jueves, 21 de mayo de 2015

Cerdo

Una mujer pasea su cerdo por mi barrio. Lleva la pequeña bolsa verde con la que los dueños de los perros recogen eso. Me quedo un poco sorprendido: me parece que el eso de un cerdo ha de ser mucho mayor que el de un perro.

lunes, 4 de mayo de 2015

Día de la madre

Primer domingo de mayo: día de la madre en España.

Paseo cerca de casa. La gitana de las flores ha traído muchísimas, para todos los presupuestos: ramos grandes de muchos colores, ramos pequeños de un solo color, rosas sueltas, claveles sueltos, ramos de margaritas pobres. ¡Ninguna madre sin flores, por muy mal que vaya tu economía!

Veo que llega el coche de la policía municipal, frena en seco y se baja el copiloto con paso pesado. Siento compasión por la gitana y por las madres del barrio que se van a quedar sin flores: seguro que la gitana no tiene licencia de venta, incluso es posible que el policía le incaute la mercancía. Pero él empieza a señalar ramos de distintos colores, la gitana se los enseña mientas habla y habla, y cuando paso al lado ella le dice: "no te preocupes, guapo, yo te guardo éste pá cuando acabes la ronda". Él asiente feliz, con el billete de 20 € en la mano.

Los policías municipales también tienen madre.

miércoles, 29 de abril de 2015

Valencia

Paso el fin de semana en Valencia. Es una visita de despedida política: todas las encuestas dicen que, tras 20 años de gobierno del Partido Popular, en la ciudad y en la comunidad va a ganar el frente popular en mayo. Qué lástima.

Todo queda bien simbolizado en el Palacio de las Artes Reina Sofía, tan bonito cuando se inauguró y que ahora está cubierto de andamios pues se cae a trozos.

Hojeo en el hotel un libro de promoción de la ciudad, editado en 2003: todos los políticos que salen están procesados y dimitidos, todos los bancos que aparecen están quebrados, intervenidos y mal vendidos.

Visitamos el Museo Fallero. No entiendo que haya turistas que vayan a ver la Catedral o la Lonja y no se acerquen a esta maravilla. Veo fotos de algunas fallas que yo contemplé en persona, hace años.

El asombro de siempre en Misa, fuera de Madrid, cuando las señoras se van a comulgar y dejan el bolso en el banco, sin miedo al robo.

Vamos a ver el mar, en la playa de la Malvarrosa, qué bonito nombre. Hay muchos sitios para aparcar y es fácil hacerlo, pero un negro insiste en darme indicaciones. Le doy una moneda de 20 céntimos, no ha hecho nada necesario pero temo que me ralle el coche. "¿Sólo?", dice muy digno. "Sí". Me la devuelve con desprecio.

jueves, 9 de abril de 2015

Arbolito

Ya os conté mi pena cuando el Ayuntamiento taló los árboles de mi calle.

Hace poco ha plantado unos nuevos, bajos, poco más altos que yo, delgados. Ahora, con la primavera, les han salido sus primeras hojitas. Ya les he cogido cariño.

La vida siempre sigue adelante, pese a todo.

miércoles, 1 de abril de 2015

Palencia

Queridas amigas:

Me voy unos días a Palencia, en el norte de España.

Espero que tengáis una buena Semana Santa.

Hasta pronto.

martes, 31 de marzo de 2015

Tarjeta, regalo

Pierdo la tarjeta de la que os hablé.

Pido una nueva, con 0 €, y recuerdo -una vez más- él consejo de Kipling:

"Si vuelves al comienzo de la obra perdida
aunque esta obra sea la de toda tu vida".

...

Voy al cine.

Hay dos puestos de venta de entradas.

La pareja delante mía, muy simpática, se vuelven y me dan un papelito: es un descuento para la entrada, ellos tienen otro y no lo van a usar, me lo regalan. "Gracias", les digo. Pero pienso rápido: un gentleman no acepta regalos de desconocidos, un gentleman no pide rebajas en el cine. Pido  a Dios que compren su entrada rápido y se vayan, pero no puede ser, ahí siguen y él me mira. Compro la entrada sin descuento. Noto que él me mira con odio. Me voy, aún queda un rato para la película.

"¿Por qué tengo que ser como soy?", me digo paseando, "¿cómo voy a acabar?".

Miro por curiosidad el descuento: el plazo para usarlo acabó dos días antes de estos hechos.

martes, 24 de marzo de 2015

Tarjeta

Es importante tener objetivos que den sentido a tu vida.

En el supermercado me hicieron una tarjeta con mi nombre. Cada vez que compro, la cajera la pasa por una ranura y me suma el 1% del gasto. En realidad, gano un poco menos: si gasto 12,54 € me suman 0,12 € (12 céntimos), el resto se pierde. En el futuro podré descontar ese dinero de una compra.

Cuando tenga ahorrados 10 € me llevaré una caja azul de bombones Lindt. Por supuesto, cualquier día podría comprármela, pero me hace ilusión que me la regale el supermercado. No me basta con gastar 1.000 € por la pérdida de centésimas y milésimas que he explicado en el párrafo anterior. No soy capaz de calcular cuántos meses tardaré en lograr esa gran cuantía: mi compra media suele ser de unos 8 o 9 €, pero no voy todos los días a la compra.

...

El otro día iba un chico guapo delante mío. Era evidente que a la cajera -madura- le gustaba. "Si quieres te veo el saldo", le dijo. "Hace mucho que no lo veo", respondió él. "Pues ésta es la ocasión". Tenía ¡37 € ahorrados! El chico guapo sonrió pero no lo dio gran importancia: se ve que tenía otros objetivos en la vida, más elevados que las cajas de bombones Lindt.