lunes, 31 de marzo de 2008

40 años

Oído en la calle:

"Este tema uno tiene que afrontarlo pronto en la vida: no vas a esperar a tener 40 años para arreglarlo".

(Le miré con odio. Lo dijo como diciendo "no vas a esperar a cuando seas ya muy viejo").

jueves, 27 de marzo de 2008

Gabriel y Zacarías

Leo una de las escenas más bonitas del Evangelio de San Lucas, la "anunciación" del ángel Gabriel a Zacarías, el padre de Juan el Bautista.

Zacarías, sacerdote viejo, está solo en el altar, ofreciendo incienso, y se le aparece el ángel Gabriel. Gran susto. El ángel le dice: "Dios ha escuchado tus oraciones". Por lo que luego ocurre, hemos de entender que, en realidad, le debió decir lo siguiente: "Dios ha escuchado tus antiguas oraciones, lo mucho que Isabel y tú rezasteis hace muchos años, cuando erais jóvenes y deseabais tener un hijo. Pasó el tiempo, visteis que aquello no se cumplía, os conformasteis con la voluntad de Dios y dejasteis de rezar por aquello. Pero Dios no olvidó esos rezos, ya tan lejanos, y ahora los va a atender: por vosotros, y porque conviene a la Redención".

Zacarías se asombra y pregunta que cómo va a ocurrir eso. San Lucas no recoge el matiz de escepticismo del anciano: su pregunta no tuvo el sentido que narra el capítulo siguiente, cuando María hace una pregunta similar. En el caso de Zacarías, la pregunta debió de estar llena de escepticismo, de incredulidad, de amargura: "¿Cómo va a ser eso posible, a estas alturas?".

La respuesta del ángel Gabriel es de lo mejor de la escena. Primero, deja claro quién es él: es un ángel importante, hasta tiene nombre, y ha recibido un encargo del mismo Dios. Seguro que no se lo dijo enfadado, pero sí con ese matiz que usamos todos cuando alguien nos habla sin el debido respeto, como diciendo "Usted, señor Zacarías, no sabe con quién está hablando". No creo que el ángel se enfadase, pero decidió que el anciano se merecía un pequeño castigo, por no haber sabido estar a la altura de las circunstancias (frente a la disponibilidad de la Virgen, en la escena siguiente): le pone una pequeña sanción, como quien castiga al hijo pequeño que no se ha sabido comportar bien en una ocasión importante. Le deja sin voz, y su silencio durará seis meses, hasta que la Virgen visite a su prima Isabel. Sin duda, eso le ayudaría a meditar, a apreciar el valor del milagro que fue viendo crecer durante ese tiempo.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Kiss FM

En el día de hoy, vencido y desarmado el Ejercito del PP, han alcanzado Zapatero y sus amigos sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado (por ahora), por lo que ...


... dejo de oír por las mañanas a Federico Jiménez Losantos y vuelvo, cuatro años después, a Kiss FM.

Mi paz espiritual lo exige.

Contra Sarkozy

Contra su hipocresía en el tema del Tibet: ahora anuncia que Francia se plantea boicotear los Juegos, por la represión.

China lleva reprimiendo el Tibet desde 1950. Eso no ha impedido que Francia y China tengan buenas relaciones, que (por ejemplo) se aliasen en el tema de Irak, que a China le dieran los Juegos Olímpicos. ¿Qué ha cambiado para que Sarkozy cambie? Que por unos días el tema no está oculto, escondido, sino que hay disturbios y SALE EN TELEVISIÓN.

Viene aquí el chiste de Mafalda. Susana, la amiga pequeñoburguesa, quiere organizar de mayor comidas finas, para recaudar dinero para los pobres. ¿Eso acabará con la pobreza?, le pregunta, aguafiestas como siempre, Mafalda. No, ni hace falta: basta con ocultar a los pobres, que no se vean.

Igual en esto. No hace falta acabar con la represión en Tibet: basta con ocultarla, que deje de salir en la tele. Con eso Sarkozy y su encantadora tercera esposa podrían ir, tranquilamente, a la inauguración.

Odio la hipocresía.

(Lamento la bilis del comentario: estuve (políticamente) enamorado de este hombre, pero su tibieza en hacer las reformas que esperábamos de él los thatcheristas y el asunto Bruni me han defraudado totalmente).

martes, 18 de marzo de 2008

Vieja política

¿Realmente va a cambiar Rodríguez Zapatero, tras su victoria electoral, va a aprender de los (muchos) errores cometidos y vamos a tener una Legislatura mejor, más tranquila? O, por el contrario, ¿va a entender que el Pueblo le ha absuelto, y que ha dado por buenas todas las barbaridades de estos cuatro años? En definitiva, ¿va a volver la Vieja Política?

