Manifestación en Madrid contra el aborto.
Tiene un tono festivo pero yo voy sin ninguna esperanza. Sólo me mueven el sentido del deber y la solidaridad con tantos embriones sin futuro.
Fotos terroríficas de fetos troceados. La mejor pancarta: "Las mujeres merecen algo mejor". Hay, en parte, un aire religioso: sacerdotes jóvenes con alzacuellos, banderas del Vaticano o de España con el Corazón de Jesús, una pancarta que proclama "el aborto mata el cuerpo, el pecado mata el alma".
Sólo hay algo divertido: la gente joven y guapa, con chalecos brillantes, que pasan con una hucha pidiendo euros para pagar los gastos.
Admitámoslo: no había mucha gente. Al final toda la manifestación estaba comprimida entre la Cibeles y la Puerta de Alcalá. Nada que ver con las que hubo -en el mismo lugar- en los años de Zapatero, cuando aún esperábamos que algo pudiera cambiar.
Me voy cuando empiezan los discursos.
Hace frío.
lunes, 16 de marzo de 2015
viernes, 13 de marzo de 2015
Blogs, niñez
Paseo por nuevos blogs. Algunos tienen posts inmensos, de 10 o 15 párrafos largos. Siento que a veces estamos muy solos.
...
Qué absurdo eso de creer que el pelo largo te hace más joven. Al final comprendo mi error y voy a la peluquería.
Como siempre, voy a la peluquería de mi niñez, en el barrio de Argüelles. El dueño es el hijo del peluquero de entonces. Hablamos de política. Luego paseo por los mismos sitios en que estuve de niño y de joven. Es algo impresionante para ante una tienda o ante un portal y pensar "acá, exactamente acá, estuve hace cuarenta y cinco años, con mi padre". Todo son recuerdos: en esa casa vivían los hare-krisna; allá hubo un desalojo por una (falsa) amenaza de bomba, todos los vecinos en bata; en esa tienda estaba la papelería elegante donde compraba mi abuela; ahí discutía con mis compañeros del colegio sobre religión.
Me imagino a mí mismo, de niño, pensando cómo sería mi vida a los cuarenta y nueve años. Doy gracias a Dios: mi vida es mucho mejor de lo que yo -niño pesimista, joven pesimista- imaginé. Hasta soy feliz, pese a todo.
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Qué absurdo eso de creer que el pelo largo te hace más joven. Al final comprendo mi error y voy a la peluquería.
Como siempre, voy a la peluquería de mi niñez, en el barrio de Argüelles. El dueño es el hijo del peluquero de entonces. Hablamos de política. Luego paseo por los mismos sitios en que estuve de niño y de joven. Es algo impresionante para ante una tienda o ante un portal y pensar "acá, exactamente acá, estuve hace cuarenta y cinco años, con mi padre". Todo son recuerdos: en esa casa vivían los hare-krisna; allá hubo un desalojo por una (falsa) amenaza de bomba, todos los vecinos en bata; en esa tienda estaba la papelería elegante donde compraba mi abuela; ahí discutía con mis compañeros del colegio sobre religión.
Me imagino a mí mismo, de niño, pensando cómo sería mi vida a los cuarenta y nueve años. Doy gracias a Dios: mi vida es mucho mejor de lo que yo -niño pesimista, joven pesimista- imaginé. Hasta soy feliz, pese a todo.
lunes, 9 de marzo de 2015
Tormentas, escritores, conejo
Oigo tormentas en mi cabeza.
Es una desgracia oír tormentas en tu cabeza. Pero si sabes que las tormentas no existen, aunque tú las oigas, si sabes que en realidad son cañerías de agua, has dado un paso para curarte.
...
Hay un ranking del olvido entre los escritores muertos.
