, viendo pasar a la gente. Es posible, no sé, que mi amiga pensara lo que yo pensé algunas veces: “estos viejos reviejos están ahí en su balcón, pero algún año se morirán, mi amiga y yo seguiremos viniendo aquí pero ellos ya no estarán”.
Me equivoqué.
A lo mejor ellos se fijaron en nosotros, ibamos todas las semanas; a lo mejor se dijeron “esos dos que están ahí se creen que nosotros nos vamos a morir antes que ellos, pero nosotros vamos a aguantar más, que se jodan”; a lo mejor nos han echado en falta esta primavera, y al verme pasar el otro día se dijeran: “¡ya te lo dije yo!”.
((1) Terraza: en España, espacio de acera junto a una cafetería o bar, en la que en el tiempo de calor se ponen mesitas y sillas para uso de la clientela.)
domingo, 5 de abril de 2009
El 14
¿No te ocurren a veces cosas imposibles? ¿No sientes que estás viviendo un sueño, pero despierto?
Cojo un autobús importante, el 14, el autobús que va por la gran avenida de la Castellana, en dirección al Santiago Bernabeu, a las 8 de la tarde de un día laborable, cuando mucha gente suele volver del trabajo e ir a su casa o a cenar. No va apenas nadie. Pasamos frente a la estación de Atocha, donde los atentados del 11 de marzo; pasamos frente al hotel Nacional y el jardín Botánico. Se va bajando gente y no suben otros nuevos. Cuando llegamos frente al Museo del Prado, me quedo solo.
Me hace gracia la coincidencia: es imposible ir solo en el 14, a las 8 de la tarde de un día laborable. Imposible, nunca me ha ocurrido. Es, seguro, una coincidencia: seguro que en la siguiente parada, en la fuente de Neptuno, se sube gente. Pero no sube nadie. Qué raro.
No sube nadie en Cibeles, ni sube nadie en la Biblioteca Nacional, ni sube nadie en la plaza de Colón, la de las Misas de la Familia. Voy solo, solo. Hay gente esperando en las paradas para otras líneas, pero nadie sube al 14. Insisto: esto es algo imposible a las 8 de la tarde. No hay fútbol ni ningún programa especial en la tele que justifique esto.
Iré solo el resto del camino, hasta pasar más allá del Santiago Bernabeu, donde siempre suben y bajan extranjeros que van a ver el estadio. Hoy no, y cuando yo me bajo el autobús parte solo, sólo con el conductor.
Me hago dos preguntas, que aún hoy no me he podido responder:
1ª- ¿Me habrá querido Dios decir algo con este pequeño milagro?
2ª- ¿Qué cuento podría escribir con la condición de no meter más viajeros?
Cojo un autobús importante, el 14, el autobús que va por la gran avenida de la Castellana, en dirección al Santiago Bernabeu, a las 8 de la tarde de un día laborable, cuando mucha gente suele volver del trabajo e ir a su casa o a cenar. No va apenas nadie. Pasamos frente a la estación de Atocha, donde los atentados del 11 de marzo; pasamos frente al hotel Nacional y el jardín Botánico. Se va bajando gente y no suben otros nuevos. Cuando llegamos frente al Museo del Prado, me quedo solo.
Me hace gracia la coincidencia: es imposible ir solo en el 14, a las 8 de la tarde de un día laborable. Imposible, nunca me ha ocurrido. Es, seguro, una coincidencia: seguro que en la siguiente parada, en la fuente de Neptuno, se sube gente. Pero no sube nadie. Qué raro.
No sube nadie en Cibeles, ni sube nadie en la Biblioteca Nacional, ni sube nadie en la plaza de Colón, la de las Misas de la Familia. Voy solo, solo. Hay gente esperando en las paradas para otras líneas, pero nadie sube al 14. Insisto: esto es algo imposible a las 8 de la tarde. No hay fútbol ni ningún programa especial en la tele que justifique esto.
Iré solo el resto del camino, hasta pasar más allá del Santiago Bernabeu, donde siempre suben y bajan extranjeros que van a ver el estadio. Hoy no, y cuando yo me bajo el autobús parte solo, sólo con el conductor.
Me hago dos preguntas, que aún hoy no me he podido responder:
1ª- ¿Me habrá querido Dios decir algo con este pequeño milagro?
2ª- ¿Qué cuento podría escribir con la condición de no meter más viajeros?
miércoles, 25 de marzo de 2009
La servilleta
Lujos de vivir solo,
de ser tu propio amo de casa:
Cojo la servilleta sucia,
la meto en la lavadora,
observo cómo da vueltas,
la saco,
huelo su suave olor a detergente,
la cuelgo fuera,
la toco de vez en cuando para ver cómo se va secando,
la retiro,
huelo su olor a aire,
la plancho con mucho cuidado sin dejar ni una arruga,
huelo su olor a limpio,
la pongo en la mesa cuando todavía está tibia,
he preparado arroz con tinta negra,
me pongo perdido,
mancho mucho la servilleta todavía caliente,
la tiro a la cesta de la ropa sucia.
(Nunca me atrevería a hacerle esto a otra persona)
de ser tu propio amo de casa:
Cojo la servilleta sucia,
la meto en la lavadora,
observo cómo da vueltas,
la saco,
huelo su suave olor a detergente,
la cuelgo fuera,
la toco de vez en cuando para ver cómo se va secando,
la retiro,
huelo su olor a aire,
la plancho con mucho cuidado sin dejar ni una arruga,
huelo su olor a limpio,
la pongo en la mesa cuando todavía está tibia,
he preparado arroz con tinta negra,
me pongo perdido,
mancho mucho la servilleta todavía caliente,
la tiro a la cesta de la ropa sucia.
(Nunca me atrevería a hacerle esto a otra persona)
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