Metáfora española perfecta: en Galicia había una niebla muy espesa cuando Benedicto aterrizó.
En el aeropuerto de Santiago de Compostela fue recibido por los Príncipes. Fue divertido ver a la Princesa Letizia, agnóstica y socialista hasta su boda, agachándose para besar el anillo de Cardenales y Arzobispos. Por allí estaba, muy contento, el Cardenal Rouco, que era Arzobispo de Santiago cuando fue llamado a Madrid, en 1995.
Cruzó Benedicto en su papamóvil los verdes prados gallegos, la ciudad nueva y la ciudad vieja hasta llegar a la Catedral. Saludó al Santísimo Sacramento, saludo a la gente que abarrotaba el templo, saludó a la gente que estaba en la Plaza del Obradoiro, admiró el Pórtico de la Gloria, le pusieron una capita de peregrino (con una concha como la de su escudo), entró por la Puerta Santa, le quitaron la capita de peregrino, bajó a la cripta, rezó ante la tumba del Apóstol, subió, abrazó (discretamente) la imagen, admiró el vuelo del botafumeiro (gran inciensario manejado por varios hombres fuertes), se fue.
(Por la tarde no pude ver la Misa)
...
Al día siguiente Benedicto fue llevado en el papamóvil desde el Palacio Arzobispal de Barcelona (donde había dormido), en la parte vieja de la ciudad, al Templo de la Sagrada Familia que iba a consagrar. Ahí estaban los Reyes, el Presidente del Congreso, el Ministro de Presidencia, el President del gobierno regional, el Alcalde de Barcelona, todas las autoridades menos una, el Presidente Zapatero, que exhibió -una vez más- su bajeza personal y política.
Durante la Misa se realizaron los ritos de consagración del templo, nunca los había visto, me gustaron. El Papa empujó la puerta principal, entregó las llaves al clérigo responsable de la nueva basílica, echó agua bendita, untó con aceite el altar (antes le habían puesto un elegante delantal y unos manguitos para no ensuciar la casulla), mandó a 12 obispos a ungir otras tantas columnas, echó incienso en un brasero sobre el altar (su humo subió hasta las asombrosas cúpulas en forma de girasoles) y encendió la velas del altar. El día era luminoso en Barcelona, el sol entraba por los miles de cristales de colores.
Durante toda la ceremonia se usó generosamente el catalán, un poco más y prohiben el castellano; se salvaron el Padrenuestro (en latín) y el Evangelio y la homilía de Benedicto (en castellano). En ésta, el Papa hizo un hermoso paralelismo entre la construcción del templo que se consagraba, el edificio de la Iglesia y el edificio de la vida espiritual de cada uno de nosotros. Hubo una breve defensa del matrimonio entre hombre y mujer y de la vida.
Tenía gran morbo yo por ver el momento de la Comunión: ¿se acercaría el Presidente del Congreso, pese a haber votado a favor de la Ley del Aborto? No; comulgó de manos del Papa la Reina Sofía, no lo hizo el Rey, y en la fila que se formó sólo había gente normal (monjas y laicos).
...
Por la tarde Benedicto fue a visitar una obra social (Nen Dèu) vinculada al Arzobispado de Barcelona. El Papa fue feliz saludando a niños y jóvenes con síndrome de Down. La locutora explicó que la intención de esta visita fue doble: recordar la obra social que hace la Iglesia española (siempre y especialmente en estos malos momentos) y apoyar a los padres que deciden seguir con el embarazo pese a haberse detectado enfermedades en el feto.
(No pude ver la despedida en el aeropuerto)
lunes, 8 de noviembre de 2010
viernes, 5 de noviembre de 2010
Benedicto en España (I); casualidad
Este fin de semana Benedicto viene a España.
Mañana, sábado, estará en Santiago de Compostela, la maravillosa ciudad gallega, toda piedra, toda granito, toda lluvia. Como un peregrino más en este Año Santo, irá a la Catedral, rezará ante el sepulcro de Santiago y abrazará la imagen del Apostol. Por la tarde celebrará la Misa en la plaza del Obradoiro, con la fachada plateresca de la Catedral a sus espaldas. En plan cursi, diríamos que jamás ha habido mejor retablo para decir la Misa, salvo en la Capilla Sixtina.
