Un hombre fuerte tiene una discusión violenta con su novia. Un profesor defiende a la chica. El hombre fuerte le pega una paliza y le deja en coma. Consternación nacional.
La chica va por los programas de la tele defendiendo al hombre fuerte y criticando al profesor en coma, se metió donde nadie le llamaba. La Fiscalía se plantea ponerle una querella por apología de la violencia doméstica, o algo así.
Semanas después, el profesor sale del coma y vuelve a su casa, es un Héroe Nacional.
Los políticos deciden aprovecharse del Héroe Nacional y le dan un cargo sin competencias pero con euros. Los políticos del otro lado no ven bien esto.
El hombre fuerte sale libre a la calle, la Justicia es lenta.
El Héroe Nacional empieza a ir por las tertulias, pega muchos gritos, y publica un libro diciendo que los socialistas son asesinos y ladrones. Los socialistas se enfadan mucho con él.
El Héroe Nacional es detenido conduciendo con el triple del alcohol en sangre permitido por la Ley, se le retira el carné. Deja de ser Héroe Nacional, los políticos que lo utilizaron se libran de él.
El hombre fuerte muere, esta semana, por sobredosis de droga.
viernes, 15 de octubre de 2010
miércoles, 13 de octubre de 2010
La cruz de la corona
Hace mucho tiempo hice un post en el que explicaba mi admiración por la gente que está en primera línea en la batalla moral de la sociedad: los médicos y las enfermeras a los que se anima a hacer abortos o a repartir la píldora abortiva, los profesores de los colegios públicos, los jueces que han de aplicar Leyes injustas, los padres con hijos adolescentes, los sacerdotes, los periodistas, ... Por el contrario, mi caso era y sigue siendo plácido: trabajo en una Administración (o, mejor dicho, en un departamento de una Administración) ajeno a esa guerra moral.
Ocurrió el otro día algo que pareció romper esto. Tuve una reunión en una sala a la que no suelo ir. Aburrido, me fijé en el escudo de la Comunidad de Madrid que la decora. Como el de muchas otras Comunidades, el escudo de Madrid lleva encima una corona, rematada por una cruz. No es un tema de confesionalidad, la pusieron ahí los socialistas, sino de tradición heráldica. Me fijé, pues, en el escudo, y me dí cuenta de un pequeño detalle: alguien había arrancado la pequeña cruz superior. No era creíble que se hubiera caído sola, el escudo está hecho en buen material. Sin duda, algún socialista había decidido, por su cuenta, anticiparse a la Ley de Libertad Religiosa de Zapatero.
Podría haberlo dejado pasar, pero decidí tomarme el tema en serio. ¿Qué me llevó a ello? Lo admito honestamente: el ejemplo peleón de los homosexuales. Si en el escudo de la Comunidad de Madrid hubieran incluido la bandera del arco iris, en homenaje a los gays; si un funcionario homosexual llegara y viera que su bandera ha sido arrancada del escudo oficial, ¿lo dejaría pasar? ¿Pensaría "qué mala suerte, qué cosas pasan, no vale la pena darlo vueltas?" No. Haría valer sus derechos, y derecho es que el escudo oficial tenga los elementos que dice la Ley, ni más ni menos.
La Directora competente me recibió muy amable.
"Se ha caído la cruz del escudo de la Sala de Juntas."
"Oh, que horror, no lo puedo creer".
"Así es; se ha caído, habría que arreglarlo, queda muy mal".
"Oh, qué horror, nadie se había dado cuenta, nadie me había dicho nada, tomo nota para repararlo, gracias".
"Gracias a ti".
Me fui contento, sintiendo que había pegado un pequeño tiro en la guerra moral que vivimos.
