Martes noche, víspera del día de huelga: una furgoneta de reparto de prensa tuvo que salir muy deprisa porque le atacó un piquete, al hacerlo atropelló a una de las asaltantes, que quedó herida grave. A las 0 horas del miércoles un helicóptero empezó a sobrevolar Madrid.
...
Madrugada del miércoles: los piquetes han bloqueado los mercados de alimentación y las estaciones de autobuses ante la pasividad del gobierno y de la policía.
Indicios de la huelga: no han dejado el periódico ABC en la puerta de mi vecina, no han recogido la basura en las calles.
El bar en que paro todos los días a tomar café ha abierto, aunque con las persianas bajadas. También han abierto Caja Madrid y La Caixa, pero no el Banco Popular, qué desilusión.
Me cruzo con un piquete, cuatro tíos fuertes, en manga corta, con los pulgares de las manos metidos en el cinturón y riéndose. Se acercan a un bar abierto, ¿irán a matar al dueño? Les sigo de lejos esperando ver una gran escena, pero al asomarme les veo tomando café y una copita, quizá destruyan todo al acabar, no tengo tiempo para verlo.
No hay autobuses. Bajo al Metro, funciona mejor que los días normales, vamos pocos viajeros, cada vez que se abre la puerta miramos con temor.
El polideportivo del Ayuntamiento está cerrado, han puesto un cartel tipo "Estas instalaciones muncipales permanecerán cautelarmente cerradas en tanto no se constate que existen las condiciones adecuadas para su apertura ordinaria".
En la oficina me pasan la hoja de control de firmas, hemos venido todos, empezando por los afiliados a la UGT.
A media mañana doy un paseo por el barrio: todo está abierto, todo está en calma.
Vuelta a casa: ya funciona el autobús.
A primera hora de la tarde paseo por la Puerta del Sol. El Corte Inglés tiene una vigilancia suave, dos o tres policías, dos o tres vigilantes de seguridad, dos o tres tíos altos de traje. Unos desgraciaos de la CNT pasean gritando "esquiroles, esquiroles", nadie hace caso. Una pintada llama a la guelga.
Cojo un autobús, cruzo Madrid, compro, cojo otro autobús, Madrid ha vuelto a ser una ciudad normal, nadie adivinaría que estamos en huelga general.
Por la noche me cruzo con mis vecinos, furiosos por el fracaso de la huelga y de la manifestación. Intento hacerme el gracioso con un chiste sobre nuestra común condición de funcionarios y se lo toman a mal.
Me duermo oyendo el programa deportivo: el Valencia ha perdido con el Manchester y el Barça ha empatado con un equipo ruso.
jueves, 30 de septiembre de 2010
martes, 28 de septiembre de 2010
Huelga general (I)
Mañana hay huelga general en España.
El tono de este post iba a ser enfadado, agresivo contra los sindicatos y el gobierno de Zapatero. Poco a poco se ha ido volviendo triste. He oído estos días muchas charlas de gente normal, preocupados por los piquetes violentos, preocupados porque los sindicatos logren parar los transportes y no puedan ir a trabajar y su jefe les descuente el día. Casi nadie quiere hacer huelga, ya hubo una de funcionarios y fracasó. Nadie espera ya nada aquí, ni del gobierno, ni de la oposición, ni -por supuesto- de los sindicatos. Las revelaciones de los últimos días, el jefe sindical Fernández veraneando en un crucero en el Báltico, el jefe sindical Méndez yendo a comer a los mejores restaurantes de Madrid, no ayudan a restablecer la confianza en toda esta gente. Ellos han colaborado en el engaño de Zapatero, ellos copiaban las expresiones del tipo "crecimiento negativo moderadamente descendente" por no usar la palabra "crisis", ellos han visto impertérritos como más de 2 millones de personas iban al paro en pocos meses, ¿cómo pueden ahora pedirnos que perdamos un día de sueldo para que ello salven la cara ante la Historia? Ni siquiera se entiende muy bien, por el trabajador medio, el motivo de la huelga. Parece ser -no estoy seguro- que es porque se ha aprobado un nuevo tipo de contrato en que te pagan menos días de indemnización si te despiden. Con 5 millones de parados en España, es de risa enfadarte por eso: supongo que esos 5 millones preferirán mil veces ese contrato cutre, con menos indemnización o con ninguna, que estar en su casa esperando que Zapatero y Méndez y Fernández les llamen para darles trabajo.
