Ayer, Viernes de Dolores, salió una procesión nueva en Madrid, de la parroquia de San Ramón Nonnato, en el distrito de Puente de Vallecas. Le quita, pues, el primer puesto a la de San Miguel, que sale mañana, Domingo de Ramos.
Todo tuvo el encanto de lo nuevo. Los chicos que la llevaban a hombros (sin ruedas, esto siempre se valora mucho en España) cargaron bien el paso, el capataz les decía "señores, ¡pararse!", como en Sevilla, y fue muy meritoria la vuelta a la iglesia, cuya puerta es más baja que la imagen de Cristo en la Cruz, tuvieron que entrar en cuclillas. Todo fue muy sencillo, el trono, las flores, no había nazarenos ni mantillas. Acompañó la banda del Ayuntamiento de Madrid.
La idea de montar ahí una procesión nueva tiene mucho mérito, porque éste es un distrito obrero, uno de los pocos en que el Partido Socialista sigue ganando en la capital. A nuestro paso, a las ventanas y los balcones de las casas antiguas se asomaban chinos, sudamericanos, árabes. Casi todo el mundo fue respetuoso, mucha gente hacía fotos con el móvil.
Lo que más me impactó fue que se desclavó la mano izquierda de Jesús, que con los vaivenes iba dando golpes al madero: parecía como que se resistía a ser crucificado o que llamaba (una vez más) a la puerta de tu corazón.
sábado, 27 de marzo de 2010
viernes, 26 de marzo de 2010
Alan Greenspan
Leo con envidia la biografía de Alan Greenspan, el presidente de la Reserva Federal (banco central) de Estados Unidos de 1987 a 2006. El autor es uno de los periodistas del Watergate, Bob Woodward, que redacta en un estilo sencillo, comprensible incluso para la gente que no entendemos de economía.
El libro explica cómo Greenspan llegó a desarrollar unas tablas complicadísimas para vigilar los dos males de cualquier economía, en su caso la estadounidense: la inflación y la recesión. Mediante datos asombrosos (tipo: la compra de madera en el Estado de Wisconsin) iba prediciendo si en los próximos meses la economía iba a crecer demasiado deprisa y generar inflación (y entonces subía los tipos de interés, para enfriarla) o si iba a frenarse y a producir recesión (y entonces bajaba los tipos de interés, para calentarla). Puede parecer algo muy complicado para que funcione en la vida real, pero lo cierto es que durante buena parte de su mandato la economía USA funcionó a lo grande. Si todo aquello generó un crecimiento excesivo que ha provocado la actual crisis es algo que sale del ámbito temporal del libro (y, desde luego, de mis conocimientos).
...
¿De dónde viene mi envidia? De considerar la situación de la pobre España. Cuando fundamos el euro, junto a otros 10 Estados de la Unión Europea, el Banco de España dejó de emitir moneda y de fijar los tipos oficiales: eso lo hace ahora el Banco Central Europeo, con sede en Francfort, él decide a qué tipo presta dinero a los bancos de la euro-zona. La decisión, claro, no se hace tomando en consideración (sólo) los intereses de España, sino los de todos los países que manejamos el euro, sobre todo los de Alemania y Francia.
Durante años esto ha funcionado muy bien para nosotros, hemos crecido mucho más que los demás países grandes de Europa. Se me ocurrió en su día un símil muy bueno. Es como si en un pueblo hay un Banco de Ricos y un Banco de Pobres, cada uno con sus préstamos y sus intereses, según su tipo de clientes. Un buen día los dos Bancos se funden en uno (Banco Nuevo) que empieza a dar préstamos e hipotecas iguales para todos, ricos y pobres. Para el vecino rico (Alemania) esto es una faena, seguro que los préstamos nuevos son peores que los que le daba antes el Banco de Ricos. Pero para el pobre (España) es algo estupendo: no cobra más sueldo que antes, pero el Banco Nuevo le da mucho más dinero a menos interés que lo que hacía el Banco de Pobres. El pobre sigue siendo pobre pero con tanto préstamo se cree que se ha vuelto rico, y empieza a gastar como loco, a endeudarse, a vivir a lo grande.
Sube el precio de los pisos, sube la deuda externa, sube el endeudamiento con los bancos, no hay ahorro ...
Un buen día todo se viene abajo, todo era una ficción para los ricos y para los pobres, todos lo pasan mal, pero peor los que están más endeudados: Irlanda la primera, Grecia la segunda y -muy pronto- España y Portugal. Lo peor está por venir: el Banco Nuevo, por ahora, ha tenido muy bajos los créditos, estaban cerrando muchas tiendas (de ricos y de pobres), pero conforme los ricos han ido arreglando sus cuentas, el Banco Nuevo (o sea, el Banco Central Europeo) subirá de nuevo los tipos, con lo que la ruina de los pobres endeudados (con España a la cabeza) será total.