Ocurrió el otro día algo que pareció romper esto. Tuve una reunión en una sala a la que no suelo ir. Aburrido, me fijé en el escudo de la Comunidad de Madrid que la decora. Como el de muchas otras Comunidades, el escudo de Madrid lleva encima una corona, rematada por una cruz. No es un tema de confesionalidad, la pusieron ahí los socialistas, sino de tradición heráldica. Me fijé, pues, en el escudo, y me dí cuenta de un pequeño detalle: alguien había arrancado la pequeña cruz superior. No era creíble que se hubiera caído sola, el escudo está hecho en buen material. Sin duda, algún socialista había decidido, por su cuenta, anticiparse a la Ley de Libertad Religiosa de Zapatero.
Podría haberlo dejado pasar, pero decidí tomarme el tema en serio. ¿Qué me llevó a ello? Lo admito honestamente: el ejemplo peleón de los homosexuales. Si en el escudo de la Comunidad de Madrid hubieran incluido la bandera del arco iris, en homenaje a los gays; si un funcionario homosexual llegara y viera que su bandera ha sido arrancada del escudo oficial, ¿lo dejaría pasar? ¿Pensaría "qué mala suerte, qué cosas pasan, no vale la pena darlo vueltas?" No. Haría valer sus derechos, y derecho es que el escudo oficial tenga los elementos que dice la Ley, ni más ni menos.
La Directora competente me recibió muy amable.
"Se ha caído la cruz del escudo de la Sala de Juntas."
"Oh, que horror, no lo puedo creer".
"Así es; se ha caído, habría que arreglarlo, queda muy mal".
"Oh, qué horror, nadie se había dado cuenta, nadie me había dicho nada, tomo nota para repararlo, gracias".
"Gracias a ti".
Me fui contento, sintiendo que había pegado un pequeño tiro en la guerra moral que vivimos.
lunes, 11 de octubre de 2010
Feria del Libro Antiguo
Fui el viernes a la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. Vienen libreros de segunda mano de toda España. Algunos lo colocan todo de forma impecable, ordenado por materias, limpio, incluso ponen cubiertas de plástico a los libros; otros lo tienen todo sin sacar de los cajones, lleno del polvo y suciedad.
Por todos lados vi síntomas de la crisis que no acaba. Había menos casetas que otros años; varias estaban vacías, sin nadie curioseando; había gente intentando vender libros viejos a los libreros, no era la ocasión, claro.
Hice la táctica de todos los años: pasear del inicio al final, hacer una lista mental de posibles compras, pasear luego en sentido inverso volviendo a mirar los libros escogidos, eliminar, comprar sólo aquellos que vaya a leer ya. Seleccioné 5, compré 3: "Introducción a una historia contemporánea del anticlericalismo español", del historiador Julio Caro Baroja; "Desde la España predemocrática", del sociólogo Amando de Miguel; "Memorias de estío", del político Miguel Herrero. Deseché uno del cineasta Pedro Almodovar, en la primera vuelta me pareció divertido, en la segunda lo rebajé a graciosillo.
Con el 5º (las memorias de un ministro de Franco) ocurrió algo extraño, como de novela. Llegué a la caseta, lo busqué, resultó que lo tenía en la mano un anciano que ya había seleccionado una torre de libros, custodiada por el librero valenciano. "Es que no sé si va a ser ya mucho...", decía, hojeaba el libro, miraba la torre, dejaba el libro, lo volvía a coger, lo volvía a hojear, "es que no sé si me estoy pasando", lo volvía a dejar, lo volvía a coger, volvía a mirar la torre. Su duda no podía ser por el precio, no costaba más de 5 o 6 €. El librero valenciano se acabó cansando, "mire, no se agobie, estamos hasta las 9, llévese usted los otros, dése una vuelta, y si antes del cierre se anima, viene y se lo lleva". Esto convenció al abuelo, que colocó el libro en su sitio y sacó un billete de 50 € para pagar la torre.
Me fui a casa sin el libro, claro. Es seguro que si hubiera esperado a que se fuera el anciano y lo hubiera cogido el vendedor me lo hubiese vendido encantado; y es más seguro aún que el anciano no volvería luego a por él. Pero ¿y si volvía?
Por todos lados vi síntomas de la crisis que no acaba. Había menos casetas que otros años; varias estaban vacías, sin nadie curioseando; había gente intentando vender libros viejos a los libreros, no era la ocasión, claro.