Saco varios libros de la biblioteca pública. Curioseo la pegatina del inicio, donde los bibliotecarios te ponen el día que lo has de devolver. El gran Gatsby, de Scott Fitzgerald (muerto en 1940), fue sacado catorce veces en 2014 y tres en 2015. El americano impasible, de Graham Green (muerto en 1991), fue sacado una vez en 2014 y otra en 2015; El cónsul honorario, de este autor, no había sido pedido desde marzo de 2011.
...
Por primera vez cocino conejo en casa.
Echo aceite, echo cebolla, echo el conejo en trozos, echo harina, echo vino blanco, echo cáscaras de naranja, echo zumo de naranja, echo hierbas. En una hora queda blando y bueno.
Mientras preparo el conejo aparece su pequeño corazón muerto. Me acuerdo de la canción de unas horas antes, en Misa: "convierte mi corazón de piedra en un corazón de carne".
Es una desgracia oír tormentas en tu cabeza. Pero si sabes que las tormentas no existen, aunque tú las oigas, si sabes que en realidad son cañerías de agua, has dado un paso para curarte.
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Hay un ranking del olvido entre los escritores muertos.
Saco varios libros de la biblioteca pública. Curioseo la pegatina del inicio, donde los bibliotecarios te ponen el día que lo has de devolver. El gran Gatsby, de Scott Fitzgerald (muerto en 1940), fue sacado catorce veces en 2014 y tres en 2015. El americano impasible, de Graham Green (muerto en 1991), fue sacado una vez en 2014 y otra en 2015; El cónsul honorario, de este autor, no había sido pedido desde marzo de 2011.
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Por primera vez cocino conejo en casa.
Echo aceite, echo cebolla, echo el conejo en trozos, echo harina, echo vino blanco, echo cáscaras de naranja, echo zumo de naranja, echo hierbas. En una hora queda blando y bueno.
Mientras preparo el conejo aparece su pequeño corazón muerto. Me acuerdo de la canción de unas horas antes, en Misa: "convierte mi corazón de piedra en un corazón de carne".
miércoles, 4 de marzo de 2015
Medinaceli
Quedan tres días para el primer viernes de marzo. Miles de devotos harán cola durante horas para besar el pie de Jesús de Medinaceli.
Al atardecer del martes (ayer) voy por la zona. Ya ha empezado la fila, no junto a la iglesia (pues molestaría a las tiendas vecinas a la basílica) sino en la manzana siguiente. Las primeras señoras han hecho una tienda común de plástico, con bordes rígidos, como un invernadero, con una puertecita para entrar y salir. Dentro tienen tumbonas de playa para descansar durante el día y dormir durante la noche. Cuando paso están merendando bocadillos. Después de esta tienda hay una larga fila de sillas (dos manzanas) atadas a la pared: son los devotos que sólo pasarán aquí la última tarde y la última noche antes de que basílica abra el viernes de madrugada. En las sillas hay un cartel que indica el propietario y el número de puestos que se reservan: "Familia Lozano, 25-31". "Soledad López, 32-36". "Antonio de la Fuente, 37". Algunos reservan 20 o 25 puestos, no sé cómo van a caber. Una gorda está atando su silla al final de la cola, sostiene en la boca el cartón para poner su nombre y su reserva.
Vuelvo a pasar por la noche, tarde. No hay nadie sentado en las sillas. En la tienda de plástico sólo hay una señora, las otras habrán ido a tomar café. "Buenas noches", le digo. "Buenas noches", me responde.
Ojalá Jesús sepa valorar lo que hay de verdadera fe en todo esto.
La noche es templada, menos mal.