El libro explica cómo Greenspan llegó a desarrollar unas tablas complicadísimas para vigilar los dos males de cualquier economía, en su caso la estadounidense: la inflación y la recesión. Mediante datos asombrosos (tipo: la compra de madera en el Estado de Wisconsin) iba prediciendo si en los próximos meses la economía iba a crecer demasiado deprisa y generar inflación (y entonces subía los tipos de interés, para enfriarla) o si iba a frenarse y a producir recesión (y entonces bajaba los tipos de interés, para calentarla). Puede parecer algo muy complicado para que funcione en la vida real, pero lo cierto es que durante buena parte de su mandato la economía USA funcionó a lo grande. Si todo aquello generó un crecimiento excesivo que ha provocado la actual crisis es algo que sale del ámbito temporal del libro (y, desde luego, de mis conocimientos).
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¿De dónde viene mi envidia? De considerar la situación de la pobre España. Cuando fundamos el euro, junto a otros 10 Estados de la Unión Europea, el Banco de España dejó de emitir moneda y de fijar los tipos oficiales: eso lo hace ahora el Banco Central Europeo, con sede en Francfort, él decide a qué tipo presta dinero a los bancos de la euro-zona. La decisión, claro, no se hace tomando en consideración (sólo) los intereses de España, sino los de todos los países que manejamos el euro, sobre todo los de Alemania y Francia.
Durante años esto ha funcionado muy bien para nosotros, hemos crecido mucho más que los demás países grandes de Europa. Se me ocurrió en su día un símil muy bueno. Es como si en un pueblo hay un Banco de Ricos y un Banco de Pobres, cada uno con sus préstamos y sus intereses, según su tipo de clientes. Un buen día los dos Bancos se funden en uno (Banco Nuevo) que empieza a dar préstamos e hipotecas iguales para todos, ricos y pobres. Para el vecino rico (Alemania) esto es una faena, seguro que los préstamos nuevos son peores que los que le daba antes el Banco de Ricos. Pero para el pobre (España) es algo estupendo: no cobra más sueldo que antes, pero el Banco Nuevo le da mucho más dinero a menos interés que lo que hacía el Banco de Pobres. El pobre sigue siendo pobre pero con tanto préstamo se cree que se ha vuelto rico, y empieza a gastar como loco, a endeudarse, a vivir a lo grande.
Sube el precio de los pisos, sube la deuda externa, sube el endeudamiento con los bancos, no hay ahorro ...
Un buen día todo se viene abajo, todo era una ficción para los ricos y para los pobres, todos lo pasan mal, pero peor los que están más endeudados: Irlanda la primera, Grecia la segunda y -muy pronto- España y Portugal. Lo peor está por venir: el Banco Nuevo, por ahora, ha tenido muy bajos los créditos, estaban cerrando muchas tiendas (de ricos y de pobres), pero conforme los ricos han ido arreglando sus cuentas, el Banco Nuevo (o sea, el Banco Central Europeo) subirá de nuevo los tipos, con lo que la ruina de los pobres endeudados (con España a la cabeza) será total.
jueves, 25 de marzo de 2010
Anunciación
Hoy es una de las fiestas más bonitas del año: a 9 meses de la Navidad celebramos la aparición del ángel Gabriel a María (Anunciación), su sí y la concepción (Encarnación) de Jesús como Hombre.
A partir de ahora, semana a semana, puedo ir imaginando el crecimiento de Jesús y el embarazo de María. Cuando me vaya de vacaciones, en julio, Jesús ya será como el embrión de plástico de 14 semanas que vendían en las manifestaciones contra la Ley del Aborto.
(Por lo que yo sé, en Madrid no hay ninguna ceremonia especial, como sí la hubo el 2 de febrero, día la Presentación o fiesta de las Candelarias)
A partir de ahora, semana a semana, puedo ir imaginando el crecimiento de Jesús y el embarazo de María. Cuando me vaya de vacaciones, en julio, Jesús ya será como el embrión de plástico de 14 semanas que vendían en las manifestaciones contra la Ley del Aborto.
(Por lo que yo sé, en Madrid no hay ninguna ceremonia especial, como sí la hubo el 2 de febrero, día la Presentación o fiesta de las Candelarias)
martes, 23 de marzo de 2010
Primavera (y II)
Guardo la bufanda.
