Retoco las etiquetas, tras comprobar que no se pierden los comentarios ni se varía la fecha de publicación.
Cambio Religión por Cristianismo, que me parece más familiar, menos sociológico; si un día publico algo sobre el budismo, volverá Religión.
Saco los dos comentarios sobre política exterior de Política, que queda sólo para la política española; meto a los dos removidos en la nueva Mundo.
miércoles, 9 de abril de 2008
Debate de investidura
Discurso de Zapatero en el debate de investidura.
Ante todo, dos anuncios que asustan. Se va a hacer una Ley integral de igualdad de trato, con independencia (entre otras cosas) de la orientación sexual, la religión o la ideología; vistos los antecedentes que cita (Ley de Igualdad, Ley de Violencia Doméstica), me echo a temblar. Se van a garantizar los derechos y la intimidad de las mujeres que abortan conforme a la Ley: dado que esto es algo obvio (¿es que no los tienen garantizados ahora?), hay que temer el truco de la oferta.
Lo bueno: que no mencionó la eutanasia y que dijo que en educación ya no hacían falta más Leyes, basta con meter más dinero. Qué alivio.
La parte más ácida del discurso fue contra el Consejo General del Poder Judicial: han sido malos, han puesto problemas a su gobierno, él va a hacer una Ley para meterles en cintura en el caso de se que atrevan a seguir existiendo. Omitió decir que si siguen en funciones es porque los partidos no se pusieron de acuerdo para renovarles; y que si el PP no se puso de acuerdo con el PSOE es, precisamente, porque el PSOE no le quiso dar al PP los 9 vocales necesarios para bloquear los nombramientos, sino sólo 8.
El punto tronchante del discurso fue la oferta a los emigrantes que se queden en el paro para pagarles de golpe todo el paro y darles además un micro-crédito y que se vuelvan a su país. Esto fue genial, después de haber estado contando lo necesarios que son para nuestro crecimiento y el bien que han hecho a nuestra economía en estos años.
En el tema de ETA, gran prudencia: ofreció un gran pacto de Estado, para todos, sin concretar el contenido ni la dirección.
Ofertas increíbles: dar el 0,7% del PIB al desarrollo exterior (ahora estamos en la mitad), reducir los contratos temporales al 25% (ahora estamos en el 33%), resolver el problema del agua en 2012 (tras tantos siglos sin lograrlo); al acabar la Legislatura, los hombres y mujeres cobrarán lo mismo.
Lo más importante (para mí) fue la economía. Ya se sabe que hace cuatro años, en su primera investidura, no habló nada sobre el asunto, muestra de lo bien que se la dejó el PP. Ayer hubo que hablar mucho: con ella empezó, fue lo que más desarrolló. La economía está “desacelerada”, hizo una relación bastante buena de las cosas que van mal, pero no hay que preocuparse: tenemos mucho superávit para afrontarlo, y además sólo va a durar dos años, hasta 2010. Sin aclarar por qué, añadió que a partir de ahí todo mejorará, volverá a subir (mucho) el PIB, el empleo, la construcción, la industria, todo. Por eso, ni va a haber recorte de gastos sociales, ni subidas de impuestos, ni bajada del superávit público, ni nada malo o doloroso.
...........
La respuestas de Rajoy fue más bien triste, deslavazada. Cometió un error imperdonable en un gran opositor, como él ha sido: dijo varias veces “Como tengo poco tiempo, voy a hablar poco”, lo que es fácil interpretar como “No tengo mucho que decir”. Todo en él fue triste, aéreo, y solo se animó un poco cuando aclaró que los pactos de Estado están muy bien, pero que si en la pasada Legislatura no los ha habido no ha sido por culpa suya, sino por el espíritu sectario del gobierno: puso buenos ejemplos. Luego se calló.
Por eso, no entiendo por qué Zapatero, en la réplica, salió como un toro: un poco más y baja y le pega. Viéndole uno entiende el fondo sectario que anida en este hombre, y que le ha hecho hacer tantas tontería en los cuatro años pasados. Acusó al gallego de haber dicho ciertas cosas que el otro no había dicho, y casi le exigió disculpas por estar ahí. Quizá lo único que pudo molestar al presidente fue que Rajoy le hizo ver que su optimismo, en materia económica, era iluso: la economía no va a mejorar en 2 años porque sí, y además el caso español tiene muy graves peculiaridades (déficit exterior, inflación, endeudamiento exterior, deuda de las familias) que harán nuestra recuperación mucho más difícil que la de los vecinos. Quizá por eso, Rajoy, sin descomponerse, volvió en su réplica a repetírselo, dato a dato.