(El Año Santo ha sido un gran éxito: el gobierno regional gallego, la Xunta, propuso al Arzobispo que pidiera una dispensa al Papa y que durara un año más, hasta diciembre de 2011; el Prelado no tuvo a bien tramitar la sandez)
El domingo estará en Barcelona, capital de Cataluña, una de las ciudades más bonitas y divertidas de España (después de Madrid, claro). Allí consagrará para el culto el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. La historia de este edificio es bonita. Antonio Gaudí, tras una juventud atea, se volvió un hombre religiosísimo, y dedicó años y años al diseño, la construcción y las imágenes del edifico. Cuando murió, atropellado por un tranvía, la obra quedó (más o menos) abandonada. Hace no muchos años volvió a ponerse en marcha, pese a que muchos (entre ellos, yo) entendían que era mejor dejarla como estaba, en su belleza incompleta. La última vez que estuve en Barcelona quedé horrorizado: el Portal de la Pasión parece decorado con imágenes de marcianos que hubieran invadido la ciudad, y por dentro semeja un museo del art-decó. Benedicto la inaugura sin estar acabada, faltan años de trabajo, si se cumple el proyecto habría que hacer una monstruosa cúpula, más alta que las célebres torres de las portadas.
...
Ha querido la casualidad (o a lo mejor no hay tal, la diplomacia vaticana es astuta y el gobierno español analfabeto) que la visita comience el día en que celebramos (o, mejor dicho, deberíamos celebrar) la fiesta de los 498 mártires de la fe que fueron masacrados por los republicanos en la Guerra Civil (dos de ellos, en realidad, en la previa Revolución de Asturias): sacerdotes, monjes, monjas, laicos, desarmados, inocentes, que dieron su vida por Jesús. No son sino una pequeñísima parte de los miles y miles que acabaron igual. Frente a la propaganda del gobierno de Zapatero, que hace creer que la República fue muy-muy buena y los alzados contra ella muy-muy malos, está el testimonio callado de todos estos beatos. Si la Iglesia española no tuviera, no tuviéramos, tantos complejos, mañana habría una procesión en todas las parroquias de España, especialmente en la que hubo asesinatos.
Mañana, sábado, estará en Santiago de Compostela, la maravillosa ciudad gallega, toda piedra, toda granito, toda lluvia. Como un peregrino más en este Año Santo, irá a la Catedral, rezará ante el sepulcro de Santiago y abrazará la imagen del Apostol. Por la tarde celebrará la Misa en la plaza del Obradoiro, con la fachada plateresca de la Catedral a sus espaldas. En plan cursi, diríamos que jamás ha habido mejor retablo para decir la Misa, salvo en la Capilla Sixtina.
(El Año Santo ha sido un gran éxito: el gobierno regional gallego, la Xunta, propuso al Arzobispo que pidiera una dispensa al Papa y que durara un año más, hasta diciembre de 2011; el Prelado no tuvo a bien tramitar la sandez)
El domingo estará en Barcelona, capital de Cataluña, una de las ciudades más bonitas y divertidas de España (después de Madrid, claro). Allí consagrará para el culto el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. La historia de este edificio es bonita. Antonio Gaudí, tras una juventud atea, se volvió un hombre religiosísimo, y dedicó años y años al diseño, la construcción y las imágenes del edifico. Cuando murió, atropellado por un tranvía, la obra quedó (más o menos) abandonada. Hace no muchos años volvió a ponerse en marcha, pese a que muchos (entre ellos, yo) entendían que era mejor dejarla como estaba, en su belleza incompleta. La última vez que estuve en Barcelona quedé horrorizado: el Portal de la Pasión parece decorado con imágenes de marcianos que hubieran invadido la ciudad, y por dentro semeja un museo del art-decó. Benedicto la inaugura sin estar acabada, faltan años de trabajo, si se cumple el proyecto habría que hacer una monstruosa cúpula, más alta que las célebres torres de las portadas.
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Ha querido la casualidad (o a lo mejor no hay tal, la diplomacia vaticana es astuta y el gobierno español analfabeto) que la visita comience el día en que celebramos (o, mejor dicho, deberíamos celebrar) la fiesta de los 498 mártires de la fe que fueron masacrados por los republicanos en la Guerra Civil (dos de ellos, en realidad, en la previa Revolución de Asturias): sacerdotes, monjes, monjas, laicos, desarmados, inocentes, que dieron su vida por Jesús. No son sino una pequeñísima parte de los miles y miles que acabaron igual. Frente a la propaganda del gobierno de Zapatero, que hace creer que la República fue muy-muy buena y los alzados contra ella muy-muy malos, está el testimonio callado de todos estos beatos. Si la Iglesia española no tuviera, no tuviéramos, tantos complejos, mañana habría una procesión en todas las parroquias de España, especialmente en la que hubo asesinatos.
viernes, 29 de octubre de 2010
Octubre
Miro por la ventana.