Mi plan de actuación para ir y volver al trabajo es el siguiente:
1º- Coger el autobús (unos 20 minutos de viaje) como todos los días. Si no puede ser porque los piquetes los han parado,
2º- Coger el Metro (unos 15 minutos de viaje) y andar luego un rato. Si no puede ser porque los piquetes han parado los trenes,
3º- Ir andando, cuesta abajo y cuesta arriba, unos 45 minutos de viaje.
Nada de taxi, nada de gastar € por culpa de los sindicatos y de Zapatero.
El tono de este post iba a ser enfadado, agresivo contra los sindicatos y el gobierno de Zapatero. Poco a poco se ha ido volviendo triste. He oído estos días muchas charlas de gente normal, preocupados por los piquetes violentos, preocupados porque los sindicatos logren parar los transportes y no puedan ir a trabajar y su jefe les descuente el día. Casi nadie quiere hacer huelga, ya hubo una de funcionarios y fracasó. Nadie espera ya nada aquí, ni del gobierno, ni de la oposición, ni -por supuesto- de los sindicatos. Las revelaciones de los últimos días, el jefe sindical Fernández veraneando en un crucero en el Báltico, el jefe sindical Méndez yendo a comer a los mejores restaurantes de Madrid, no ayudan a restablecer la confianza en toda esta gente. Ellos han colaborado en el engaño de Zapatero, ellos copiaban las expresiones del tipo "crecimiento negativo moderadamente descendente" por no usar la palabra "crisis", ellos han visto impertérritos como más de 2 millones de personas iban al paro en pocos meses, ¿cómo pueden ahora pedirnos que perdamos un día de sueldo para que ello salven la cara ante la Historia? Ni siquiera se entiende muy bien, por el trabajador medio, el motivo de la huelga. Parece ser -no estoy seguro- que es porque se ha aprobado un nuevo tipo de contrato en que te pagan menos días de indemnización si te despiden. Con 5 millones de parados en España, es de risa enfadarte por eso: supongo que esos 5 millones preferirán mil veces ese contrato cutre, con menos indemnización o con ninguna, que estar en su casa esperando que Zapatero y Méndez y Fernández les llamen para darles trabajo.
Mi plan de actuación para ir y volver al trabajo es el siguiente:
1º- Coger el autobús (unos 20 minutos de viaje) como todos los días. Si no puede ser porque los piquetes los han parado,
2º- Coger el Metro (unos 15 minutos de viaje) y andar luego un rato. Si no puede ser porque los piquetes han parado los trenes,
3º- Ir andando, cuesta abajo y cuesta arriba, unos 45 minutos de viaje.
Nada de taxi, nada de gastar € por culpa de los sindicatos y de Zapatero.
lunes, 27 de septiembre de 2010
Votos venezolanos
Estuve ayer muy atento a las votaciones en Venezuela. Las noticias horarias fueron informando de que votaba mucha gente, sin incidentes. Cuando me iba a acostar, pasada la media noche de Madrid, la radio cortó la programación para anunciar que en ese momento se cerraban los colegios electorales.
A última hora de la mañana (madrugada en Venezuela) han dado los resultados, que han necesitado ser explicados por analistas políticos. Parece ser que, incluso con las trampas que haya hecho la Comisión Electoral, la oposición de Unidad Venezuela ha tenido más votos que el Partido Socialista de Chávez, pese a lo cual los chavistas tendrán más diputados que los anti-chavistas. Esto se explica porque no todos los distritos tenían la misma proporción de diputados, los menos poblados tenían más (como ocurre, por ejemplo, en España). Sin embargo, el resultado ha sido bastante bueno para la oposición: Chávez necesitaba una mayoría fuerte de escaños (2/3, creo) para aprobar "leyes orgánicas", las más peligrosas para los derechos fundamentales y la organización del Estado, y no la ha logrado; menos aún ha obtenido la necesaria para darle poderes dictatoriales y poder gobernar por decreto, como ha hecho varios meses en la pasada Legislatura.