Otro día hablaré del voto (abstención) de los partidos nacionalistas: es un tema importante.
Ante todo, dos anuncios que asustan. Se va a hacer una Ley integral de igualdad de trato, con independencia (entre otras cosas) de la orientación sexual, la religión o la ideología; vistos los antecedentes que cita (Ley de Igualdad, Ley de Violencia Doméstica), me echo a temblar. Se van a garantizar los derechos y la intimidad de las mujeres que abortan conforme a la Ley: dado que esto es algo obvio (¿es que no los tienen garantizados ahora?), hay que temer el truco de la oferta.
Lo bueno: que no mencionó la eutanasia y que dijo que en educación ya no hacían falta más Leyes, basta con meter más dinero. Qué alivio.
La parte más ácida del discurso fue contra el Consejo General del Poder Judicial: han sido malos, han puesto problemas a su gobierno, él va a hacer una Ley para meterles en cintura en el caso de se que atrevan a seguir existiendo. Omitió decir que si siguen en funciones es porque los partidos no se pusieron de acuerdo para renovarles; y que si el PP no se puso de acuerdo con el PSOE es, precisamente, porque el PSOE no le quiso dar al PP los 9 vocales necesarios para bloquear los nombramientos, sino sólo 8.
El punto tronchante del discurso fue la oferta a los emigrantes que se queden en el paro para pagarles de golpe todo el paro y darles además un micro-crédito y que se vuelvan a su país. Esto fue genial, después de haber estado contando lo necesarios que son para nuestro crecimiento y el bien que han hecho a nuestra economía en estos años.
En el tema de ETA, gran prudencia: ofreció un gran pacto de Estado, para todos, sin concretar el contenido ni la dirección.
Ofertas increíbles: dar el 0,7% del PIB al desarrollo exterior (ahora estamos en la mitad), reducir los contratos temporales al 25% (ahora estamos en el 33%), resolver el problema del agua en 2012 (tras tantos siglos sin lograrlo); al acabar la Legislatura, los hombres y mujeres cobrarán lo mismo.
Lo más importante (para mí) fue la economía. Ya se sabe que hace cuatro años, en su primera investidura, no habló nada sobre el asunto, muestra de lo bien que se la dejó el PP. Ayer hubo que hablar mucho: con ella empezó, fue lo que más desarrolló. La economía está “desacelerada”, hizo una relación bastante buena de las cosas que van mal, pero no hay que preocuparse: tenemos mucho superávit para afrontarlo, y además sólo va a durar dos años, hasta 2010. Sin aclarar por qué, añadió que a partir de ahí todo mejorará, volverá a subir (mucho) el PIB, el empleo, la construcción, la industria, todo. Por eso, ni va a haber recorte de gastos sociales, ni subidas de impuestos, ni bajada del superávit público, ni nada malo o doloroso.
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La respuestas de Rajoy fue más bien triste, deslavazada. Cometió un error imperdonable en un gran opositor, como él ha sido: dijo varias veces “Como tengo poco tiempo, voy a hablar poco”, lo que es fácil interpretar como “No tengo mucho que decir”. Todo en él fue triste, aéreo, y solo se animó un poco cuando aclaró que los pactos de Estado están muy bien, pero que si en la pasada Legislatura no los ha habido no ha sido por culpa suya, sino por el espíritu sectario del gobierno: puso buenos ejemplos. Luego se calló.
Por eso, no entiendo por qué Zapatero, en la réplica, salió como un toro: un poco más y baja y le pega. Viéndole uno entiende el fondo sectario que anida en este hombre, y que le ha hecho hacer tantas tontería en los cuatro años pasados. Acusó al gallego de haber dicho ciertas cosas que el otro no había dicho, y casi le exigió disculpas por estar ahí. Quizá lo único que pudo molestar al presidente fue que Rajoy le hizo ver que su optimismo, en materia económica, era iluso: la economía no va a mejorar en 2 años porque sí, y además el caso español tiene muy graves peculiaridades (déficit exterior, inflación, endeudamiento exterior, deuda de las familias) que harán nuestra recuperación mucho más difícil que la de los vecinos. Quizá por eso, Rajoy, sin descomponerse, volvió en su réplica a repetírselo, dato a dato.
