El admirable Ejercito colombiano ha liberado a Ingrid Betancourt, secuestrada por los terroristas de las FARC durante seis años. Ha sido una operación limpia, sin muertos ni pagos, en que también se ha rescatado a otros rehenes.
El caso Betancourt ha sido seguido en España con interés: los periódicos y las teles hablaban de vez en cuando del tema. Lo hacían no porque fuera el único caso de secuestro, ni siquiera el más prolongado o el más inhumano, sino porque la prensa francesa se ocupaba del asunto: estuvo casada con un francés y sus hijos tienen esa nacionalidad. Esto ha permitido que la opinión pública española supiera que hay un país llamado Colombia, que están en una guerra civil de facto entre el Estado constitucional y la narcoguerrilla de las FARC y que hay cientos de inocentes secuestrados durante años y años, como era el caso de Betancourt. Es posible que si esta guerra de facto no acaba pronto, la opinión pública española olvide pronto el caso Colombia.
Sí, creemos que vivimos en un mundo en paz, donde todo va bien, salvo en Irak, pero qué malo que fue Aznar, y en algunos países hambrientos del África negra, cuyos nacionales perturban nuestras playas con sus pateras. Es preciso que haya casos tristes, de los que salen en la tele, para que nos enteramos (durante poco tiempo, eso sí) de que en otros sitios del mundo la gente lo pasa mal. Gracias al caso triste del niño Elián González nos enteramos de que en Cuba hay dictadura y hambre, y que hay gente que prefiere salir a nado, en una bañera de plástico, entre los tiburones, antes que seguir viviendo allí. Gracias a los viajes de la Princesa Diana supimos que en ciertas partes del mundo hay guerras con niños soldados, y minas que no se limpian, y niños que pierden los brazos y las piernas por pisar minas personales. Gracias al espía al que envenenaron con plutonio en Londres y a la periodista a la que mataron a tiros en Moscú supimos que Rusia no es, precisamente, el Estado más respetuoso con los derechos humanos.
Afortunadamente, todo eso ocurrió hace mucho, y ya se nos ha olvidado, el mundo vuelve a estar bien construido, de nuevo.
Me pregunto: ¿harán falta otra Ingrid Betancourt, otro Elián González, para que nos enteremos de las atrocidades cotidianas que se cometen en Sudán, en Líbano, en la China de los Juegos Olímpicos, en ...?
jueves, 3 de julio de 2008
miércoles, 2 de julio de 2008
Párrafos de Julio. Las fotos
Voy a recoger las fotos carnet. De camino, ruego al Santo Patrón de las Cosas Bien Hechas: "Por favor, que me las den en una funda pequeñita". Y es que me gusta que cada cosa que compro tenga el envoltorio adecuado. "Si yo, por fin, tuviera mi papelería, habría una bolsa para cada producto, y cuando fuera a vender uno nuevo, encargaría nuevas bolsas: diminuta para el sacapuntas, gigantesca para el archivador, alargada para el boli, cuadrada para el taco de hojas, todas con la marca de la tienda. Luego, con los clientes habitales, discutiría si es mejor ésta o aquella: "Ésta no, que le va a quedar grande" "Sí, pero quiero que el cuaderno vaya haciendo ruido"". /// No hay suerte: me da la tira de las 4 fotos, sin recortar, y las mete en un sobre enorme, de los de correos; un poco más, y le pone el sello. Mis 4 caras, muy serias, se hunden en las profundidades oscuras. Ya fuera, recuerdo con melancolía las casas de fotos a las que iba de niño, con mi madre, cuando te las recortaban cuidadosamente, te hacían un montoncito, te las metían en una bolsa diminuta de papel de seda, te las daban diciendo "Toma, guapo".
martes, 1 de julio de 2008
Párrafos de Julio
Llega Julio, el mejor mes del año: hace muchísimo calor, no hay trabajo por la tarde, la gente se empieza a ir y a dejar vacías las terrazas, se van los niños, se iban los vecinos que ponían el aire acondicionado por la noche [ya no: uno murió, la otra se casó], todavía no estamos con el jaleo de los viajes de agosto, pero sí con su ilusión, hay teatro y cine al aire libre, vas por la calle por la noche y oyes el ruido de los platos y de la tele. // Saco el ventilador, como un belén tropical, hago la lista de los platos típicos que nos gustan en verano, saco la ropa fresca, tengo las ventanas siempre abiertas, las flores que compro se marchitan rápido. // Me digo: "No seas perezoso, no lo seas en el blog, intenta publicar al menos un párrafo diario.
lunes, 30 de junio de 2008
¡¡¡¡Lo logramos!!!!!!!!!!!!!!!!!