Estoy contento con el resultado, y doy gracias a Dios. Parece ser que la oposición (ganadora en las grandes ciudades) no aspiraba a tener la mayoría de la Cámara, bastaba con tener esta minoría de bloqueo.
Ahora, a rezar para las presidenciales, que son -creo- dentro de un año.
A última hora de la mañana (madrugada en Venezuela) han dado los resultados, que han necesitado ser explicados por analistas políticos. Parece ser que, incluso con las trampas que haya hecho la Comisión Electoral, la oposición de Unidad Venezuela ha tenido más votos que el Partido Socialista de Chávez, pese a lo cual los chavistas tendrán más diputados que los anti-chavistas. Esto se explica porque no todos los distritos tenían la misma proporción de diputados, los menos poblados tenían más (como ocurre, por ejemplo, en España). Sin embargo, el resultado ha sido bastante bueno para la oposición: Chávez necesitaba una mayoría fuerte de escaños (2/3, creo) para aprobar "leyes orgánicas", las más peligrosas para los derechos fundamentales y la organización del Estado, y no la ha logrado; menos aún ha obtenido la necesaria para darle poderes dictatoriales y poder gobernar por decreto, como ha hecho varios meses en la pasada Legislatura.
Estoy contento con el resultado, y doy gracias a Dios. Parece ser que la oposición (ganadora en las grandes ciudades) no aspiraba a tener la mayoría de la Cámara, bastaba con tener esta minoría de bloqueo.
Ahora, a rezar para las presidenciales, que son -creo- dentro de un año.
viernes, 24 de septiembre de 2010
Venezuela
No te olvides de los venezolanos, que el domingo tienen elecciones legislativas.
He seguido la campaña a través de la web de Unidad Venezuela, la coalición de todos los partidos de la oposición a Chávez, desde los socialistas a los conservadores. Ahí han ido contando las mil faenas que les han hecho el gobierno y la Comisión Electoral, qué rabia; pero también he visto la ilusión de mucha gente, las convocatorias por todo el país, la esperanza en que el domingo algo empiece a cambiar, el valor de miles de ciudadanos.
En su contestación a mi anterior post sobre estas elecciones, Painted Bird ponía un enlace interesante. Allí el autor explicaba que los venezolanos tenían la última posibilidad de evitar la dictadura si hacían dos cosas sucesivas: votar masivamente y estar dispuestos a darlo todo, hasta la vida, si había que echarse a la calle a protestar por un fraude. El artículo ponía el ejemplo de Ucrania, pero también están los de Irán y Honduras.
El último episodio, ridículo, lo puso Chávez el otro día: ha comprado miles de electrodomésticos baratos en China y, como una Evita gorda y fea, los repartía entre la gente humilde: "Esta neverita blanca para esta señora, esta neverita grande para este joven, esta planchita para esta familia". Pensé que la revolución bolivariana no debe ser gran cosa si, con uno de los PIB per cápita más altos de América Latina y tras 11 años en el gobierno, hay que seguir acudiendo a la caridad de Chávez para tener una neverita.
Lo dicho: no te olvides de Venezuela.
He seguido la campaña a través de la web de Unidad Venezuela, la coalición de todos los partidos de la oposición a Chávez, desde los socialistas a los conservadores. Ahí han ido contando las mil faenas que les han hecho el gobierno y la Comisión Electoral, qué rabia; pero también he visto la ilusión de mucha gente, las convocatorias por todo el país, la esperanza en que el domingo algo empiece a cambiar, el valor de miles de ciudadanos.
En su contestación a mi anterior post sobre estas elecciones, Painted Bird ponía un enlace interesante. Allí el autor explicaba que los venezolanos tenían la última posibilidad de evitar la dictadura si hacían dos cosas sucesivas: votar masivamente y estar dispuestos a darlo todo, hasta la vida, si había que echarse a la calle a protestar por un fraude. El artículo ponía el ejemplo de Ucrania, pero también están los de Irán y Honduras.