Otro día hablaré del voto (abstención) de los partidos nacionalistas: es un tema importante.
jueves, 3 de abril de 2008
Juan Pablo II
Ayer fue San Juan Pablo Segundo.
Dos aviones se cruzaron en el cielo de Madrid, formando una gran cruz blanca sobre el cielo azulísimo.
Tuve mucha voluntad en la oficina, en la caridad y en la cocina.
Me comunicaron que no van a ascender en la oficina a mi archi-enemiga.
Me comunicaron que una enferma de cáncer, por la que rezo, va saliendo adelante.
Empezó a hacer calor en Madrid, cantaron por primera vez los pajarillos de mi barrio.
La señora frente al autobús colgó la bandera pontificia.
(Todo esto pudo pasar por casualidad, pero a mí me da la gana pensar que el Papa intervino en todo, como si fuese un guiño desde el cielo).
La pena, como todos los años: que fui a Misa y el piadoso dominico rezó por 10 o 15 difuntos, pero no mencionó al Papa, en contraste con la euforia de hace 3 años.
Dos aviones se cruzaron en el cielo de Madrid, formando una gran cruz blanca sobre el cielo azulísimo.
Tuve mucha voluntad en la oficina, en la caridad y en la cocina.
Me comunicaron que no van a ascender en la oficina a mi archi-enemiga.
Me comunicaron que una enferma de cáncer, por la que rezo, va saliendo adelante.
Empezó a hacer calor en Madrid, cantaron por primera vez los pajarillos de mi barrio.
La señora frente al autobús colgó la bandera pontificia.
(Todo esto pudo pasar por casualidad, pero a mí me da la gana pensar que el Papa intervino en todo, como si fuese un guiño desde el cielo).
La pena, como todos los años: que fui a Misa y el piadoso dominico rezó por 10 o 15 difuntos, pero no mencionó al Papa, en contraste con la euforia de hace 3 años.
Consejo de ministro
Entrevista con el ministro de Cultura, César Antonio Molina. Da un consejo fascinante:
“Vivir como si hoy fuera el último día,
trabajar como si nos quedase toda la eternidad”.
Ignoro si es suya o copiada.
“Vivir como si hoy fuera el último día,
trabajar como si nos quedase toda la eternidad”.
Ignoro si es suya o copiada.
Inflación y crecimiento
España vive un drama impresionante. Por un lado, sube la inflación, que en un año se ha duplicado desde poco más del 2% a más del 4,5%. Por otro, se hunde el crecimiento del Producto Interior Bruto, que de crecer al inicio del año pasado al 4%, mucho más que los países importantes de Europa o que Japón, en 2008 pasará -según el Banco de España- a menos del 2%, bordeando la recesión.
Esto es algo increíble, pues habitualmente las dos magnitudes han de ser directamente proporcionales: si sube (mucho) el PIB puede crecer (mucho) la inflación, y si la producción (y los sueldos y el empleo y el consumo) baja, los precios bajan. Lo que es asombroso en nuestro caso es que baje la producción y suba la inflación.
Se nos dice para explicarlo que no es una inflación nuestra, sino exportada: sube el petróleo, suben los alimentos en todo el mundo, ante eso España no puede hacer nada salvo esperar a que bajen, entonces (¿cuándo?) bajará la inflación. Esto es una bobada. España depende del petróleo mucho más que sus vecinos europeos, y es sangrante que un país que siempre ha sido una potencia agrícola vea cómo los productos agrarios (trigo, leche, ...) suben sin que eso beneficie a sus agricultores (porque cada vez importamos más). En todo caso, el daño ya está hecho: si la inflación se aplica (como debe ser) a los sueldos y a las pensiones, ya no es una inflación temporal, sino que queda incorporada a todos los precios.
El próximo día hablaremos del euro.
Esto es algo increíble, pues habitualmente las dos magnitudes han de ser directamente proporcionales: si sube (mucho) el PIB puede crecer (mucho) la inflación, y si la producción (y los sueldos y el empleo y el consumo) baja, los precios bajan. Lo que es asombroso en nuestro caso es que baje la producción y suba la inflación.