44 años después, pese a tantos complejos, pese al gafe de Zapatero, pese al convencimiento de que nos ibamos a quedar en cuartos, como siempre, pese a que Alemania siempre ha sido como un panzer,
LO LOGRAMOS,
gracias a un golazo en solitario de Fernando Torres (¡que es de Madrid!), gracias a alguna gran parada de San Iker, gracias a que el equipo estuvo presionando hasta el minuto 90, sin conformarse jamás.
F.
LO LOGRAMOS,
gracias a un golazo en solitario de Fernando Torres (¡que es de Madrid!), gracias a alguna gran parada de San Iker, gracias a que el equipo estuvo presionando hasta el minuto 90, sin conformarse jamás.
F.
sábado, 28 de junio de 2008
¡¡¡España!!!
Querida Alemamá, querido Juan Ignacio, queridos españoles que pasáis del furbo:
Sabed que ¡¡¡España ha llegado a la final de la Eurocopa!!! Esto es un notición, porque en toda la Historia sólo lo habíamos logrado dos veces: antes de que yo naciera (contra la URSS, ganamos) y hace muchísimos años, cuando yo aún era joven (contra Francia, perdimos). Para mí siempre ha sido un misterio cómo es posible que en España haya habido grandes equipos y grandes furbolistas y en cambio la selección nacional nunca haya hecho nada digno: ni en la Eurocopa ni, mucho menos, en el Mundial.
Sabed que el jueves, el día que ganamos a Rusia, una multitud de jóvenes invadió el centro de Madrid, el paseo de Recoletos, el del Prado, todo el mundo feliz. Se subieron a las fuentes, algunas de la época de Carlos III, y empezaron a dar botes, medio desnudos, y a desviar los chorros de agua: casi logran lo que no lograron ni Napoleón ni la Guerra Civil, destrozarlas.
Coincide este júbilo con dos noticias impactantes: ayer, viernes, el Parlamento regional del País Vasco dio el primer paso para convocar un referéndum de independencia, y la inflación llegó al 5%, cosa que no ocurría desde 1994, cuando estaba el anterior gobierno socialista. Supongo que si estas cosas ocurren en Argentina o en Chile, de inmediato la Honorable Presidenta de la República convocaría a ambas Cámaras, que se reunirían en sesión permanente. Aquí, los Reyes y medio gobierno se van mañana a Viena, a ver la final contra Alemania, y toda nuestra preocupación es encontrar la bandera en el baúl, y comprar unos packs maravillosos que venden en los súper, para la ocasión: incluyen patatas fritas, ganchitos, cocacolas y cervezas; el güisky lo pone cada uno.
Sabed que la gran discusión que hay en España no es sobre si conviene que juegue tal o cual jugador, o si es mejor esta táctica o la otra. No: la gran discusión es si puede ir al partido el presidente Zapatero o no, por su fama de gafe. Esta discusión no es de risa, sino seria: la gente, tan ilustrada, tan agnóstica, tan leída, realmente cree que si va él, traerá mala suerte a la selección. Por eso, se ha montado en internet una recogida de firmas para pedirle que lo vea desde Madrid, porque si perdemos mañana frente a Alemania, él será el culpable.
Sabed que ¡¡¡España ha llegado a la final de la Eurocopa!!! Esto es un notición, porque en toda la Historia sólo lo habíamos logrado dos veces: antes de que yo naciera (contra la URSS, ganamos) y hace muchísimos años, cuando yo aún era joven (contra Francia, perdimos). Para mí siempre ha sido un misterio cómo es posible que en España haya habido grandes equipos y grandes furbolistas y en cambio la selección nacional nunca haya hecho nada digno: ni en la Eurocopa ni, mucho menos, en el Mundial.
Sabed que el jueves, el día que ganamos a Rusia, una multitud de jóvenes invadió el centro de Madrid, el paseo de Recoletos, el del Prado, todo el mundo feliz. Se subieron a las fuentes, algunas de la época de Carlos III, y empezaron a dar botes, medio desnudos, y a desviar los chorros de agua: casi logran lo que no lograron ni Napoleón ni la Guerra Civil, destrozarlas.