Declaraciones de los socialistas sobre el pacto ideal del gobierno, que nos hacen ver que en esta materia va a seguir la Vieja Política, sin aprender nada de los errores del pasado. Dicen: conviene pactar con el PNV; los nacionalistas no son, en el fondo, malos, sólo están (un poco) equivocados; si ahora tienen 60 y nos piden 100, demósles 80, como un término medio justo; eso harán que se sientan integrados y sean leales; si piden un referéndum de independencia, demósles un Estatuto tan ambicioso como el Estatut; que sean los aliados preferentes, por delante de CiU; no frenemos sus locuras de inmersión linguística.

Todo esto es Vieja Política, Viejos Errores, pero no ya de la pasada Legislatura, sino de todas las Legislaturas desde 1977. En este caso, tiene un agravante, como es que todos los nacionalistas, los moderados y los radicales, los brutos y los listos, todos han pérdido votos y escaños, señal cierta de que no están conectando con la opinión del elector medio. Pues bien, la solución a esta pérdida de votos es, precisamente, darles más importancia, más peso, como si hubieran tenido un resultado excelente.

Vieja Política.

Domingo de Ramos

Domingo de Ramos. Los detalles que nos hacen volver a Domingos de Ramos de hace muchos años, cuando aún vivíamos con nuestros padres: los vendedores de palmas a las puertas de la iglesia, los huevos de Pascua, las torrijas, la procesión, ...

Y, de fondo, la pena. Parece que fue ayer cuando empezó la Cuaresma. Miércoles de Ceniza en los Dominicos. La homilía del abad me encantó, por la concreción, muy opusdei: era preciso proponerse, para la Cuaresma que empezaba,

1- un pequeño rato de oracion diario,
2- una pequeña mortificación diaria,
3- una pequeña limosna, diaria o semana.

¡Todo parecía tan fácil¡¡ Pero luego ¡ha habido tanta desidia por mi parte¡¡¡ Tantos días en que por pequeñas bobadas no ha habido ni la oración, ni la mortificacion, ni la limosna.

Supongo que esta sensacion, algo triste, es la misma que uno tendra cuando se vaya a morir, y comprenda que en su vida que ya acaba podría haber hecho mucho más de lo que ha hecho, y además sin esforzarse mucho.

viernes, 14 de marzo de 2008

50 euros

¡Hacía tanto que no me enamoraba a las 8 de la mañana!!

Estoy distraído, en la cafetería, leyendo el periódico. La chica de al lado dice “¿Me cobras, por favor?”. Me fijo en ella: una rubia algo más joven que yo (unos 30 años). Como está de espaldas al ventanal, el sol le da en el pelo, que parece que arde. Lo ha dicho como si dijera “Tómeselo con calma, no trabajo, no tengo ninguna prisa por irme”.

“Con una mujer así, de novia mía, yo tampoco tendría nunca prisa por pagar”.

El camarero es un emigrante amateur muy poco profesional, pasa de ella: se queda mirando cómo cae el café en las tazas o el zumo en las copas.

Va a pagar con un enorme billete de 50 euros. “Con una mujer así, a mi lado, yo nunca volvería a tener miedo en la vida”, me digo. Y es que cuando no tengo más remedio que pagar con un billete grande me siento un canalla, como si le hiciera una gran faena al que cobra. “Perdone que le tenga que pagar con 50 euros...”, empiezo siempre.

A ella le da igual.

El camarero se entretiene al fondo de la barra.

Empieza a sonar una música alegre, quizá Queen. Con la vista perdida en el infinito, sin prisa, ella lleva el compás con el billete de 50 euros, como si fuese una batuta. La amo. Una mujer que es capaz de llevar el compás con 50 euros es, sin duda, una mujer con gran clase (y, probablemente, con muchos billetes de 50 euros en su tocador).

Cuando, por fin el camarero se digna acercarse, yo también pago, con una triste monedita de 2 euros. Si hubiera tenido algo de gracia, algo de valor, habría dicho al amateur: “Yo pago lo de esta dama”. Pero no me atrevo. A ella le trae un plato lleno de billetes azules y monedas, a mi dos o tres miserables moneditas doradas. “Con una mujer así, ...”.

Voy hacia la puerta, salgo, la mantengo abierta, suponiendo que ella viene detrás mío. Me vuelvo: se ha quedado hojeando los periódicos, va a encender un cigarrillo. Es perfecta.

Mi día se tiñe de un sol nuevo: ¡hacía tanto que no me enamoraba a las 8 de la mañana!