El último episodio, ridículo, lo puso Chávez el otro día: ha comprado miles de electrodomésticos baratos en China y, como una Evita gorda y fea, los repartía entre la gente humilde: "Esta neverita blanca para esta señora, esta neverita grande para este joven, esta planchita para esta familia". Pensé que la revolución bolivariana no debe ser gran cosa si, con uno de los PIB per cápita más altos de América Latina y tras 11 años en el gobierno, hay que seguir acudiendo a la caridad de Chávez para tener una neverita.
Lo dicho: no te olvides de Venezuela.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Henning Mankell
Juan Ignacio lo explicaba bien en unos de sus últimos posts, hay una angustia entre el final de la lectura de un libro y el inicio del siguiente, parece que lo natural es estar leyendo un libro siempre.
Hace unos día acabé un tomo sobre la China actual, muy interesante aunque no me inspiró ningún post. Quedé cansado, decidí tomar vacaciones lectoras, pero esto duró poco: qué angustia, acostarse sin tener un libro en la mesilla. Necesitaba tener algo pendiente, pero no de historia o de pensamiento o de religión, nada que me obligase a fijarme y que me hiciera sentirme culpable si no lo aprovechaba.
Fui a la biblioteca pública, consulté el catálogo de libros de detectives y saqué El hombre sonriente, del sueco Henning Mankell. Nunca leo obras de este tipo, me parecen una pérdida de tiempo, pero -insisto- necesitaba leer con despreocupación.
El inicio es muy bueno. Un abogado viejo es asesinado, pero esto sólo lo sabe el lector, sus familiares y los policías creen que fue un accidente de coche. El detective Wallander empieza a sospechar cuando en el maletero cerrado del auto hay una silla a la que le falta una pata, y ésta aparece a varios metros del lugar del accidente. ¿Cómo se explica esto?
Hace unos día acabé un tomo sobre la China actual, muy interesante aunque no me inspiró ningún post. Quedé cansado, decidí tomar vacaciones lectoras, pero esto duró poco: qué angustia, acostarse sin tener un libro en la mesilla. Necesitaba tener algo pendiente, pero no de historia o de pensamiento o de religión, nada que me obligase a fijarme y que me hiciera sentirme culpable si no lo aprovechaba.
Fui a la biblioteca pública, consulté el catálogo de libros de detectives y saqué El hombre sonriente, del sueco Henning Mankell. Nunca leo obras de este tipo, me parecen una pérdida de tiempo, pero -insisto- necesitaba leer con despreocupación.
El inicio es muy bueno. Un abogado viejo es asesinado, pero esto sólo lo sabe el lector, sus familiares y los policías creen que fue un accidente de coche. El detective Wallander empieza a sospechar cuando en el maletero cerrado del auto hay una silla a la que le falta una pata, y ésta aparece a varios metros del lugar del accidente. ¿Cómo se explica esto?
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Recomendación
Quisiera recomendaros la lectura de un post que me impresionó ayer, Dios y nuestros deseos, de Al hilo de los días. Ahí se habla de la tesis atea sobre Dios como mera emanación de nuestros deseos, de la vuelta de ese argumento a favor de Dios cuando nuestras oraciones no se cumplen y aún así seguimos creyendo y, en fin, de la necesaria purificación de nuestra relación con Dios cuando deja de ser nuestra “herramienta” porque falla la oración (o eso nos parece).
“Nuestros deseos necesitan pasar su noche, morir en ella, saber lo que es querer a Dios por Dios mismo”.
“Nuestros deseos necesitan pasar su noche, morir en ella, saber lo que es querer a Dios por Dios mismo”.
lunes, 20 de septiembre de 2010
Autobiografía espiritual
"Y dijo esta parábola: Tenía uno plantada una higuera en su viña y vino en busca de fruto y no lo halló. Dijo entonces al viñador: Van ya tres años que vengo en busca del fruto de esta higuera y no lo halló; córtala, ¿por qué ha de ocupar la tierra en balde? Le respondió [el viñador] y dijo: Señor, déjala aún por este año que la cave y la abone, a ver si da fruto para el año que viene; si no, la cortarás". (Lucas 13, 6-9).
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