Observo los árboles: tienen la yema reventona o ha reventado y de ella salen unas bolitas, compactas como una piña.
Hay pájaros cantando.
Observo los árboles: tienen la yema reventona o ha reventado y de ella salen unas bolitas, compactas como una piña.
Hay pájaros cantando.
lunes, 22 de marzo de 2010
Paella de gala
Todo fue bien. Tardé una hora en prepararla, no siempre ocurre así, a veces es más tiempo (y los invitados me habrían pillado) o menos (y la paella se queda fría). Pero hubo suerte, fue una hora exacta.
Lo pasamos bien. Charlamos de la tele, de los funcionarios (todos lo éramos, menos una), de la Princesa Leticia y de la primavera. Salió un problema matemático y todos hicimos grandes cálculos, con papel y boli.
Nadie tiró ni el vino ni el café.
No hay altar sin cruz, dijo el otro. Cuando anocheció y se fueron puse la radio: mi equipo, el Deportivo de La Coruña, había vuelto a perder y bajaba de la 6ª a la 7ª posición, fuera (por ahora) de las Copas de Europa.
Viene luego el trabajo artesano de limpiar copa a copa y taza a taza, con mucho cuidado, chocar algo contra el grifo es cargarte una pieza que ya no puedes remplazar. Ahora queda planchar el gigantesco mantel ayudado por cuatro sillas, cosa complicadísima en un planchador doméstico.
Lo pasamos bien. Charlamos de la tele, de los funcionarios (todos lo éramos, menos una), de la Princesa Leticia y de la primavera. Salió un problema matemático y todos hicimos grandes cálculos, con papel y boli.
Nadie tiró ni el vino ni el café.
No hay altar sin cruz, dijo el otro. Cuando anocheció y se fueron puse la radio: mi equipo, el Deportivo de La Coruña, había vuelto a perder y bajaba de la 6ª a la 7ª posición, fuera (por ahora) de las Copas de Europa.
Viene luego el trabajo artesano de limpiar copa a copa y taza a taza, con mucho cuidado, chocar algo contra el grifo es cargarte una pieza que ya no puedes remplazar. Ahora queda planchar el gigantesco mantel ayudado por cuatro sillas, cosa complicadísima en un planchador doméstico.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Paella (vísperas)
El sábado tengo comida de gala en casa.
Debo poner todo en orden. Como dijo un humorista, si quedas con una chica es mejor que ella venga a tu casa, en vez de ir tú a la suya; así, al menos, limpias de vez en cuando (¡es broma!).
Hay que desdoblar la mesa, que pasa a ser de 1 x 2 metros; hay que sacar el mantel de hilo bueno y la vajilla buena, todo ello regalo de mis padres cuando me fui a vivir solo. La cristalería ya no es la original, claro, soy torpe para limpiar el vidrio fino. Hay que comprar cerveza para los caballeros y coca-cola light para las señoritas. Ya no pongo flores: son caras y efímeras.
El menú, esta vez, es fácil: paella.
La paella es un arroz que se hace en una paellera, una sartén de diámetro enorme y muy baja, en la que se echa el caldo y luego el arroz, mejor de Calasparra, y a partir de ahí cada cocinero añade lo que quiere o lo que puede. La elección de este plato tiene un punto folclórico que los españoles habrán adivinado rápido: el día antes es San José, patrón de la ciudad de Valencia, patria de la paella. Ese día ya están puestas las fallas, los gigantescos muñecos que ridiculizan la vida nacional, y a las que por la noche se prenderá fuego. Cada grupo que ha plantado una falla ("casal faller") hace a su lado una paella en una paellera gigantesca, donde echan arroz para comer todos: hay tanto que han de removerlo con una especie de remo. Esto ocurre en medio de la calle, todos vestidos con el traje típico. Después se va la paella, se va el día de San José, se va la falla, se va la vida, ...
Veremos si el sábado nos animamos a prender fuego a algo de la casa y a cantar el Visca València: "Per ofrenar novas glòries a Espanya ..."
Debo poner todo en orden. Como dijo un humorista, si quedas con una chica es mejor que ella venga a tu casa, en vez de ir tú a la suya; así, al menos, limpias de vez en cuando (¡es broma!).
Hay que desdoblar la mesa, que pasa a ser de 1 x 2 metros; hay que sacar el mantel de hilo bueno y la vajilla buena, todo ello regalo de mis padres cuando me fui a vivir solo. La cristalería ya no es la original, claro, soy torpe para limpiar el vidrio fino. Hay que comprar cerveza para los caballeros y coca-cola light para las señoritas. Ya no pongo flores: son caras y efímeras.