Se nos dice para explicarlo que no es una inflación nuestra, sino exportada: sube el petróleo, suben los alimentos en todo el mundo, ante eso España no puede hacer nada salvo esperar a que bajen, entonces (¿cuándo?) bajará la inflación. Esto es una bobada. España depende del petróleo mucho más que sus vecinos europeos, y es sangrante que un país que siempre ha sido una potencia agrícola vea cómo los productos agrarios (trigo, leche, ...) suben sin que eso beneficie a sus agricultores (porque cada vez importamos más). En todo caso, el daño ya está hecho: si la inflación se aplica (como debe ser) a los sueldos y a las pensiones, ya no es una inflación temporal, sino que queda incorporada a todos los precios.
El próximo día hablaremos del euro.
miércoles, 2 de abril de 2008
Gabriel y Zacarías (II)
José Bono
La IX Legislatura (X, si contáramos también la Constituyente) empieza de una forma patética: por primera vez el Presidente del Congreso no es elegido en la primera votación, por mayoría absoluta, sino en la segunda, por mayoría simple. En ambos casos los diputados socialistas votaron a su candidato y los populares a la suya. Lo más interesante, claro, es que los demás, los nacionalistas, votaron en blanco. Eso es patético.
Se nos dirá que nunca estamos contentos. Que si el PSOE hubiera llegado a un acuerdo, con pactos escritos, con el PNV y con CiU (partidos que, no conviene olvidarlo, tuvieron un gran bajón de votos y de escaños hace un mes) y que ambos partidos hubieran votado a favor del anti-nacionalista José Bono, ahora estaríamos lamentándonos de la desintegración de España, de que el PSOE esté sometido a los enemigos de la Patria, etcétera, etcétera. Es posible. Pero la situación planteada ayer, en que los dos partidos nacionalistas burgueses no se sienten implicados en las votaciones, no es menos pavorosa: si no hay un pacto cerrado, en cada votación el gobierno habrá de dar algo a cambio, para ir ganando día a día. Ayer mismo lo vimos: CiU ganó un puesto en la Mesa (una vicepresidencia) y el PNV otro (una secretaría) a cambio de nada. La posibilidad de que esto no sea una excepción, sino la regla, con un regateo constante en cada votación, es para echarse a temblar.
No sólo eso. Quiso la coincidencia que la votación de ayer coincidiera con la fallida moción de censura en Mondragón, en que el PNV prefirió abstenerse y que siga de alcaldesa una batasuna que no condenó el asesinato de un vecino del pueblo, antes que poner a uno de los suyos o a un socialista. El PSOE debería medir, mucho, en qué manos está poniendo su suerte, pues (al igual que en los noviazgos) las preguntas que no se aclaran al principio acaban soltando mucho veneno. En concreto, ¿qué va a pasar con el referéndum del lehendakari?
Se nos dirá que nunca estamos contentos. Que si el PSOE hubiera llegado a un acuerdo, con pactos escritos, con el PNV y con CiU (partidos que, no conviene olvidarlo, tuvieron un gran bajón de votos y de escaños hace un mes) y que ambos partidos hubieran votado a favor del anti-nacionalista José Bono, ahora estaríamos lamentándonos de la desintegración de España, de que el PSOE esté sometido a los enemigos de la Patria, etcétera, etcétera. Es posible. Pero la situación planteada ayer, en que los dos partidos nacionalistas burgueses no se sienten implicados en las votaciones, no es menos pavorosa: si no hay un pacto cerrado, en cada votación el gobierno habrá de dar algo a cambio, para ir ganando día a día. Ayer mismo lo vimos: CiU ganó un puesto en la Mesa (una vicepresidencia) y el PNV otro (una secretaría) a cambio de nada. La posibilidad de que esto no sea una excepción, sino la regla, con un regateo constante en cada votación, es para echarse a temblar.
No sólo eso. Quiso la coincidencia que la votación de ayer coincidiera con la fallida moción de censura en Mondragón, en que el PNV prefirió abstenerse y que siga de alcaldesa una batasuna que no condenó el asesinato de un vecino del pueblo, antes que poner a uno de los suyos o a un socialista. El PSOE debería medir, mucho, en qué manos está poniendo su suerte, pues (al igual que en los noviazgos) las preguntas que no se aclaran al principio acaban soltando mucho veneno. En concreto, ¿qué va a pasar con el referéndum del lehendakari?
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