Hice la táctica de todos los años: pasear del inicio al final, hacer una lista mental de posibles compras, pasear luego en sentido inverso volviendo a mirar los libros escogidos, eliminar, comprar sólo aquellos que vaya a leer ya. Seleccioné 5, compré 3: "Introducción a una historia contemporánea del anticlericalismo español", del historiador Julio Caro Baroja; "Desde la España predemocrática", del sociólogo Amando de Miguel; "Memorias de estío", del político Miguel Herrero. Deseché uno del cineasta Pedro Almodovar, en la primera vuelta me pareció divertido, en la segunda lo rebajé a graciosillo.
Con el 5º (las memorias de un ministro de Franco) ocurrió algo extraño, como de novela. Llegué a la caseta, lo busqué, resultó que lo tenía en la mano un anciano que ya había seleccionado una torre de libros, custodiada por el librero valenciano. "Es que no sé si va a ser ya mucho...", decía, hojeaba el libro, miraba la torre, dejaba el libro, lo volvía a coger, lo volvía a hojear, "es que no sé si me estoy pasando", lo volvía a dejar, lo volvía a coger, volvía a mirar la torre. Su duda no podía ser por el precio, no costaba más de 5 o 6 €. El librero valenciano se acabó cansando, "mire, no se agobie, estamos hasta las 9, llévese usted los otros, dése una vuelta, y si antes del cierre se anima, viene y se lo lleva". Esto convenció al abuelo, que colocó el libro en su sitio y sacó un billete de 50 € para pagar la torre.
Me fui a casa sin el libro, claro. Es seguro que si hubiera esperado a que se fuera el anciano y lo hubiera cogido el vendedor me lo hubiese vendido encantado; y es más seguro aún que el anciano no volvería luego a por él. Pero ¿y si volvía?
viernes, 8 de octubre de 2010
Tiempo de silencio
No tengo cuerpo, estos días, para salir a buscar un nuevo lector.
¿Cuántos blogs de los que visitas te devuelven la visita? ¿1 de cada 5? Y de los que te devuelven la visita ¿cuántos vuelven más veces? ¿1 de cada 5?
No tengo cuerpo, estos días, para ir a buscar por 25 blogs desconocidos.
¿Cuántos blogs de los que visitas te devuelven la visita? ¿1 de cada 5? Y de los que te devuelven la visita ¿cuántos vuelven más veces? ¿1 de cada 5?
No tengo cuerpo, estos días, para ir a buscar por 25 blogs desconocidos.
miércoles, 6 de octubre de 2010
Deportivo de La Coruña
Si piensas en tus épocas felices del pasado, verás que siempre hay un día en que eres feliz por última vez, sin saberlo. Vas a tu casita junto a la playa, disfrutas de la puesta del sol, al irte le dices al mar "hasta la próxima", sin saber que días después habrá una riada que se llevará por delante la casa.
Mi equipo, el Deportivo de La Coruña, llegó a la mitad de la Liga 2009-10 en una situación excelente: iba el 7º, dispuesto -como siempre- a luchar por el 6º puesto que le permitiría ir a los torneos europeos. Ese día jugaba en casa con el Athlétic de Bilbao, y cuando el gran Filipe Luís intentó meter gol el portero vasco se le cayó encima (involuntariamente, supongo) y le destrozó la pierna. De la gravedad de la lesión da idea que sólo ahora, nueve meses después, el brasileño ha podido volver a jugar.
Fue -sin saberlo nosotros- nuestro último día feliz. El equipo, sin Filipe, empezó a perder y a empatar, empezó a bajar puestos, y acabó la Liga en el 10º. También se arruinó, y tuvo que vender a Filipe Luís y a otros jugadores.
Esta Liga 2010-11 no empezó muy bien. El equipo le echa muchas ganas, el entrenador Lotina también, pero por ahora ha perdido 3 partidos y ha empatado 3. La última (por ahora) estación del viacrucis fue el domingo pasado, en el Santiago Bernabeu, cuando el Real Madrid nos coló 6 goles. ¡Hasta Cristiano Ronaldo marcó!