Al atardecer del martes (ayer) voy por la zona. Ya ha empezado la fila, no junto a la iglesia (pues molestaría a las tiendas vecinas a la basílica) sino en la manzana siguiente. Las primeras señoras han hecho una tienda común de plástico, con bordes rígidos, como un invernadero, con una puertecita para entrar y salir. Dentro tienen tumbonas de playa para descansar durante el día y dormir durante la noche. Cuando paso están merendando bocadillos. Después de esta tienda hay una larga fila de sillas (dos manzanas) atadas a la pared: son los devotos que sólo pasarán aquí la última tarde y la última noche antes de que basílica abra el viernes de madrugada. En las sillas hay un cartel que indica el propietario y el número de puestos que se reservan: "Familia Lozano, 25-31". "Soledad López, 32-36". "Antonio de la Fuente, 37". Algunos reservan 20 o 25 puestos, no sé cómo van a caber. Una gorda está atando su silla al final de la cola, sostiene en la boca el cartón para poner su nombre y su reserva.
Vuelvo a pasar por la noche, tarde. No hay nadie sentado en las sillas. En la tienda de plástico sólo hay una señora, las otras habrán ido a tomar café. "Buenas noches", le digo. "Buenas noches", me responde.
Ojalá Jesús sepa valorar lo que hay de verdadera fe en todo esto.
La noche es templada, menos mal.
lunes, 2 de marzo de 2015
Pobre, almendros, frivolidad
Ya lo conté en el post de Ojo Humano: se vino a vivir un pobre a un banco de mi barrio. Un vecino bueno le regaló una tienda de campaña de la marca Quechua, muy fácil de abrir y de cerrar. Durante el día la tenía guardada en un portal abandonado, junto a sus bolsas.
La tienda ha desaparecido, imagino que alguien se la robaría.
El sábado pasé junto a su banco a las 12 de la mañana. La imagen terrorífica era ésta: su saco de dormir completamente cerrado, como una mortaja, y de un extremo salían sus pelos sucios.
...
Voy a ver los almendros recién floridos del Parque del Retiro. Hubo viento y muchas hojitas blancas habían caído al suelo. La gente hacía fotos ridículas, posando como japoneses.
Los almendros que ya no podré visitar son los que había frente al Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente. Durante el invierno los talaron para asfaltar la salida de coches oficiales. Es chistoso que esto lo hiciera -precisamente- el ministerio encargado de cuidar la agricultura y el medio ambiente.
...
La frivolidad de escribir sobre el pobre de mi barrio y los almendros del Retiro
mientras secuestran cristianos en Siria,
mientras matan manifestantes en Venezuela,
mientras secuestran niñas en Nigeria,
mientras se matan en Ucrania.
La tienda ha desaparecido, imagino que alguien se la robaría.
El sábado pasé junto a su banco a las 12 de la mañana. La imagen terrorífica era ésta: su saco de dormir completamente cerrado, como una mortaja, y de un extremo salían sus pelos sucios.
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Voy a ver los almendros recién floridos del Parque del Retiro. Hubo viento y muchas hojitas blancas habían caído al suelo. La gente hacía fotos ridículas, posando como japoneses.
Los almendros que ya no podré visitar son los que había frente al Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente. Durante el invierno los talaron para asfaltar la salida de coches oficiales. Es chistoso que esto lo hiciera -precisamente- el ministerio encargado de cuidar la agricultura y el medio ambiente.
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La frivolidad de escribir sobre el pobre de mi barrio y los almendros del Retiro
mientras secuestran cristianos en Siria,
mientras matan manifestantes en Venezuela,
mientras secuestran niñas en Nigeria,
mientras se matan en Ucrania.
viernes, 27 de febrero de 2015
Nuestro hombre en La Habana
Leo con mucha risa la novela Nuestro hombre en La Habana, de Graham Greene.
(No leas este post si vas a leer el libro.)
Cuenta una historia muy divertida. Antes de la llegada de Castro y los comunistas, el servicio secreto británico contrata como espía a un inglés, un vendedor de aspiradoras, que vive en La Habana. El buen hombre comprende que es una gran ocasión de sacar dólares: se inventa una red de espías y hace informes falsos. Dibuja las piezas de una de sus aspiradoras y la manda a Londres como si fuera el plano de una instalación secreta. Todo se complica cuando alguien (¿la policía cubana?, ¿los comunistas?, ¿los americanos?, ¿los rusos?) interceptan los mensajes, se los creen y empiezan a matar a los falsos espías.