Coincide este júbilo con dos noticias impactantes: ayer, viernes, el Parlamento regional del País Vasco dio el primer paso para convocar un referéndum de independencia, y la inflación llegó al 5%, cosa que no ocurría desde 1994, cuando estaba el anterior gobierno socialista. Supongo que si estas cosas ocurren en Argentina o en Chile, de inmediato la Honorable Presidenta de la República convocaría a ambas Cámaras, que se reunirían en sesión permanente. Aquí, los Reyes y medio gobierno se van mañana a Viena, a ver la final contra Alemania, y toda nuestra preocupación es encontrar la bandera en el baúl, y comprar unos packs maravillosos que venden en los súper, para la ocasión: incluyen patatas fritas, ganchitos, cocacolas y cervezas; el güisky lo pone cada uno.
Sabed que la gran discusión que hay en España no es sobre si conviene que juegue tal o cual jugador, o si es mejor esta táctica o la otra. No: la gran discusión es si puede ir al partido el presidente Zapatero o no, por su fama de gafe. Esta discusión no es de risa, sino seria: la gente, tan ilustrada, tan agnóstica, tan leída, realmente cree que si va él, traerá mala suerte a la selección. Por eso, se ha montado en internet una recogida de firmas para pedirle que lo vea desde Madrid, porque si perdemos mañana frente a Alemania, él será el culpable.
jueves, 26 de junio de 2008
San Josemaría
¡¡¡Hoy es San Josemaría!!!
De regalo, 4 puntos de Camino:
Sobre la filiación divina:
274 "Padre —me decía aquel muchachote (¿qué habrá sido de él?), buen estudiante de la Central—, pensaba en lo que usted me dijo... ¡que soy hijo de Dios!, y me sorprendí por la calle, 'engallado' el cuerpo y soberbio por dentro... ¡hijo de Dios!"
Le aconsejé, con segura conciencia, fomentar la "soberbia".
Sobre Jesús:
382 “Al regalarte aquella Historia de Jesús, puse como dedicatoria: "Que busques a Cristo: Que encuentres a Cristo: Que ames a Cristo".
—Son tres etapas clarísimas. ¿Has intentado, por lo menos, vivir la primera?"
Sobre las cosas pequeñas:
813 "Hacedlo todo por Amor. —Así no hay cosas pequeñas: todo es grande. —La perseverancia en las cosas pequeñas, por Amor, es heroísmo".
Sobre nuestra vida cotidiana:
998 "¡Bendita perseverancia la del borrico de noria! —Siempre al mismo paso. Siempre las mismas vueltas. —Un día y otro: todos iguales.
Sin eso, no habría madurez en los frutos, ni lozanía en el huerto, ni tendría aromas el jardín.
Lleva este pensamiento a tu vida interior”.
......
Y, claro, también la oración, por si tenemos que pedir algo difícil.
De regalo, 4 puntos de Camino:
Sobre la filiación divina:
274 "Padre —me decía aquel muchachote (¿qué habrá sido de él?), buen estudiante de la Central—, pensaba en lo que usted me dijo... ¡que soy hijo de Dios!, y me sorprendí por la calle, 'engallado' el cuerpo y soberbio por dentro... ¡hijo de Dios!"
Le aconsejé, con segura conciencia, fomentar la "soberbia".
Sobre Jesús:
382 “Al regalarte aquella Historia de Jesús, puse como dedicatoria: "Que busques a Cristo: Que encuentres a Cristo: Que ames a Cristo".
—Son tres etapas clarísimas. ¿Has intentado, por lo menos, vivir la primera?"
Sobre las cosas pequeñas:
813 "Hacedlo todo por Amor. —Así no hay cosas pequeñas: todo es grande. —La perseverancia en las cosas pequeñas, por Amor, es heroísmo".
Sobre nuestra vida cotidiana:
998 "¡Bendita perseverancia la del borrico de noria! —Siempre al mismo paso. Siempre las mismas vueltas. —Un día y otro: todos iguales.
Sin eso, no habría madurez en los frutos, ni lozanía en el huerto, ni tendría aromas el jardín.
Lleva este pensamiento a tu vida interior”.
......
Y, claro, también la oración, por si tenemos que pedir algo difícil.
martes, 24 de junio de 2008
Insomnio
En la noche del domingo al lunes, entre el partido y la prórroga del España-Italia, me llama una de mis hermanas y me da una noticia que me indigna. Cuando me acuesto, un buen rato después, soy incapaz de dormir: por la ansiedad que me provoca la noticia, por el barullo de la celebración de la victoria, por el calorazo. Mi agobio es tal que no soy capaz ni de rezar el Rosario, para poner remedio a la noticia indignante. A las 3, harto, desconecto el despertador, pongo el lunes en manos de Dios (si Él no interviene será un día perdido) y, al poco, me duermo.