Parece nublado
pero en las chimeneas metálicas
se refleja el sol rojo
que amanece
de espaldas a mi casa.
Parece nublado
pero en las chimeneas metálicas
se refleja el sol rojo
que amanece
de espaldas a mi casa.
miércoles, 27 de octubre de 2010
En Madrid
Adelgazo, recupero una americana y varios pantalones de hace varios años. Al abrir mi ropero me siento como un millonario.
.
Ya hace frío por las mañanas, pero no me da la gana sacar el abrigo. Al mediodía, al salir del trabajo, ya hace bueno.
.
Ocurre uno de mis terrores domésticos. Me encuentro con la cuerda de tender la ropa sostenida sólo por una de las argollas, la otra se ha salido, la cuerda cae tensa y la segunda argolla está suspendida frente a la ventana de mi vecina de abajo. Sólo por un milagro la pieza metálica no hizo péndulo al soltarse, se hubiera estrellado contra el cristal de la vecina.
.
Pierde el Deportivo frente a la Real Sociedad. En las horas siguientes las radios sospechan que se va a cesar al entrenador Lotina.
.
Muere Paul, el pulpo alemán que pronosticó nuestra victoria en el Mundial.
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Ya hace frío por las mañanas, pero no me da la gana sacar el abrigo. Al mediodía, al salir del trabajo, ya hace bueno.
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Ocurre uno de mis terrores domésticos. Me encuentro con la cuerda de tender la ropa sostenida sólo por una de las argollas, la otra se ha salido, la cuerda cae tensa y la segunda argolla está suspendida frente a la ventana de mi vecina de abajo. Sólo por un milagro la pieza metálica no hizo péndulo al soltarse, se hubiera estrellado contra el cristal de la vecina.
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Pierde el Deportivo frente a la Real Sociedad. En las horas siguientes las radios sospechan que se va a cesar al entrenador Lotina.
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Muere Paul, el pulpo alemán que pronosticó nuestra victoria en el Mundial.
lunes, 25 de octubre de 2010
Lo, la, le
Me imaginé una charla con un lector del blog:
-Oiga, no escribe usted mal del todo, se nota que pule mucho los textos, pero lo que no puedo sufrir es lo mal que usa a veces los pronombres lo, la y le; parece que los pusiera usted al azar.
-Tiene usted razón: ya sabe que en Madrid los usamos muy mal, y en concreto que cogemos "le" para todo.
-Eso no es excusa, hombre, otros blogueros de su zona usan bien estas palabras. Haga usted un esfuercito. Acuérdese de la regla que le dio un profesor en el colegio para no equivocarse tanto: lo y la son complemento directo (masculino, neutro y femenino) porque en la panza de la o y de la a cabe todo el objeto del verbo; y le es complemento indirecto porque en su pequeña cabeza no cabe nada.
-Lo intentaré.
-Venga, a ver si se enmienda.
-Oiga, no escribe usted mal del todo, se nota que pule mucho los textos, pero lo que no puedo sufrir es lo mal que usa a veces los pronombres lo, la y le; parece que los pusiera usted al azar.
-Tiene usted razón: ya sabe que en Madrid los usamos muy mal, y en concreto que cogemos "le" para todo.
-Eso no es excusa, hombre, otros blogueros de su zona usan bien estas palabras. Haga usted un esfuercito. Acuérdese de la regla que le dio un profesor en el colegio para no equivocarse tanto: lo y la son complemento directo (masculino, neutro y femenino) porque en la panza de la o y de la a cabe todo el objeto del verbo; y le es complemento indirecto porque en su pequeña cabeza no cabe nada.
-Lo intentaré.
-Venga, a ver si se enmienda.
jueves, 21 de octubre de 2010
Crisis de gobierno
Hay 3 noticias buenas, 1 ridícula y 1 tenebrosa. Empecemos por las buenas.