A día de hoy, mi equipo, el Deportivo de La Coruña, ocupa el último lugar en la clasificación de la Liga.
Mi equipo, el Deportivo de La Coruña, llegó a la mitad de la Liga 2009-10 en una situación excelente: iba el 7º, dispuesto -como siempre- a luchar por el 6º puesto que le permitiría ir a los torneos europeos. Ese día jugaba en casa con el Athlétic de Bilbao, y cuando el gran Filipe Luís intentó meter gol el portero vasco se le cayó encima (involuntariamente, supongo) y le destrozó la pierna. De la gravedad de la lesión da idea que sólo ahora, nueve meses después, el brasileño ha podido volver a jugar.
Fue -sin saberlo nosotros- nuestro último día feliz. El equipo, sin Filipe, empezó a perder y a empatar, empezó a bajar puestos, y acabó la Liga en el 10º. También se arruinó, y tuvo que vender a Filipe Luís y a otros jugadores.
Esta Liga 2010-11 no empezó muy bien. El equipo le echa muchas ganas, el entrenador Lotina también, pero por ahora ha perdido 3 partidos y ha empatado 3. La última (por ahora) estación del viacrucis fue el domingo pasado, en el Santiago Bernabeu, cuando el Real Madrid nos coló 6 goles. ¡Hasta Cristiano Ronaldo marcó!
A día de hoy, mi equipo, el Deportivo de La Coruña, ocupa el último lugar en la clasificación de la Liga.
lunes, 4 de octubre de 2010
Ex-alcalde 1, Zapatero 0
O, para ser más precisos: 7.613 socialistas de Madrid votaron al ex-alcalde de Parla como candidato a la presidencia de la Comunidad en 2011 y 7.055 a la ministra impulsada por Rodríguez Zapatero.
El bofetón al presidente ha sido mayúsculo. Zapatero ha perdido con esta votación la naturaleza de profeta que aún mantenía entre los socialistas, entre los demás la perdió hace tiempo. Su Palabra deja de generar, por si sola, Verdad, Futuro o Seguridad. Queda reducido a la condición de simple hombre, necesitado de argumentar sus ideas con algo más que bellos conceptos ("encuestas", "entusiasmo", "compromiso"). Eso ya no basta: ni le bastó al ex-alcalde cuando le pidió que no se presentara ni le bastó, ayer, a los afiliados socialistas.
Ya lo dije en mi post anterior sobre esta votación: "¡basta de ocurrencias, basta de cambios de rumbo, hace falta un trabajo político serio, hacen falta decisiones serias!".
(El título está copiado de la contestación de Alemamá a ese post anterior).
El bofetón al presidente ha sido mayúsculo. Zapatero ha perdido con esta votación la naturaleza de profeta que aún mantenía entre los socialistas, entre los demás la perdió hace tiempo. Su Palabra deja de generar, por si sola, Verdad, Futuro o Seguridad. Queda reducido a la condición de simple hombre, necesitado de argumentar sus ideas con algo más que bellos conceptos ("encuestas", "entusiasmo", "compromiso"). Eso ya no basta: ni le bastó al ex-alcalde cuando le pidió que no se presentara ni le bastó, ayer, a los afiliados socialistas.
Ya lo dije en mi post anterior sobre esta votación: "¡basta de ocurrencias, basta de cambios de rumbo, hace falta un trabajo político serio, hacen falta decisiones serias!".
(El título está copiado de la contestación de Alemamá a ese post anterior).
sábado, 2 de octubre de 2010
Catequesis
Pidieron voluntarios en la parroquia para la catequesis de los chicos que se van a confirmar. Dudé, pero al final decidí no presentarme. Comprendí que no soy capaz de responder a las dudas de un adolescente inquieto; que en cuestiones muy importantes, al tercer o cuarto "pero ¿por qué eso es así?" sucesivo acabaría respondiendo "¡porque sí!" o "¡porque siempre ha sido así!".
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