Graham Greene era famoso cuando yo era niño, hace 100 años, porque era un católico convertido que criticaba a la Iglesia Católica. Esto, en aquella España, era algo muy escandaloso. En esta novela ya se ve una muestra: la hija del espía es católica, y aunque el personaje sea -en general- admirable, se vuelve ridículo cuando habla de la muerte o cuando hace prácticas piadosas tontas. Supongo que esto en su momento fue algo muy excitante para mucha gente, y que incluso si una novela policial salía mala -no es el caso de ésta- se podía salvar mezclándola con una parodia de la religión.
(No leas este post si vas a leer el libro.)
Cuenta una historia muy divertida. Antes de la llegada de Castro y los comunistas, el servicio secreto británico contrata como espía a un inglés, un vendedor de aspiradoras, que vive en La Habana. El buen hombre comprende que es una gran ocasión de sacar dólares: se inventa una red de espías y hace informes falsos. Dibuja las piezas de una de sus aspiradoras y la manda a Londres como si fuera el plano de una instalación secreta. Todo se complica cuando alguien (¿la policía cubana?, ¿los comunistas?, ¿los americanos?, ¿los rusos?) interceptan los mensajes, se los creen y empiezan a matar a los falsos espías.
Graham Greene era famoso cuando yo era niño, hace 100 años, porque era un católico convertido que criticaba a la Iglesia Católica. Esto, en aquella España, era algo muy escandaloso. En esta novela ya se ve una muestra: la hija del espía es católica, y aunque el personaje sea -en general- admirable, se vuelve ridículo cuando habla de la muerte o cuando hace prácticas piadosas tontas. Supongo que esto en su momento fue algo muy excitante para mucha gente, y que incluso si una novela policial salía mala -no es el caso de ésta- se podía salvar mezclándola con una parodia de la religión.
miércoles, 25 de febrero de 2015
Oración
Voy a una conferencia cuaresmal sobre la oración. La da un jesuita.
Define la oración como "mirar a Dios que nos mira". Dios siempre nos mira pero nosotros lo olvidamos. En la oración volvemos a ser conscientes de su mirada.
Dos formas de orar tomadas de los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola:
-estar mucho tiempo contemplando un pasaje concreto del Evangelio, buscando qué me ha querido decir Dios a mí con ese texto; meterse en la escena, ser uno más.
-dedicar mucho tiempo a pensar en cada palabra de las oraciones vocales: ¿por qué "Padre"?, ¿por qué "nuestro"?, ¿qué es que Dios "está"?, ¿qué son "los cielos"?
Y un consejo: convertir el examen de la noche en un nuevo rato de oración, hablar con Dios sobre lo bueno y lo malo del día.
Nos dijo que hubo una encuesta sobre la oración: rezamos mucho a Jesús, mucho a la Virgen María, bastante a los santos, poco a Dios Padre, poco al Espíritu Santo.
Define la oración como "mirar a Dios que nos mira". Dios siempre nos mira pero nosotros lo olvidamos. En la oración volvemos a ser conscientes de su mirada.
Dos formas de orar tomadas de los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola:
-estar mucho tiempo contemplando un pasaje concreto del Evangelio, buscando qué me ha querido decir Dios a mí con ese texto; meterse en la escena, ser uno más.
-dedicar mucho tiempo a pensar en cada palabra de las oraciones vocales: ¿por qué "Padre"?, ¿por qué "nuestro"?, ¿qué es que Dios "está"?, ¿qué son "los cielos"?
Y un consejo: convertir el examen de la noche en un nuevo rato de oración, hablar con Dios sobre lo bueno y lo malo del día.
Nos dijo que hubo una encuesta sobre la oración: rezamos mucho a Jesús, mucho a la Virgen María, bastante a los santos, poco a Dios Padre, poco al Espíritu Santo.
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