El menú, esta vez, es fácil: paella.
La paella es un arroz que se hace en una paellera, una sartén de diámetro enorme y muy baja, en la que se echa el caldo y luego el arroz, mejor de Calasparra, y a partir de ahí cada cocinero añade lo que quiere o lo que puede. La elección de este plato tiene un punto folclórico que los españoles habrán adivinado rápido: el día antes es San José, patrón de la ciudad de Valencia, patria de la paella. Ese día ya están puestas las fallas, los gigantescos muñecos que ridiculizan la vida nacional, y a las que por la noche se prenderá fuego. Cada grupo que ha plantado una falla ("casal faller") hace a su lado una paella en una paellera gigantesca, donde echan arroz para comer todos: hay tanto que han de removerlo con una especie de remo. Esto ocurre en medio de la calle, todos vestidos con el traje típico. Después se va la paella, se va el día de San José, se va la falla, se va la vida, ...
Veremos si el sábado nos animamos a prender fuego a algo de la casa y a cantar el Visca València: "Per ofrenar novas glòries a Espanya ..."
lunes, 15 de marzo de 2010
Fotografía digital
¿Te aburre tu vida? ¿Piensas que nada de lo que te rodea es interesante?
Compré el periódico. Dentro venía el coleccionable sobre fotografía digital, un folleto pequeño envuelto en una funda de plástico. No había papeleras cerca, lo dejé en el banco de la parada del autobús.
Al rato vino una señorita y lo cogió.
-Perdone, ¿esto es suyo?
-No, no, no.
-Ah, como le vi con El Mundo pensé que a lo mejor lo había dejado usted.
-No, no, no.
-Ah, gracias.
-Gracias a usted.
Vi como miraba con interés la portada y la contraportada, no quitó el plástico, muy sonriente lo guardó en su bolso y se puso a esperar el autobús, uno distinto del mío.
Sin duda, hubo de ver el número grande (8) que indicaba que aquello era un folleto de una serie, no una obra independiente. ¿Tiene sentido leer sobre la lente digital cuando no has leído lo relativo a la perspectiva en la foto digital ni vas a leer sobre la luz en la foto digital? Parece ser que para ella sí.
Me volví a acordar de ella por la noche. Me la imaginé ya de vuelta del Ministerio, en su casa limpísima, decorada con fotos de sus sobrinos, tras haber cenado su sandwich de jamón de York y su yogur desnatado. Sentada en su sofá, con la radio de música clásica de fondo, cogiendo del bolso mi folleto, volviendo a leer la portada y la contraportada, quitando con deseo la funda de plástico, echando una primera ojeada rápida a las 10 o 12 páginas, viendo las fotos, y luego leyéndolo todo, de la primera a la última letra, pese a no saber nada de fotografía digital.
¡Ya había habido algo nuevo en su día, algo interesante!
.... (El próximo día que compre el periódico guardaré el folleto y lo leeré).
Compré el periódico. Dentro venía el coleccionable sobre fotografía digital, un folleto pequeño envuelto en una funda de plástico. No había papeleras cerca, lo dejé en el banco de la parada del autobús.
Al rato vino una señorita y lo cogió.
-Perdone, ¿esto es suyo?
-No, no, no.
-Ah, como le vi con El Mundo pensé que a lo mejor lo había dejado usted.
-No, no, no.
-Ah, gracias.
-Gracias a usted.
Vi como miraba con interés la portada y la contraportada, no quitó el plástico, muy sonriente lo guardó en su bolso y se puso a esperar el autobús, uno distinto del mío.
Sin duda, hubo de ver el número grande (8) que indicaba que aquello era un folleto de una serie, no una obra independiente. ¿Tiene sentido leer sobre la lente digital cuando no has leído lo relativo a la perspectiva en la foto digital ni vas a leer sobre la luz en la foto digital? Parece ser que para ella sí.
Me volví a acordar de ella por la noche. Me la imaginé ya de vuelta del Ministerio, en su casa limpísima, decorada con fotos de sus sobrinos, tras haber cenado su sandwich de jamón de York y su yogur desnatado. Sentada en su sofá, con la radio de música clásica de fondo, cogiendo del bolso mi folleto, volviendo a leer la portada y la contraportada, quitando con deseo la funda de plástico, echando una primera ojeada rápida a las 10 o 12 páginas, viendo las fotos, y luego leyéndolo todo, de la primera a la última letra, pese a no saber nada de fotografía digital.
¡Ya había habido algo nuevo en su día, algo interesante!
.... (El próximo día que compre el periódico guardaré el folleto y lo leeré).
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