Cesa la ministra del Aborto. Su gran aportación al pensamiento español es que un feto es un ser vivo pero no un ser humano, en las últimas semanas ha insistido en este hallazgo; su gran éxito, la lucha contra la violencia doméstica: en lo que llevamos de 2010 ya han muerto tantas mujeres como en todo el 2009.
Cesa el ministro de Asuntos Exteriores, cómplice y apoyo de toda la gente que ha atacado a España, a sus intereses o a los derechos humanos: Hugo Chávez, los Castro, Rafael Correa, Evo Morales, Cristina K., el Rey de Marruecos y (últimamente) los ingleses de Gibraltar, todos han encontrado siempre su comprensión. Ayer, al enterarse de la noticia, se echó a llorar. ¡Le quedaban tanta cosas por hacer!
Cesa la vicepresidenta primera, abogada de las ultra-feministas, de los resentidos de la Guerra Civil, de los homosexuales radicales y de los enemigos de la Iglesia. Su cese y el de la Secretaria de Organización del Partido Socialista demuestran algo importante: en España, el auténtico poder sigue siendo masculino, el que ejerza una mujer (por muy grande que llegue a ser) siempre es vicario, delegado por un hombre, efímero.
La noticia ridícula es el nombramiento de la hasta ahora ministra de Sanidad como ministra de Asuntos Exteriores, pese a haber sido derrotada hace poco en las primarias madrileñas por el ex-alcalde. ¿No valió para candidata socialista a la Comunidad de Madrid y vale para Exteriores? Su gran mérito para el nuevo cargo parece ser que es haber estado casada unos años con un diplomático.
Y, en fin, la noticia tenebrosa es que el ministro de Interior, Señor de la Noche, Príncipe de la Tiniebla, jefe de la Policía, asciende a vicepresidente primero y portavoz del gobierno. Suya es la terrorífica frase que recibió un diputado popular que le había interrogado en el Congreso,"sé todo lo que hacéis, oigo todo lo que decís". Su ascenso a número dos del gobierno tiene un punto novelesco, como una representación a alto nivel del Fausto, de Goethe.
Cesa la ministra del Aborto. Su gran aportación al pensamiento español es que un feto es un ser vivo pero no un ser humano, en las últimas semanas ha insistido en este hallazgo; su gran éxito, la lucha contra la violencia doméstica: en lo que llevamos de 2010 ya han muerto tantas mujeres como en todo el 2009.
Cesa el ministro de Asuntos Exteriores, cómplice y apoyo de toda la gente que ha atacado a España, a sus intereses o a los derechos humanos: Hugo Chávez, los Castro, Rafael Correa, Evo Morales, Cristina K., el Rey de Marruecos y (últimamente) los ingleses de Gibraltar, todos han encontrado siempre su comprensión. Ayer, al enterarse de la noticia, se echó a llorar. ¡Le quedaban tanta cosas por hacer!
Cesa la vicepresidenta primera, abogada de las ultra-feministas, de los resentidos de la Guerra Civil, de los homosexuales radicales y de los enemigos de la Iglesia. Su cese y el de la Secretaria de Organización del Partido Socialista demuestran algo importante: en España, el auténtico poder sigue siendo masculino, el que ejerza una mujer (por muy grande que llegue a ser) siempre es vicario, delegado por un hombre, efímero.
La noticia ridícula es el nombramiento de la hasta ahora ministra de Sanidad como ministra de Asuntos Exteriores, pese a haber sido derrotada hace poco en las primarias madrileñas por el ex-alcalde. ¿No valió para candidata socialista a la Comunidad de Madrid y vale para Exteriores? Su gran mérito para el nuevo cargo parece ser que es haber estado casada unos años con un diplomático.
Y, en fin, la noticia tenebrosa es que el ministro de Interior, Señor de la Noche, Príncipe de la Tiniebla, jefe de la Policía, asciende a vicepresidente primero y portavoz del gobierno. Suya es la terrorífica frase que recibió un diputado popular que le había interrogado en el Congreso,"sé todo lo que hacéis, oigo todo lo que decís". Su ascenso a número dos del gobierno tiene un punto novelesco, como una representación a alto nivel del Fausto, de Goethe.
lunes, 18 de octubre de 2010
Caridad
Iba en el autobús muy cansado. Subió una señora mayor, fingí no verla, no le cedí el sitio. Al bajar, un pobre auténtico me pidió una moneda, le ignoré. ¿Cometí en ambos casos un pecado mortal contra la caridad?