Me despierto asombrosamente pronto, apenas he dormido. Mientras me arreglo, noto los primeros síntomas de lo que va a ser un día alucinado, como leí que le pasaba a Van Gogh en su locura: todo lo que hago tiene una intensidad y un color extraños, como si fuera la primera vez que lo hago, como si no lo fuera a hacer de nuevo nunca más. Todo me sorprende: coger el peine, hacer la cama, ordenar la casa, como le debe de ocurrir a un niño la primera vez que lo hace sin la ayuda de su madre. Intensidad, sorpresa, fuerza de voluntad: en la oficina tengo mucho tiempo libre, y me pongo, por fin, tras meses de demora, a leer un estudio sobre si los sueldos españoles suben o bajan más que la renta nacional. Siempre me pareció complicado, pero ayer todo es de una sencillez rara. Me lo leo dos veces, para ver si es que no lo estoy comprendiendo, pero sí.
Cuando mi jefe me llama, es como un monigote de las pelis de los niños. Se pone a leer, con tono doctoral, un informe jurídico de 12 páginas, citas en latín incluidas. Según avanza, tengo el extraña sensación de que no lee en español, sino en húngaro, y que cuanto más avanza menos entiendo esa lengua. Debo hacer algún gesto extraño, pues en cierto momento me dice: “Enseguida acabo”.
Por la tarde quedo con una compañera que tiene cáncer; debe estar preocupada, pues habla y habla de la enfermedad, de los tratamientos, y yo le comprendo todo, como si hubiera estudiado Medicina: efectos secundarios, quimioterapias, metástasis y carcinomas, todo tiene para mi una claridad que nunca sospeché antes.
Todo el día está cubierto el cielo, plomizo. Pero al llegar la noche, se cubre del todo. Cuando estoy llegando a casa estalla espantosa la tormenta, un tormenta pavorosa, tropical, como si Dios pusiera su sello a un día muy bien aprovechado. El agua es tan fuerte que llega al fondo de mi portal, desde donde veo el huracán. Las hojas saltan de los árboles y el viento hacer remolinos con ellas y con el agua. Cuando por fin subo a casa, al lado de cada ventana se ha hecho un pequeño charco.
Dormí muy bien, hoy estoy contento: bien mirada, la noticia indignante no es para tanto.
Me despierto asombrosamente pronto, apenas he dormido. Mientras me arreglo, noto los primeros síntomas de lo que va a ser un día alucinado, como leí que le pasaba a Van Gogh en su locura: todo lo que hago tiene una intensidad y un color extraños, como si fuera la primera vez que lo hago, como si no lo fuera a hacer de nuevo nunca más. Todo me sorprende: coger el peine, hacer la cama, ordenar la casa, como le debe de ocurrir a un niño la primera vez que lo hace sin la ayuda de su madre. Intensidad, sorpresa, fuerza de voluntad: en la oficina tengo mucho tiempo libre, y me pongo, por fin, tras meses de demora, a leer un estudio sobre si los sueldos españoles suben o bajan más que la renta nacional. Siempre me pareció complicado, pero ayer todo es de una sencillez rara. Me lo leo dos veces, para ver si es que no lo estoy comprendiendo, pero sí.
Cuando mi jefe me llama, es como un monigote de las pelis de los niños. Se pone a leer, con tono doctoral, un informe jurídico de 12 páginas, citas en latín incluidas. Según avanza, tengo el extraña sensación de que no lee en español, sino en húngaro, y que cuanto más avanza menos entiendo esa lengua. Debo hacer algún gesto extraño, pues en cierto momento me dice: “Enseguida acabo”.
Por la tarde quedo con una compañera que tiene cáncer; debe estar preocupada, pues habla y habla de la enfermedad, de los tratamientos, y yo le comprendo todo, como si hubiera estudiado Medicina: efectos secundarios, quimioterapias, metástasis y carcinomas, todo tiene para mi una claridad que nunca sospeché antes.
Todo el día está cubierto el cielo, plomizo. Pero al llegar la noche, se cubre del todo. Cuando estoy llegando a casa estalla espantosa la tormenta, un tormenta pavorosa, tropical, como si Dios pusiera su sello a un día muy bien aprovechado. El agua es tan fuerte que llega al fondo de mi portal, desde donde veo el huracán. Las hojas saltan de los árboles y el viento hacer remolinos con ellas y con el agua. Cuando por fin subo a casa, al lado de cada ventana se ha hecho un pequeño charco.
Dormí muy bien, hoy estoy contento: bien mirada, la noticia indignante no es para tanto.
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