En mi formación cristiana, en la adolescencia, se dio una importancia enorme al pecado mortal contra los mandamientos 6º (actos impuros) y 9º (pensamientos impuros). Llegamos a ser grandes casuistas en la materia. Si uno miraba sin darse cuenta no era pecado; si uno miraba voluntariamente era pecado; si uno miraba sin darse cuenta durante mucho rato (estaba pensando en otra cosa) no era pecado; si uno miraba voluntariamente pero sólo un momento y por curiosidad, muy deprisa, no era pecado, pero si tras la curiosidad uno mantenía la mirada entonces ya sí era pecado; si uno ... Se podía saber perfectamente, al minuto, si uno había cometido pecado mortal o no. En caso de duda se consultaba al confesor, que introducía aún más elementos de juicio: si uno miraba con intención de que fuera mera curiosidad y con ánimo de retirar la vista pero en medio le daba tortícolis y no podía girar la cabeza ...
Nunca hubo esta sutileza con la caridad. Estaba claro que si uno mataba a otro o le pegaba una gran paliza y le dejaba en coma o le robaba mucho dinero o decía contra él injurias terribles eran pecados mortales. Fuera de eso, nunca hubo el casuismo que con los mandamientos 6º y 9º. ¿Significaba eso que una persona normal nunca podía cometer un pecado mortal contra la caridad?
Y, sin embargo, hay un párrafo del Evangelio (Mt 25, 31-46) en que se nos dice que esto no es así. No es una parábola, una ficción, sino que es una profecía de Jesús, algo que realmente va a ocurrir en el Juicio Final, cuando se nos pedirá cuentas no del mal que hayamos hecho a los demás (eso se da por supuesto), sino del bien que hemos dejado de hacer: "tuve hambre y no me disteis de comer, estuve enfermo y no me visitasteis, ...". Aplicando los conceptos católicos, podríamos decir lo siguiente: conforme a este texto, un hombre que no ha hecho nada por los demás durante toda su vida y no se arrepiente de ello antes de morir muere en pecado mortal contra la caridad, es indigno de entrar en el Cielo, aunque siempre haya guardado escrupulosamente el 6º y el 9º mandamientos.
En mi formación cristiana, en la adolescencia, se dio una importancia enorme al pecado mortal contra los mandamientos 6º (actos impuros) y 9º (pensamientos impuros). Llegamos a ser grandes casuistas en la materia. Si uno miraba sin darse cuenta no era pecado; si uno miraba voluntariamente era pecado; si uno miraba sin darse cuenta durante mucho rato (estaba pensando en otra cosa) no era pecado; si uno miraba voluntariamente pero sólo un momento y por curiosidad, muy deprisa, no era pecado, pero si tras la curiosidad uno mantenía la mirada entonces ya sí era pecado; si uno ... Se podía saber perfectamente, al minuto, si uno había cometido pecado mortal o no. En caso de duda se consultaba al confesor, que introducía aún más elementos de juicio: si uno miraba con intención de que fuera mera curiosidad y con ánimo de retirar la vista pero en medio le daba tortícolis y no podía girar la cabeza ...
Nunca hubo esta sutileza con la caridad. Estaba claro que si uno mataba a otro o le pegaba una gran paliza y le dejaba en coma o le robaba mucho dinero o decía contra él injurias terribles eran pecados mortales. Fuera de eso, nunca hubo el casuismo que con los mandamientos 6º y 9º. ¿Significaba eso que una persona normal nunca podía cometer un pecado mortal contra la caridad?
Y, sin embargo, hay un párrafo del Evangelio (Mt 25, 31-46) en que se nos dice que esto no es así. No es una parábola, una ficción, sino que es una profecía de Jesús, algo que realmente va a ocurrir en el Juicio Final, cuando se nos pedirá cuentas no del mal que hayamos hecho a los demás (eso se da por supuesto), sino del bien que hemos dejado de hacer: "tuve hambre y no me disteis de comer, estuve enfermo y no me visitasteis, ...". Aplicando los conceptos católicos, podríamos decir lo siguiente: conforme a este texto, un hombre que no ha hecho nada por los demás durante toda su vida y no se arrepiente de ello antes de morir muere en pecado mortal contra la caridad, es indigno de entrar en el Cielo, aunque siempre haya guardado escrupulosamente el 6º y el 9º mandamientos.
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